Video muestra como nuestros traumas son heredados a nuestros hijos por mediante epigenética

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No todo está determinado por los genes, la epigenética lo viene demostrando hace años, es por eso que siempre se habla de la importancia de cuidar las emociones y pensamientos de la madre en el embarazo, ya que se ha comprobado que la mujer es capaz de cambiar los genes (no el ADN) del bebé en el vientre según las emociones que ella experimente, incluso esta situación se da en mujeres que reciben donación de óvulos, el sólo tener a ese bebé en el vientre puede cambiar su tendencia a tener alguna enfermedad o a ser protegido frente a otras por ejemplo

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El siguiente video muestra con un sencillo ejemplo cómo funciona la epigenética. En el caso de una serie de ratas de laboratorio que recibieron electrochoques cuando eran expuestas a acetofenona, las siguientes generaciones también desarrollaron neuronas sensibles a este olor frutal, transmitiendo así su experiencia del temor a esta señal, algo que evolutivamente podría ser muy útil.

Ocurre que la genética tal y como la concocíamos decía que características como la memoria, las cicatrices, los músculos (experiencias, aprendizajes), no se transmiten, sólo el ADN, ya que no se inscriben en él. Sin embargo, los investigadores han notado que estas experiencias cambiaron genéticamente a las siguientes generaciones, si bien no en cuanto al ADN sino en cómo el código se lee, en cómo se activan los genes, lo que se llama etiquetas epigenéticas, una especie de switch que activa o apaga ciertos genes (en el caso de las ratas, dichas etiquetas modificaron las células espermáticas). En los últimos años se ha descubierto que la relación entre los genes y el medio ambiente es más importante que la presencia de genes individuales.

Hablábamos de la importancia de cuidar a la mujer, de rodearla de un ambiente sano y feliz, pero también es importante trabajar los traumas de los hombres antes de ser padres, ya que un estudio señala que los traumas vividos por el hombre en la primera infancia sobre todo, se podrían transmitir a través de la esperma hasta dos generaciones después, esto basado en un estudio realizado a ratas que aunque no es concluyente demuestra que en efecto existen vivencias que pueden transmitirse a nuestros hijos o nietos, lo que confirma que es vital no sólo cuidar a madre durante el embarazo, sino también lo importante que es hacernos cargos de nuestros traumas infantiles o de adolescencia con terapias y apoyo antes de ser padres, así como cambiar la forma de criar a nuestros hijos e hijas permitiéndoles que vivan una niñez sana y feliz que pueda ayudarles a reinventarse a ellos y las futuras generaciones.

 

Fuente: www.pijamasurf.com 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl

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