Vacaciones para padres separados con niños pequeños

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Sin duda las vacaciones de verano son uno de los momentos más esperados y deseados del año. Pero cuando uno está separado y tiene niños pequeños (menores de 6 años) pueden convertirse en un mar de dudas y ansiedades. ¿A partir de qué edad se pueden ir los niños de vacaciones con el papá? ¿Cuántos días puede un niño de 3 años estar lejos de su figura de apego principal?

Lo primero que debemos saber, es que los niños necesitan tener tiempo recreativo con ambos padres. Las vacaciones de verano (si se manejan bien) son un excelente espacio para disfrutar, conectarse y fortalecer vínculos. Y se ha visto que los niños de padres separados que tienen una buena relación con cada uno de sus padres son más felices y tienen menos riesgo de desarrollar problemas.

Pero para que las vacaciones no pierdan su esencia y se conviertan en una fuente de estrés, conviene considerar algunas variables como la edad del niño, sus características de personalidad, sus necesidades y la calidad de la relación que tiene con cada padre.

En mi libro “Separarse con niños pequeños: Cómo seguir nutriendo tras la ruptura” doy algunos consejos que les pueden servir, especialmente si estas son las primeras vacaciones separados.portada Separarse con niños pequeños.indd

  1. Las vacaciones de verano deben ser coherentes con el régimen de visitas durante el año. Aunque no lo crean, conozco muchos casos en que el niño no pernocta con el padre durante el año, pero en verano debe hacerlo por 15 días consecutivos. Para un niño pequeño, esto puede llegar a constituir una verdadera fuente de estrés porque no está acostumbrado a dormir fuera de casa y estar lejos de la mamá. Por el contrario, si durante el año ve con frecuencia al padre y se queda a dormir con él se irá contento.
  2. Cantidad de días: Mientras más chico es el niño, más depende de la cercanía y de los cuidados de su figura de apego principal, por lo que no da lo mismo la cantidad de días que está lejos de ella. Si la calidad de la relación con el padre no residencial es buena, a los tres años un niño puede irse entre 4 a 7 días, a los cuatro años entre 6 a 10 días y así sucesivamente hasta alcanzar un tope 15 días. No es recomendable que un niño pequeño se vaya por más tiempo que eso. En caso de que se quieran más días, se recomienda distribuirlos es dos tiempos, por ejemplo, una semana en enero y otra en febrero. Por otra parte, tampoco es buena idea que esté mucho tiempo sin ver al padre no residencial
  3. Calendario de vacaciones: Si al niño le cuesta separarse de su mamá (o de su papá), puede ser útil hacer un calendario donde aparezcan los días que va a estar lejos. De esta forma, podrá ver cuántos días estará de vacaciones y cuánto días le faltan para volver a casa. Los niños menores de 6 años por desarrollo cognitivo le cuesta ubicarse en el tiempo y entender por ejemplo lo que significa “mañana” “tres días” o “una semana”. Y el no saber con exactitud cuánto tiempo van a estar fuera, les puede generar ansiedad. El calendario, además de concretizar el tiempo, les da sensación de control y seguridad.
  4. Objetos de transicionales: El objeto transicional es un material (puede ser un peluche, un tuto o una almohada) en el cual el niño deposita cualidades de las relaciones que tiene con sus figuras de apego. Entonces al estar cerca de él se siente tranquilo, contenido y acompañado. Por lo mismo, si el niño tiene un objeto transicional y lo quiere llevar, hay que dejar que lo haga. Me ha tocado ver que cuando uno de los padres no está de acuerdo con su uso, se lo quitan cuando se van de vacaciones y puede no ser el mejor momento de hacerlo.
  5. Comunicación: Los niños deben tener la libertad de llamar al padre que no está cuantas veces quieran. Si bien es cierto que cuando son pequeños no les interesa mucho hablar por teléfono, restringirles o negarles hablar con el otro padre no es buena idea. Además de generar estrés innecesario, debilita la idea de que “son padres a pesar de no ser pareja”.
  6. Hacer presente al otro padre: A los niños les gusta y les hace bien saber y sentir que el otro padre sigue existiendo cuando están con el otro padre. Desde cosas tan simples como poder hablar de él sin que nadie lo mire con cara de tema tabú. Por lo mismo, si el niño no lo hace de manera espontánea, recomiendo hacerlo uno. Por ejemplo diciéndole “mandémosle una foto al papá” o “llamemos a la mamá para contarle que hoy nadaste sin alitas”.
  7. Tiempo de nivelación entre vacaciones: El tiempo de nivelación entre vacaciones consiste en dejar una par de días entre las vacaciones con el papá y las vacaciones mamá con el objetivo de poder retomar su rutina y ganar seguridad antes de volver a partir. Esto quiere decir que si los hijos llegan de vacaciones con el papá un día domingo, no partan de vacaciones con la mamá el día lunes. Los niños pequeños (especialmente menores de 4 años) son muy dependientes del ambiente y sensibles a los cambios. Por lo que estar 10 días lejos de casa con el papá, para después estar 10 días más con la mamá, puede ser una fuente de estrés. Esto es especialmente importante si el niño, además de pequeño por temperamento le cuestan los cambios.
  8. Respeto por los procesos: Si la separación es reciente o el niño aun no la tiene bien procesada, no es conveniente que vayan de vacaciones con parejas nuevas. Hacer esto agregara de manera inmediata altos niveles de estrés que son completamente innecesarios.
  9. Despedida tranquila: Para que el niño se vaya tranquilo y contento, es importante transmitirle seguridad. Una de las funciones importantes que cumplen las figuras de apego es la traducción de las situaciones, especialmente de las novedosas. Por lo mismo, si estamos angustiados, querámoslo o no, le vamos a transmitir que “irse de vacaciones” es algo malo, algo que temer. Junto con esto, se debe procurar que el niño esté lo más tranquilo posible antes de partir. Esto significa por ejemplo, preocuparse de que duerma bien su siesta o evitar enojarse los minutos previos. Los niños pequeños (con papás juntos o separados) suelen tener la fantasía de que los pueden dejar de querer cuando los retan. Y este temor no es sano si no se van a ver por un tiempo.
  10. Pasarlo bien y disfrutar: Una de las necesidades afectivas más importantes en los niños es sentirse conectados a sus padres. Necesitan que los miremos y abracemos. Que juguemos con ellos. Que respondamos a sus necesidades y señales de comunicación. Por lo mismo, dejemos los celulares y las preocupaciones lejos y aprovechemos el tiempo con nuestros niños.

 

Andrea Cardemil Ricke

Mamá de Camila y Javiera

Psicóloga Infanto-Juvenil

Magíster Psicoterapia Integrativa, UAI-ICPSI

Diplomado en Terapia de Juego, Violet Oaklander’s Institute.

Diplomado en Manejo de las Dificultades del Escolar, PUC.

Autora de “Apego seguro: Cómo relacionarte con tu hijo a partir de los 2 años” y “Separarse con niños pequeños: Cómo seguir nutriendo tras la ruptura” de Ediciones B.

 

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