¿Y cómo es la maternidad?

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En la mayoría de los casos, la maternidad es una buena noticia. Dependerá de cada una, pero muchas veces nos inunda la alegría (literalmente nos inundamos de lágrimas de alegría… o susto) y, una vez pasado el impacto, nos disponemos para iniciarnos como mamás.

Y compartimos la feliz noticia!. Los que ya son padres, comienzan a entregarnos información: que aprovecha de dormir, que nunca más será como antes, que lindo pero que agotador, que el parto duele, que es mejor la cesárea y otras miles de cosas, y nosotras a la espera de lo que vendrá, sin tener clara idea de lo que viviremos.

Comenzamos a imaginar como será, como se verá nuestro hijo o hija. Lo que más nos importa es que todo salga bien, que nazca sano. Y nos llenamos de buenas vibras, nos enternecemos cuando vemos a otras mujeres con sus bebés en brazos y ya nos  imaginamos como nos veremos nosotras. Disfrutamos nuestro embarazo la mayor parte del tiempo (porque también en algunos casos debemos hacer reposo, que nos dicen que estamos con síntomas de pérdida y miles de historias más) y vamos en busca de información que nos ayude a estar preparadas.

Algunas veces sabemos lo que nos traspasa nuestra madre, hermanas o amigas sobre los cuidados del recién nacido pero la mayor de las veces somos mamás a “sangrepato” y llegamos al parto algo asustadas, sin mucha información sobre lo que viviremos (quienes tienen o han tenido la suerte de tener un buen ginecólogo que las acompañe, que suerte!).

Una vez que nace nos llegan más consejos: que pecho cada cuatro horas, lactancia materna a libre demanda, que las mudas, que si hay que darle o no relleno, que mejor darle agua, y nos encontramos con una cantidad de información que a veces, no alcanzamos a digerir o priorizar. Todos nos quieren ayudar y nos dicen mil cosas y nosotras, con nuestras guaguas en brazos, infinitamente felices y también asustadas.

Pero ¿cómo es la maternidad?, dependerá de cada una. “¿Quién dijo que sería fácil?”, escuché del pediatra Carlos González. No es fácil. Requiere dedicación, amor incondicional y mucha paciencia. A ustedes se les ocurrirán otros ingredientes.

Creo que lo fundamental es estar conscientes. Conscientes de que nuestro rol, de que las elecciones que hagamos, pueden ser fundamentales para nuestros pequeños y nosotras mismas.

Criar niños y niñas pequeños, considero que es uno de los retos más fantásticos y difíciles que nos toca. Cuando tomamos conciencia de lo fundamental que son nuestros buenos cuidados en su desarrollo, tratamos de hacerlo lo mejor posible. Siempre nos vamos a equivocar, pero no nos falta la buena fe, el deseo de poner lo mejor de nosotras. Nunca me olvido de las palabras de una profe, “no tenemos que ser la mejor mamá, a nuestros hijos les basta con que tratemos de ser la mejor que podamos”. Y punto.

Pero más allá de los infinitos consejos y comentarios, considero que hay cosas imprescindibles deberíamos saber cuando nos convertimos en mamás y papás (1):

  1. Que parte importante de nuestra felicidad en la vida tiene su origen en el primer afecto. En la relación con nuestra madre.

  2. Que el apego es el primer vínculo que se establece con alguien (generalmente la mamá) antes de nacer.

  3. Desde la neurobiología, este vínculo afectivo (vínculo de apego) tiene sus inicios en el transcurso del embarazo, específicamente, en el último trimestre.

  4. En el último trimestre y durante los primeros meses de nacido, el cerebro inmaduro de nuestro hijo o hija experimentará cambios relevantes, que serán fundamentales en el surgimiento de nuevas habilidades, tanto a nivel del desarrollo socio emocional, como también su desarrollo cognitivo.
    El ambiente, es decir nosotros, sus cuidadores principales, tenemos un rol fundamental

  5. Nuestro bebé puede “percibirnos” y sentir nuestra emociones a partir de los seis meses de embarazo aproximadamente.

  6. El parto es un “trauma fisiológico” para el bebé, por eso es vital que este proceso sea lo más feliz que se pueda. Ahí estaremos nosotras, en contacto piel a piel, manteniéndolo(a) a nuestro lado, lo que le permitirá regular su temperatura, lo calmará, facilitará el proceso de lactancia. En resumen le llegará el mensaje de que estamos para el o ella.

¿Como ayudamos a nuestros bebes a tener un desarrollo integral?, ¿cómo potenciamos este proceso neurobiológico tan fundamental?

  1. Con el contacto directo, la temperatura de nuestro cuerpo, el contacto piel a piel. El bebé que tenemos en nuestros brazos lo único que desea es mantenerse con nosotras.

  2. Con caricias y lenguaje amoroso. Nuestra voz calmada mientras les hablamos y alimentamos.

  3. Nuestro olor que tiene un alto contenido afectivo para nuestros hijos e hijas.

  4. Con estímulos visuales con alto contenido afectivo (nuestro rostro sonriente es perfecto!, las miradas amorosas)

  5. Los abrazos, besos y sobretodo la regulación emocional de manera pronta y atingente, siempre recordando que atender y responder a sus necesidades (tanto físicas como afectivas) promueve un vínculo de apego seguro.

  6. La lactancia tiene múltiples beneficios, tanto para el bebé como para la madre, sin embargo es importante recordar que aquellas mujeres que no han podido dar pecho, siempre pueden fortalecer el vínculo desde el contacto y la contención constante del bebé mientras es alimentado.

La invitación es a informarse, a conversar con otras mamás que nos parezcan pueden ayudarnos. Hay tanta información disponible. Lo importante es quedarnos con lo relevante.

En un próximo artículo, les hablaré acerca de como poder potenciar los estímulos auditivos asociados al lenguaje, a que tipo de sonidos son más receptivos los bebés en el útero y fuera de él, cuando comienzan a escucharnos dentro del útero, porque es tan relevante la audición en el desarrollo del lenguaje y la  importancia de chequearla  tempranamente.

Saludos a todas(os)

Mónica Ponce Quiroz.
Mamá de Josefina y Arturo.
Fonoaudióloga.
Diplomada en Trastornos Específicos del Lenguaje,
Neuropsicología infantil y Promoción de Apego Seguro.
09/83606010
mponceq@hotmail.com

(1), Educar las Emociones Educar para la Vida, 2010, Amanda Céspedes.

Acerca del autor

Fonoaudióloga Universidad de Valparaiso egresada en el año 2001. Con más de 14 años de labor profesional, 10 de los cuales fueron hechos en el Sistema de Salud Pública. Experiencia en la práctica de exámenes auditivos en niños, atención de niños y niñas con Trastornos del Lenguaje y la Comunicación, además de haber sido encargada de programa GES en Hipoacusias del adulto mayor. Diplomada en Neuropsicología Infantil, Trastorno Específico del Lenguaje y Promoción de Apego Seguro.Feliz mamá de Josefina y Arturo. correo electrónico: mponceq@hotmail.com/ teléfono: +56983606010/ alapa.cl

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