Un día difícil en el planeta puerperio

7

A veces todo se ve tan lindo en facebook. Lindas las fotos, linda nuestra maternidad, linda la vida… Y pucha que es lindo… casi siempre…
Porque cuando van varios días de armonía y nos sentimos cabalgando equilibradas, zas! aparecen aquellos momentos más complejos y revueltos y nos caemos del caballo…
Hace poco tuve un día feo, una tarde de puerperio y crianza difícil…
Y no por las niñas, que se portan como niñas que son y qué alivio que así sea!
No por ellas, sino por el encuentro con los monstruos y sombras propias… esas que se hacen más evidentes al atardecer, con el cansancio que va acentuándose en la medida que anochece, a esa hora que los minutos se hacen más largos y se amplifican los sentimientos de soledad…No sólo el cielo se pone más oscuro…
Y van apareciendo esas opacidades propias… ahí están…. Esa dificultad para manejar la falta de horas de sueño en mi cuerpo… La irritabilidad que muchas veces esto arrastra….esa incómoda y poco amigable disforia…. Y en ese estado la dificultad para empatizar con las libres demandas/necesidades/deseos de mis dos hijas…. Y entonces los altos montos de paciencia que se requieren en esas condiciones…(porque si uno lograra empatizar no necesitaría hacer acopio de tanta paciencia, porque todo fluye…)
Y me veo cabreada, con ganas de hacer mis propias pataletas, me veo con unos niveles de enojo que amenazan salir, que me asustan y angustian, que me recuerdan probablemente pedazos de mi niñez en que también fui bien gritoneada…. y me veo haciendo grandes esfuerzos por contenerme, por no explotar…. Y muchas veces lo logro… Y resulta el cambiar de foco, el recurso creativo que estaba por ahí… Y me veo pasando del enojo a estar cantando o contando un cuento.. Y nos reímos y abrazamos… Y me río por dentro con sensación de triunfo… Pero otras veces me la gana… Y ahí estoy de repente gritándole a mi hija Mandi, pidiéndole que se controle cuando la realidad es que yo estoy luchando por controlarme… Poniéndole límites tontos cuando la pelea es conmigo misma y con mis propios límites…
Pidiéndole que se porte como adulto cuando yo lo único que quiero es portarme como niña… Pidiéndole quietud cuando la que se está yendo  en volada agitada soy yo…
Y ella que es más sabia que yo, se da cuenta, y me mira diferente y me hace aterrizar… Y entre sus rabietas me abraza… Y desde su pequeñez su abrazo es inmenso e infinito… Y me hace volver…
Otras veces es más difícil y tengo que volver sola, sin abrazos, en plena pataleta grupal y desde el llanto en coro…
Y la rabia da paso a la pena, y otras tantas veces a la culpa… Que por un rato pasan… Y ahí estoy… Dando pechuga por un lado, abrazando por el otro, conteniendo y cobijando con las dos alas… Se puede…
Y una vez pasada la tormenta, a intentar ponerle palabras a lo que fue este chaparrón emocional. Y no dejo de sorprenderme con el nivel de comprensión y generosidad de los niños, que hasta ahora siempre han aceptado mis disculpas… Y pienso en lo importante de esto de pedir perdón, pero sobretodo de sentirse realmente perdonada…por ellos y por uno mismo.
Y en la noche la mente me lleva a darle más vueltas. Y vuelve la pena, la culpa, la impotencia a veces, el miedo al siguiente largo día, eso entre el alivio de escucharlas respirar, imaginarlas soñar, verlas sonreír dormidas….pienso, siento, escribo…hasta que el sueño me la gana…y me duermo yo también.
Y despierto al siguiente día con mejor ánimo, más despejada, más lúcida, un poquito más iluminada…  quizá con las mismas ramas que dan sombra, pero sabiendo por dónde hay que trabajar la poda, tal como aprendí por ahí en mis viajes a la bruja del cerro…
Y me veo mejor, con ganas y disposición de que hoy sea un día más lindo, de esos que la gente se saca fotos y sube a las redes…Imaginando y poniendo a imaginar al resto que todos los días son así de soleados…
Y seguro hoy será más lindo… Aunque tenga estas tremendas ojeras…que a veces son un lente oscuro… pero otras veces son mi antifaz de superheroína…

 

Soledad Ramírez
Mamá de Amanda y Eloísa
Psiquiatra-Psicoterapeuta

Acerca del autor

Dra. Soledad Ramírez G.

Mujer en crecimiento-Mamá de dos niñas.

Psiquiatra-Psicoterapeuta-Círculos de Maternidad (Maternidad Antuyoga)

Atención de adultos. Dedicación a mujeres en etapa de gestación, puerperio y crianza.

www.centrosermujer.cl

soledadramirezg@gmail.com

7 comentarios

  1. Me encanto y hasta me quito culpa leer tu experiencia. Soy madre de Amanda de 1 año y medio y Colomba de 2 semanas y han habido días exquisitos de puro regaloneo y otros del terror donde hemos estado las 3 llorando, donde he sentido culpa por levantarle la voz a la Ama o rechazo por darle teta ya que a veces se pone ansiosa y me muerde… han sido 2 semanas llenas de emociones, donde las 3 nos hemos ido acomodando a esta nueva vida, mas ajetreada y que ha sido particularmente dificil para la Ama quien tiene que compartir su pechuga y entender que ya no siempre le puedo dar cuando me pide ( proceso difícil para ambas), leer que hay otras mamas que pasan por las mismas sensaciones de agobio, culpa , amor, tristeza, etc. es reconfortante 😀 , gracias por compartir

  2. que gran verdad lo que escribes….que bueno sentir que no eres la unica
    gracias por compartir… asi uno se siente menos sola

  3. Que lindo y que reconfortante. Saber que no somos únicas en estos episodios, de alguna forma alivia. Mil gracias por compartir 🙂

¿Qué opinas?