Un mensaje para los padres: Ayúdalo a ser… niño

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Ser niño hoy y siempre es jugar. El juego es un hábito necesario para el desarrollo del niño.

Por Lic. María Inés Mora (*) Orientadora Familiar. Coordinadora del Área de Investigación y Docente, Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral.

La infancia es un período crucial en la formación de la personalidad y el carácter de la personas, como también de un vínculo de amor sano con los padres, hermanos, amigos y compañeros de la vida.

Hoy nos podemos preguntar cómo son los niños del siglo XXI, influenciados por un mundo globalizado, donde se confunde información con comunicación y se vive conectado a lo virtual como parte esencial de la vida.

Este contexto marca una brecha entre padres, inmigrantes digitales, e hijos, nativos digitales. Una distancia determinada por una capacidad casi instintiva de adaptación a los veloces cambios tecnológicos. Entonces, el niño de hoy debe manejar el constante pasaje de la pantalla a la realidad y viceversa. Y deberá aprender a responder por sus obras, que en la realidad no se corrigen tan fácilmente como en la pantalla virtual.

Ser niño hoy es estar expuesto a buscar su identidad fuera de sí mismo, a elegir influenciado por el zapping, a asociar con aburrimiento todo aquello que no atrae naturalmente, y como resultado, a padecer una cierta ansiedad.

Ser niño hoy es experimentar los efectos de un mundo de consumo, que de cada objeto ofrece una inmensa gama: desde golosinas, juguetes, ropa, hasta los programas de TV. Un ambiente que además parece que los forzara a crecer antes, por lo que la adolescencia llega cada vez más temprano.

Ahora bien, ¿dónde están los padres con esta realidad? También ellos sufren las consecuencias del estado actual del contexto, donde resulta más fácil permitir que marcar límites. Por eso es necesario recordar que la familia es el centro de intimidad, del amor incondicional que alimenta la identidad, es el lugar que da forma a los buenos hábitos necesarios para la vida.

En consecuencia es de vital importancia contar con un proyecto educativo que marque los objetivos. Ser niño hoy y siempre es jugar. El juego es un hábito necesario para el desarrollo del niño. Es su actividad, su forma de canalizar dudas, preocupaciones, curiosidades. Jugar es imitar a padres y adultos, es proyectarse al futuro.

De alguna manera al jugar se descubren como causa, cometen errores y aprenden a corregirlos. Además, el juego permite a los niños desarrollar su autoestima, su imaginación, su creatividad, su mundo interno, sus capacidades intelectuales y motrices. Es bueno saber que no hace al juego la “calidad” y “cantidad” de juguetes que posea el niño, sino la creatividad para generar situaciones de juego. Los niños son especialmente capaces de aprovechar la cotidianeidad para compartir ratos invaluables de aprendizaje, expresión y apego: padres- hijos, abuelos- nietos, tíos- sobrinos- primos- amigos. No se trata de darles todo servido. Su felicidad no pasa por “que no les falte nada”. Todo lo contrario. Una personalidad segura de sí se forjará si aprenden a luchar por lo que quieren, si les cuesta un poco lograrlo, si tienen que aplicar la imaginación para ganarse lo que desean. No van a ser mejores personas por lo que posean, sino por lo que sean.

Entonces, ¿cómo podemos ayudar a nuestros hijos a ser niños? Estimulando su capacidad de juego y jugar con ellos. Y cuando se trata de juegos virtuales, elegir cuáles son los más adecuados para estimular habilidades, y limitar el tiempo de uso. No debemos mirar para otro lado mientras nuestros hijos dedican horas de su crecimiento a los juegos virtuales. Si los dejamos apuntar y matar en la pantalla, ¿qué podemos esperar luego? ¿Que sean cariñosos, que nos respondan con respeto, que quieran dar lo mejor de sí en el estudio? ¿Dónde estamos ubicados hoy respecto a este tema? Ser padres proactivos implicará buscar formas de educación eficaces, para contrarrestar las presiones negativas.

“No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va”, decía Séneca. Habrá que leer, acudir a talleres, escuelas para padres, capacitaciones. Pero sobre todo, se trata de ser protagonistas para ir contracorriente, desarrollar una mirada inteligente, y una actitud crítica. ¿Qué hay poco tiempo? Si ¿Pero no decíamos que disponíamos de las facilidades que brinda la tecnología? ¿Entonces? ¿Dónde está nuestro afán de superación?

 

Acerca del autor

Feliz madre de Matías y Daniel y de profesión periodista y especialización en Derechos Humanos, Género y Relaciones Públicas. Durante mi proceso de estudios tuve la dicha de combinarla con la crianza de mi hijo mayor y el embarazo del segundo. Hoy junto a Mamadre tengo la maravillosa posibilidad de compartir, comunicar y retroalimentar todas las inquietudes que día a día nos hacen construir un mejor mundo para nuestros hijos, hijas y toda la familia.

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