Sexualidad en el puerperio: una nueva forma de amar

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Uno de los temas que más preocupa a las parejas luego del parto es cómo y cuándo reanudar la vida sexual. La llegada de un nuevo miembro a la familia ciertamente es un cambio importante que impacta todos los ámbitos de la vida y la pareja y requiere un alto grado de comprensión mutua. Hay que tomar en cuenta que el retomar la vida sexual va a ser gradual y propiciar diversas formas de encuentro con la pareja, diferentes a los anteriores, muchas veces más ligados al cariño que a la sexualidad propiamente.

Aquí el hombre es quien cumple un papel importante pues dependerá mucho del grado de comprensión y cariño que demuestre con su mujer el como se desarrollará la sexualidad, la paciencia y el comprender que muchas mujeres al ser madres se olvidan de su sexualidad les permitirá entenderlas y ver nuevas formas de abordar la relación, mantener un contacto cercano e íntimo con la pareja de una manera más sensual y cariñosa que sexual enfocada al acto en sí, es una forma también de brindar contención en esta tarea de ser padres, que sin duda impactará de forma positiva también al bebé.

Por otro lado, la mujer experimenta una serie de cambios a nivel corporal, emocional y social. Unido a la preocupación y cansancio que generan el estar a cargo del bebé, el cuerpo femenino tiene que reacomodarse luego del parto, lo que toma algún tiempo. Esto puede ser variable de una mujer a otra, habitualmente  en términos ginecológicos se habla de la cuarentena, período de 40 días en que el cuerpo de la mujer está eliminando loquios (secreción vaginal que contiene sangre y restos de tejido placentario), en este lapso es común que los médicos prescriban abstinencia de relaciones coitales (con penetración), lo que permite prevenir infecciones y dar a los órganos reproductivos el tiempo que requieren para recuperarse; es al ginecólogo a quien corresponde señalar cuál es el momento adecuado en que el cuerpo femenino ha tenido una buena cicatrización y estaría apto físicamente para reanudar las relaciones sexuales coitales (existen médicos que a los 30 días ya consideran que es posible y en otros casos, por ejemplo cesárea, este proceso podría tomar alrededor de seis semanas). Sin embargo, bien sabemos que muchas veces estos tiempos médicos poco tienen que ver con la realidad de las mujeres.

Más allá de la cuarentena: aún no estamos listas! 

También es importante en el aspecto físico comprender que la estimulación en los pechos puede ser molesta o dolorosa para algunas mujeres durante la lactancia, sobre todo los primeros meses ya que las hormonas y todo el cuerpo de la mujer tienen asociado los pechos al acto de alimentar y no como objeto erótico, por lo que quizás no sea buena idea tocarlos a no ser que ambos estén de acuerdo, conversarlo será vital, pues a veces ocurre que hay mujeres que se sienten muy sensibles eróticamente en esta zona pero sus parejas no pues les complica que pueda salir leche.

Sin embargo, como ya mencionábamos, el proceso de cicatrización no es el único que entra en juego, el puerperio nos lleva a nuestras sombras a nuestras niñas internas y pasamos por muchos vaivénes emocionales, penas, rabia, miedo, alegría, cansancio extremo, inseguridad, ahogos, son parte normal en este período, y es por eso que muchas veces a las mujeres/madres les cuesta entablar relaciones sexuales con su pareja sobre todo si hay penetración. Es más, existe también un número de  mujeres que experimentan una sensación de tristeza luego del parto que incluso puede llegar a una depresión (depresión post parto), lo que hace que el deseo sexual tarde aún más en llegar.

Por otro lado, a nivel hormonal, disminuye de manera importante la cantidad de estrógenos (lo que se prolongará toda la lactancia), lo que hace que la lubricación sea menor, aumentando ampliamente la prolactina que se activa para amamantar y que es muchas veces responsable de la falta de deseo sexual. A esto se suman temores relacionados con posibilidad de sentir dolor, posible embarazo, sensación de sentirse poco atractiva, temor a no tener un buen desempeño sexual, entre otros. Resulta pues necesario y causa cierto relajo, encontrar un método anticonceptivo que no afecte la lactancia, pero por sobre todo lo más importante es que se generen instancias de juego y cariño entre ambos.

Requerirá paciencia de parte de ambos y es posible que las primeras relaciones coitales no sean tan placenteras, sin embargo esto irá mejorando en la medida que la vagina vaya recuperando el tamaño y la elasticidad previas; la comunicación y entendimiento son fundamentales; este proceso se puede ayudar con lubricantes, buscar posiciones en que la mujer pueda ir regulando la penetración y el roce, realizar un buen preámbulo y explorar nuevas zonas erógenas, realizar masajes, baños de tinas juntos, practicar el sexo tántrico o lo que su imaginación les diga.

Es importante recalcar acá, que la sexualidad abarca mucho más que las relaciones coitales; existen muchas formas en que la pareja puede encontrarse de una manera amorosa y no invasiva. Es necesario una buena comunicación que permita ir explorando juntos, si no lo han hecho antes, estas nuevas formas de gratificación y encuentro sexual; para esto es posible utilizar la masturbación, tanto como autoerotismo como también para estimular a la pareja, también el sexo oral es una práctica que puede resultar gratificante para ambos y que puede ser realizada de una forma lúdica. Estás prácticas permiten que la pareja se vaya encontrando de a poco hasta estar física y emocionalmente preparados para retomar las relaciones coitales.

El tiempo que esto demore es variable, en ocasiones este proceso se puede prolongar por varios meses, sobre todo si la madre amamanta. Si la pareja nota, sin embargo, que este período ha durado demasiado, es recomendable consultar a un terapeuta sexual que podrá prestar ayuda y despejar temores.

 

Myriam Sabah T.

Psicóloga U. de Chile

Centro Chileno de Sexualidad

El Trovador 4280 0f. 315

Fonos: (02) 2342 5032/ (09) 42188287.

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista.
Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños.
No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión.
Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso.
Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías.
@jbruna
jenny@mamadre.cl

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