Madre de la tierra y el cielo

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Les cuento, con mi marido, nos casamos en enero de 2010, con la firme idea de ser padres pronto, por lo que empezamos a buscar inmediatamente, y en abril, se produjo el milagro, entre sospechas y exámenes fallidos, supimos en mayo que seriamos padres, y que ademas, serian dos!!! Estábamos felices, nerviosos, ansiosos, pero con todo el amor del mundo, los esperamos.

En agosto, desperté para irme a trabajar, cuando en la ducha de pronto algo se desprende y llamo a mi doctora, rápidamente me vio e hizo una eco, mis hijos querían nacer, con 19 semanas de gestación, querían salir, nos fuimos rápidamente a Santiago (vivíamos en Parral) a la clínica donde atendía mi ginecólogo de siempre, y el diagnostico fue una incompetencia cervical, el cuello había empezado a borrarse y una de las bolsitas, ya estaba saliendo. Decidimos intentar un cerclaje, se hizo, y así quede internada con reposo absoluto, intentando lo imposible, estuvimos cuatro semanas, llegamos a la semana 22, y mis niños quisieron nacer, pero esta vez, ya no había mas que hacer. Nacieron con 2 dias de diferencia, lo que era posible porque no compartian nada mas que el espacio en mi panza, cada uno en su bolsa y su placenta. Pesaron poco mas de 300 grs, mi Tomas y mi Santiago nacieron vivos, los tuvimos con nosotros hasta su ultimo respiro, y fue la experiencia mas dura, pero a la vez la mas grande historia de amor. ¡Nos enseñaron tanto, en tan poco tiempo!

El proceso de vivir un duelo terrible, muy difícil, nos hizo crecer como pareja y como individuos, logramos sobrevivir y acercarnos más, al contrario de lo que pasa en muchos casos, seguimos juntos y viviendo nuestra pena. Un día, después de 2 años, decidimos que buscaríamos otra vez, mi padre estaba enfermo de gravedad y quería conocer nietos de su hija menor, y por él lo volví a intentar, con mucho miedo, lo conseguimos en diciembre de 2012. En un sueño increíble, el mismo día del cumpleaños de mi marido, mis gemelos me contaron que seria mamá, lo confirmamos con un examen de sangre en la tarde del mismo día, tenía 4 semanas…
Entre sustos, reposos, un nuevo cerclaje a las 22 semanas, y mas reposo absoluto, en la semana 37, el 10 de agosto de 2013, llegó Fernando, nuestro hijo, nuestra vida, justo una semana después de fallecer mi padre por un cáncer, llegó a dar vida a un hogar que pasaba por un momento de gran tristeza.

Mi motivacion para contar nuestra historia, es visibilizar el duelo de los padres que han perdido hijos, en la circunstancia que sea, es terrible, pero el hecho de haber nacido tan pequeños, para la mayoria de la gente, es como si no hubieran existido, son “una perdida”, y yo digo no, no fueron una perdida, un aborto, fueron mis hijos, que estuvieron muy poco tiempo aqui, pero estuvieron, existieron, me hicieron mamá!.

Poco se habla de las patologías asociadas a los partos prematuros, y la que a mi me afecta, jamas la escuché, hasta que me paó. Quisiera que mas gente estuviera al tanto de lo que puede pasar, y que no suceda lo que han vivido tantas madres cuyos hijos nacieron prematuros sin saber por qué, y así han pasado por perder más de un bebé.

 

Un cariñoso saludo, de parte de una madre del cielo y la tierra como digo siempre, soy mamá desde mucho antes de tener a mi Feña, soy mamá de dos angeles del cielo, y uno que vive en la tierra.

Abrazos

Acerca del autor

Kinesiólogo. Máster en técnicas osteopáticas estructurales. 5to. año de Osteopatía en Escuela de Osteopatía de Madrid (EOM). Diplomado en Auriculoterapia China. Nivel I Terapia Craneosacral (Upledger Institute International) Kinesiólogía Holística Aplicada.

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