Sexualidad y pareja: aceptándo a esta nueva mujer

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Cuando tenía tres meses de embarazo mi mejor amiga y la única de ellas que era madre nos confidenció que luego de nacido su hijo le costó mucho volver a tener intimidad con su pareja, de hecho nos contó que estuvieron un año sin mayor contacto y que ella tomó un tratamiento para volver a sentir deseo sexual. Yo por supuesto, mujer de 3 meses de gestación más conectada con su vida de mujer sin hijos me espanté! Recuerdo haber comentado que yo no podría, que me moriría tanto tiempo sin sexualidad en mi vida, claro yo! La super woman moderna sexualmente activa y empoderada- y tonta!-, incluso pensé secretamente “eso no me va a pasar a mi” porque soy diferente, mi amiga tuvo  “supuestamente” depresión post parto y a eso atribuí su falta de deseo, yo demostraría la contrario!

Y bueno, aquí estoy, el universo se ha encargado de recordarme que no existen las certezas y que realmente nunca hay que decir nunca. Aquí estoy puerperia perdida entre pechos y cantos con mareas que se niegan a subir y una luna que definirivamente brilla para la madre, más no para la mujer.

Otra cosa que nadie me dijo, la sexualidad cambia con la maternidad, no importa de cuánto te esfuerces, cambia porque nosotras cambiamos. Y no se trata esta vez de que no tengamos deseo porque el bebé llora y estamos cansadas, a veces el bebé duerme! Y sin embargo, el deseo no llega! Por qué? Pero si sigo siendo mujer, amo a mi pareja, pero no logro imaginarme ni menos conectarme con mi Afrodita, esa mujer sensual que alguna vez fui.

En mi caso al menos no es cosa de peso, estoy igual o mejor que antes de mi embarazo, sin embargo, por más que me calzo esos jeans ajustados, me aliso (cuando puedo!!) el pelo y me pinto los labios, sigo sin encontrarme como mujer/amante, y eso no lo puedo confesar! Se imaginan decir es que no me imagino haciendo el amor! Van a salir mil comentarios muy razonables que me expliquen que no sólo soy mamá sino también mujer, que mi pareja lo necesita y como gran ayuda no faltará quien me diga, más te vale hacerlo pues sino él va a mirar para el lado y con razón! Perfecto ahora sí me angustié! Tendré que hacerlo aunque eso me remueva entera! O no?

Paro mientras escribo este artículo y me miro al espejo, sí me veo bien, mi piel está un poco más reseca, mis caderas un poco más pronunciadas, mis pechos? Bueno ellos definitivamente han adquirido vida propia, se notan!  Pero esa del espejo que se parece tanto a la de antes no soy yo, ya no me miran en la calle! Eso a veces me deprime aunque ahora pienso que no me miran porque yo quiero pasar desapercibida, quiero, necesito, tengo que reacomodarme en mi cuerpo y mi ser de mujer/madre/ puérpera, sin presiones, sin estrés, sin peleas.

Pero ¿cómo explicarle a ellos? Han pasado los meses, las cosas vuelven a su lugar, el bebé ya no es tan bebé, quiero a mi mujer de vuelta! No puedo, ya me fui! Soy otra mi amor, lo entiendes? En algún momento entre el parto y las hormonas me transformé, de capullo a mariposa, y aún no me acostumbro a este cuerpo, a esta imagen, a estas ojeras, a mis pechos llenos de leche, a este amor de madre que es tan diferente, mis brazos se han amoldado a los de mi bebé y muy sinceramente sospecho que mi cuerpo aún no se da cuenta que he parido hace ya varios meses, te miro y me digo no quiero perder al hombre que amo! Entonces entiendo, tampoco eres el mismo.

Y así una tarde junto a un té de Jazmín me presento de nuevo frente a ti, compañero mío, sí ésta se parece a la que conociste, pero esa ya se fue, te gusto así? Conversemos, coqueteemos, te cuento mis miedos, te explico mis tiempos, me miras y las nubes parecen despejarse en tus ojos, te sonríes y me dices, hola, soy Pedro, soy padre de un niño de un año y tú? Me rio nerviosa, comenzamos en una tarde soleada este juego de re conocernos, de re encantarnos, de volver a enamorarnos, sin prisas, liberados, una caricia en la mejilla, un roce de tus dedos, sonrisas, silencios, una chispa se está encendiendo, lentamente te veo, nos vemos, ha caído el velo de las exigencias, mis temores se han ido a bailar en otras mesas, tus reclamos se escribieron en alguna servilleta, ya van varios tés, me besas, te beso, no sabemos aún cuándo, ni mucho menos cómo, pero esta chispita que se mueve en mi es muy diferente a la de casi dos años, es más madura, es más profunda, es más sincera y más intensa, se vislumbra apasionada pero por sobre todo enamorada, conectada.

No sé bien amigas mías cuándo ni cómo, más sí sé que el aceptarme, el volver a amarme y el conversar con él le ha dado un poco de sabor a las cosas, tenemos nuestro rito, cada jueves, cada tarde, me espera en el café, un té, un libro, un pastel, es nuestro nuevo pololeo, nuestro re conocernos, nuestro volver a amarnos.

Conversar hace tan bien, soltar hace mejor, pero creo que jugar es el ingrediente secreto para volver a empezar, probemos juntas, probemos con ellos, que es verdad no sólo somos madres, también mujeres, pero otras mujeres, ahí está la clave para una nueva sexualidad, sin remedios ni recetas, un viaje interno, de a dos, entre pecho, siesta, pañales y cantos, amor y deseo, unidos, creando!

Un abrazo a todas compañeras de camino, a las mujeres de antes, y a las mujeres/madres de hoy.

Mucha Luz!

Tara.

 

 

 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl