¿Un nuevo embarazo después de una pérdida, alivia el dolor?

0

Un embarazo después de una pérdida debe ser una de las cosas más difíciles de la vida, miedo, incertidumbre, ansiedad, tantas emociones juntas, pero ¿este nuevo embarazo será capaz de llevarse el dolor de la pérdida o deberemos vivir siempre con ella?

Claramente un nuevo hijo, más aún con un embarazo sano y cómodo, revitaliza y es fuente de nuevas ilusiones. En parte despeja el dolor de una pérdida anterior, pero sólo en parte. Libera del temor de que nuestro cuerpo no sea capaz de gestar, nos re-empodera al vernos ser fuente de vida y al ofrecernos la vivencia de llevar a buen término ese embarazo. Pero más allá de liberar miedos y cerrar ciclos, no siempre ni para todas las mujeres esto significa olvidar una pérdida anterior.

 

Ciertamente este es un tema complejo, que abarca muchas aristas, que tiene múltiples acepciones, que evoca variadas reacciones y respuestas tanto en los padres como en la sociedad en que vivimos. Y hay mucho que no se sabe, muchas preguntas que quedan sin responder… ¿qué será de esos niños que no nacen? ¿dónde circularán ahora esas energías que decidieron no anclarse a esta vida terrenal?… Siempre faltan palabras…

Y sabiendo que no hay frase ni receta que consuele el dolor, mi tendencia ha sido pensar que son seres que vienen a existir por muy breve tiempo en el plano terrenal, pero que pueden lograr una existencia mucho más profunda y duradera en otros planos imperceptibles, y de alguna manera dejan la difícil tarea del duelo a sus padres, con la posibilidad de que una vez que lo transiten lo más sana y conscientemente posible, sean capaces de estar preparados de una manera especial para su siguiente hijo…un hijo anterior ya los ha hecho padres….

Desde mi visión, un hijo comienza a vivir cuando empezamos a desearlo y a pensar en él. Dentro de la esfera de la pareja comienza una gestación a nivel mental y emocional del futuro hijo mucho antes de que la sociedad lo vea así, va cobrando vida en la medida que genera ilusión y esperanza en nuestro ser… va creciendo en la medida que le vamos dando espacio en nuestra vida emocional… y va ocupando un lugar muchísimo más grande que nuestro vientre. Va habitando un lugar en nuestra vida toda, en nuestra mente, en nuestro corazón, en nuestro futuro, en nuestra visión de nosotras mismas. Y aunque abandone nuestro útero físico seguirá ocupando muchos otros lugares de nuestra vida. Y con su partida también se pierde una parte de nosotras mismas…

Para mí, es necesario honrar y despedir esa presencia que ya no está… Cada uno a su modo…

(Así es que nunca es tarde… 35 años después que mi madre perdiera a mi segundo hermano sólo puedo decir: Te saludo hermano(a), mío(a), agradezco lo que hayas legado a nuestra familia en tu corta estadía dentro de mi madre, te honro, te despido y en cierto modo te sigo llevando conmigo…por ahí nos re-encontraremos…así sea!).

Y ojalá así sea para todos los padres y madres que perdieron un bebé, la llegada de uno nuevo no llenará el vacío, sin duda, pero si hacemos un duelo consciente, de seguro podremos integrarlo y tenerlo como parte de nosotros, como parte de nuestra vida, y honrarlo a él también en este nuevo embarazo, que puede que nunca se vaya el dolor, pero la vida ha vuelto a llegar y tenemos que vivirla a concho y de corazón, con este nuevo ser que muchos llaman niños arcoiris, los niños que llegan luego de una pérdida son un doble regalo y quizás hasta la tregua necesaria con la vida.

Foto: bebés y más

Acerca del autor

Dra. Soledad Ramírez G. Mujer en crecimiento-Mamá de dos niñas. Psiquiatra-Psicoterapeuta-Círculos de Maternidad (Maternidad Antuyoga) Atención de adultos. Dedicación a mujeres en etapa de gestación, puerperio y crianza. www.centrosermujer.cl soledadramirezg@gmail.com