Trabajar los celos desde el respeto y la integración

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celos 1Josefina es madre de cuatro hijos: Paz de 10, Ignacio de 8, Gabriel de 4 y Fernanda de 2. La primera reacción al saber de su situación es pensar ¡cómo lo hace! Además de lidiar con las tareas diarias de crianza de sus hijos, ¿cómo maneja el tema de los celos?

La respuesta de Josefina es que no ha tenido mayores dificultades, pues se ha dedicado en un “110% a cada uno de ellos en forma particular, y otro 110% a sus hijos integrándolos como hermanos, comunicándoles lo importante que es que cuiden unos de otros, que se respeten y diviertan juntos”.

Sin duda, la experiencia de Josefina es digna de imitar y ojalá pudiese replicarse en cada familia, ¿Qué hacemos con nuestros hijos o hijas ante la llegada de un bebé? El respeto y la integración parecen ser palabras clave para promover una relación armoniosa dentro de nuestra familia.

 

Una personita llegará a nuestra familia

Hasta antes de quedar embarazada existía una relación exclusiva entre padres y el hijo o hija, quien tenía todos los privilegios y atenciones. Desde el embarazo y posterior nacimiento del bebé, muchas cosas cambian dentro y fuera del hogar y es importante estar alerta a que esos cambios afecten lo menos posible a nuestros hijos.

Este primer momento es uno de los que puede iniciar el camino para que el hermano o hermana mayor no sientan celos, durante el embarazo es conveniente que los padres sean quienes cuenten a sus hijos que va a llegar un bebé, nuestro bebé, porque la familia la formamos todos y desde este punto de partida se debe integrar al hermano mayor.

 

Carolina Gutiérrez, psicóloga infantil, desarrolla este primer momento, señalando que tan importante como cuidar del embarazo es mantener al hermano o hermana mayor informados del progreso de este, hacerlo parte del proceso: ir a los controles, ecografías, elegir el nombre, vestimenta, juguetes, disipar sus dudas, contarle cómo será el nacimiento y los cambios que habrán en casa. “Esto reducirá en parte la ansiedad del hijo o hija, lo hará sentir más seguro y parte de lo que sucede en la casa, no es un mero espectador sino que parte de”.

 

Mamá y papá compartiendo roles

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El bebé ya llegó a casa y demandará mucho tiempo de mamá por lo que la presencia de papá es fundamental para colaborar en aquellas tareas que la madre no puede realizar por estar cuidando de las necesidades del bebé, por lo que hacer actividades exclusivas de padre e hijo o hija hará sentir especiales y atendidos a los mayores.

Josefina se suma a este consejo contando que para ella la labor de su marido es fundamental, ya que mientras ella atiende a unos, su marido le ayuda con los otros, “cada uno tiene sus requerimientos y es importante estar alerta, dedicarles tiempo, que sepan que tanto su mamá como su papá están para ellos, para darles atención exclusiva o a todos juntos según lo demanden”.

Además, Carolina invita a que hagamos una doble integración en la relación de hermandad: al hermano mayor, incluirlo en las rutinas del bebé y al hermano menor hacerlo parte de las actividades del más grande: como ir a pasear al parque, participar de sus juegos, sentarse en la mesa a comer. De esta forma, el mensaje es claro, enfatiza nuestra psicóloga: “tenemos que integrar a nuestra familia al bebé, a partir de ahora y por el resto de sus días serán hermanos y compartiremos juntos el amor de nuestra familia”.

Integración, armonía y respetar las diferencias

Para mantener un hogar donde prevalezca la crianza respetuosa y palabras como respeto e integración sean un hecho dentro de la familia, Carolina sugiere algunos consejos y palabras a considerar.

Todos somos diferentes. Parece una obviedad, pero es muy relevante comprenderlo, cada persona, y sobre todo los niños y niñas, tienen distintos intereses, gustos y personalidades, por lo que es fundamental respetar esta diversidad, sin establecer comparaciones entre ellos, Carolina lo explica:  “no tenemos que hacer sentir a nuestros hijos que sus necesidades son más o menos importantes o urgentes que las de otro, sino que acogerlos y comprender su requerimiento sin compararlos con sus hermanos”.

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De la misma forma, evitar las comparaciones entre hermanos ayudará a no crear sentimientos de celos, así como presionar a los mayores a ser ejemplos de conducta para los menores. Josefina nos cuenta que uno de sus secretos ha sido siempre mantener reglas respecto a los temas de los niños “por ejemplo, si Paz quiere comerse las galletas de Ignacio, debe pedírselas y no quitárselas respetando la decisión de Ignacio de darle o no; o si Gabriel quiere jugar con Fernanda, debe comprender que ella es menor y por lo tanto, enseñarle lo que él como hermano mayor sabe. Las reglas se respetan y con ello los conflictos se reducen de manera sustancial” comenta Josefina.

Carolina concluye y se suma a las palabras de Josefina señalando que, aunque parezca difícil en la práctica, la dedicación a los hijos, respetar su individualidad, enseñarles a respetar e integrarlos desde la gestación del nuevo o nueva integrante, “sin duda reducirán de manera importante los celos de los hermanos o hermanas mayores, formando un hogar que en el futuro hará, además de personas íntegras y con herramientas que le ayudarán  en cualquier momento de su vida a resolver conflictos, padres que replicarán una crianza respetuosa y en armonía”.

Acerca del autor

Feliz madre de Matías y Daniel y de profesión periodista y especialización en Derechos Humanos, Género y Relaciones Públicas.
Durante mi proceso de estudios tuve la dicha de combinarla con la crianza de mi hijo mayor y el embarazo del segundo. Hoy junto a Mamadre tengo la maravillosa posibilidad de compartir, comunicar y retroalimentar todas las inquietudes que día a día nos hacen construir un mejor mundo para nuestros hijos, hijas y toda la familia.