“Yo no le quiero pegar a mi amigo”. No les inculques la violencia a tus hijos

0
Cuando tu hijo de cinco años te cuenta que un compañerito lo «molesta»y que él se esconde, pero a la vez también te dice que es su amigo todas las sombras como padres salen a relucir y las trancas de infancia se hacen presentes.

La necesidad instintiva de proteger a tu cachorro hace que solo pienses en alejarlo de ese niño, entonces, cuando el diálogo entre pares pareciera no.funcionar pasa, un padre recomienda lo que nunca debiéramos hacer «si no te hace caso, vas y le pegas un combo, así se solucionan las cosas entre hombres»

Ese discurso de machito dominante agresivo me impacta siempre, pero más aún cuando se le dice a un niño de cinco años, más aún cuando se le recomienda a un niño violentar a otro como «legítima» defensa, como si los golpes sirvieran de algo.

¿Sabrán los padres, los adultos, lo que provoca en un niño ese consejo? Si creen ciegamente en ellos lo harán sin dudar, y después no los castiguemos cuando de adolescentes- reaccionen con violencia y solucionen todo con golpes,y si  (por suerte) han sido criados en el respeto y el diálogo, el niño sabrá responder al consejo con la sabiduría propia de sus corazones “no le voy a pegar a mi amigo, yo prefiero dialogar, y tú no sabes respetar”, palabras que nos dan una clase magistral pero que también son una señal de alerta, pues el niño comprenderá con pena sin duda, que su padre se equivocó.

Yo me pregunto si a alguien se le ocurrió pensar, y sentir, antes de recomendar un golpe, que sería bueno saber qué pasa, recordar que nosotros somos los adultos y que podemos  y debemos mediar respetuosamente.

Si tu hijo es amigo de ese niño, por algo será, a veces los.adultos dramatizamos demasiado los roces entre niños. Les sorprendería ver cómo cambia todo conocer la realidad del otro.

Ante la recomendación paterna del golpe, invitamos a su amigo a la casa, toda una tarde de juegos y uno que otro roce me permitió comprender lo que ocurría, la madre del niño y yo nos fuimos contando la vida y ahí, en medio de un juego, descubrimos que un niño es hipersensible al contacto físico y necesita su espacio vital, estar solito a veces y tener libertad de movimiento, y el otro, al contrario, necesita mucha presencia y contacto físico, cercanía permanente para regularse y moverse en el mundo

No había pues, bullying ni acoso, no había ni siquiera conflicto, sino el aprender a respetar al otro en usa diferencias, todo lo que puedan hacerlo dos niños de cinco años. Nos tomó un par de minutos explicar a los niños lo que el otro necesita, nos.quedamos con el acuerdo de reforzar el mensaje en casa, y ellos dos, pequeñas almas sabias y amadas, se quedaron con un abrazo eterno y dos te quiero mucho de corazón.

¿Se dan cuenta que no todo se resuelve con violencia, se dan cuenta que recomendar un golpe sólo quiebra a sus hijos y los aleja de una relación pura y sana? El único que pierde acá es quien recomendó el golpe, los niños saben por intuición que nunca se debe golpear, la violencia la aprenden de ustedes, sus padres.

La sombra del bullying está por doquier y creo que es vital que madres y padres seamos los mediadores responsables que ante la más mínima alerta actúemos con empatía y respeto. Un niño que hace bullying no lo hace porque se le ocurrió, uno que lo vive, no lo acepta por ideas propias. Los padres y cuidadores somos responsables de criar para la paz y dejar de recomendar el golpe y el maltrato como resolución de un.conflicto.

Hoy dos niños duermen con el corazón lleno, dos madres se duermen con nuevas herramientas para criar y guiar, y un padre cargará con el peso que sus consejos de golpes dejaron en su hijo, un hijo sabe que golpear no es respetar, y con el tiempo entenderá que las palabras de su padre no eran las correctas, con todo el dolor, la decepción y la pena que eso conlleva.

Pensemos antes de actuar, sintamos antes de hablar. Criar para la paz es tarea de todos, debemos prevenir y actuar como comunidad. Prevenir el bullying es tarea TU/MI responsabilidad.

Abrazos de luz

Tara

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora. Fundadora de Mamadre, amante de la vida, un buen vino junto a un libro y mi amado Valparaíso.
La maternidad me cambió y hoy me siento en el deber de acompañar a otras madres para criar en libertad.

Comments are closed.