¿Y si nos relajamos y disfrutamos?

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Mamá….tú nunca te sales de las rayas….. Pero no importa que nos salgamos ¿cierto?

          Esto me dijo mi hija el otro día, mientras pintábamos unos mandalas.

           Y me ha quedado dando vuelta en la cabeza ese par de frases de ella, tan chica y grande a la vez, tan ingenua y sabia al mismo tiempo.

Ay hija mía, si supieras todas las veces que me salgo!!! Y el esfuerzo que hago y la energía que pierdo en evitarlo cuando en realidad y mirando en perspectiva tantas veces da lo mismo salirse un poco… Tienes toda la razón!

Claro que no importa! – le dije conmovida y convencida, mientras disfrutaba verla colorear sin reglas de ningún tipo, admirada de esa soltura y espontaneidad que a veces la adultez nos va robando tan imperceptiblemente.

Claro que no importa, me debo decir unas cuantas veces más para convencerme realmente, para que no se me olvide que en verdad verdad no importa!

Claro que no importa equivocarse muchas veces, claro que podemos salirnos de tanto margen auto impuesto y de tanto mandato asumido sin mayor conciencia.

Claro que podemos olvidarnos de ciertos límites y exigencias y desaprender un poco para disfrutar más.

Y pienso, pucha que es importante para mí que mis hijas y ahijados varios aprendan a equivocarse tranquilos, y a darse cuenta que no tiene nada de terrible, que a veces da lo mismo y que cuando no, casi todo es reparable.

Que las mujeres madres, tan exigidas en estos tiempos, con tanta norma dando vuelta acerca de cómo criar mejor podamos librarnos de ciertas indicaciones estandarizadas y nos dejemos fluir, confiando en nuestros propios dictados internos.

Aprender a gozar sin preocuparse de los resultados sino disfrutando los procesos, porque se sabe que muchas veces se aprende más en el camino que en el destino final. Así como mi Amanda, que probablemente disfruta más pintando que viendo el cuadro terminado.

Aprender a tolerar los errores propios y ajenos sin caer en condenar o culparnos automáticamente. A ser abiertos a los modos que se salen de las pautas, a las combinaciones que nos puedan parecer inadecuadas o insólitas sólo por ser diferentes.

Aprender a atreverse a ser originales. A inventar mezclas y trazados desde la esencia de cada uno.

Aprender a ser autoindulgentes.

Aprender a encontrar la belleza también en lo imperfecto y el valor incalculable de lo espontáneo.

Como los niños, que sin saberlo, qué bien lo saben!

mandalapintado

Acerca del autor

Dra. Soledad Ramírez G. Mujer en crecimiento-Mamá de dos niñas. Psiquiatra-Psicoterapeuta-Círculos de Maternidad (Maternidad Antuyoga) Atención de adultos. Dedicación a mujeres en etapa de gestación, puerperio y crianza. www.centrosermujer.cl soledadramirezg@gmail.com

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