Saludos desde mi puerperio a quienes he dejado de lado

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Y sí, estoy más alejada…
Y sí, estoy más ingrata, más guardada, más fome, más ensimismada, más distante, más egocentrada, más egoísta quizá incluso.
Sí, he dejado a varios botados. Algunos lo han resentido, otros no, pocos me lo han dicho, otros nunca lo harán. Algunos lo entenderán, otros simularán hacerlo.
Sí, también estoy cambiada.
Profundamente cambiada.
No culpo a quienes no me reconocen, porque a veces ni yo lo hago.
Radical e irreversiblemente tocada por experiencias de los últimos tiempos, ciertas partes en mí se han transformado. No tienen por qué saberlo ni adivinarlo, son muy pocos quienes han estado en esos momentos de trance. Desde donde me siento más cerca de mi esencia, de mi núcleo, aunque aún no me atreva a SER totalmente esta nueva versión de mí misma.
Y ya no calzo en tantos lugares. Ya no les calzo a tantas personas. Ya no me calzan a mí tantos zapatos y ropajes que veo a mi alrededor. Tanta palabra que ya no me lee ni interpreta. Tanta canción que me marea. Tanto adorno que me sobra. Tanta cuestión que ya no entiendo ni comparto. Quizá sea cosa temporal, quizá no…

No son sólo voces de afuera sino también discursos dentro de mí que ya no me hacen sentido y se van acallando de a poco después de haber sido tan repetidos.
Me he salido un rato para mirar de afuera, mi alma en desarrollo lo necesitaba. No sabía que este viaje tendría tantos costos, pero también ignoraba que tendría tantos aprendizajes.
Entiendo a quienes se sientan descuidados por mis ausencias, porque hasta yo me he descuidado un poco y a veces harto. A veces también me ausento de mí misma y me voy a no sé dónde…
Hay muchas sutilezas de las cuales estoy pendiente y a cargo. Muchas, no puedo evitarlo, no es por deber ni por exigencia ni por sentirme mejor. Infinitas cosas ocupan mi mente…recuerdos, ideas, fantasías, sueños, sensaciones, imágenes, proyectos, deseos, que no puedo evadir. Mías, de mis hijas, de mi hombre.
No es que no quiera ofrecer mi mano, es que no me alcanzan los dedos, a veces están ocupados haciéndome cariño. O sosteniendo otras frágiles vidas q reposan en mí.
Mi niña pequeña que aún se alimenta tanto de mí, mi no tan pequeña pero empequeñecida por ratos que me busca y jala hacia ella en sus particulares modos y mi propia niña interna que me necesita más que nunca.
Todas ellas me demandan en exclusividad y con permanente y a veces agobiante urgencia.
No duermo bien hace más de un año. Con suerte recuerdo algunos sueños, porque despierto rápido y muchas veces con lamentos o llantos que debo contener.
Mi cuerpo se está quejando harto, está cansado y a veces me duele.
Queda poco tiempo y energía para cuidar otras relaciones.
Quisiera, desde mi niñez y vulnerabilidad, ser yo la cuidada por un rato, ser yo la invitada, la incluida, la pensada, la visitada, la ayudada, la escuchada, la genuinamente comprendida y acogida.
Estoy mal enfocada? No lo sé, cómo saberlo, voy un poco a tientas, de qué foco me hablan.
Aún en puerperio?! – me dirán. Si ya ha pasado más de un año! Excusas – pensarán. Y yo que aún chorreo a litros leches, lágrimas y sudores puerperales. Aún salgo manchada de estas aguas cada mañana, a veces más limpias a veces más turbias, a veces riéndome de esto, otras veces llorando o alegando.
Voy a una de cada veinte invitaciones, respondo a uno de tantos llamados o mensajes, olvido saludar a más de algún cumpleañero y se me acumulan los whatsapp sin leer ni responder.
Debiera salir de mi guarida e ir a reconquistar terrenos y amistades perdidas, me dicen por ahí. No lo sé…
Sé que me he perdido de cosas importantes de personas importantes, sé que estoy arriesgando relaciones. Sé que a ratos me aíslo más de lo comprensible, ignoro si más de lo necesario…es lo que ma sale…
Ando aún como despierta en sueños, a veces leeeeejos, escucho voces y murmullos, no comprendo bien qué dicen. No sé si me hablan a mí siquiera.
Quisiera confiar en que los verdaderos vínculos son pacientes, comprensivos y sabrán esperar sin exigirme.
Volveré en un tiempo más al mundo, ya lo siento, a veces incluso lo deseo.
Y sé que estarán los que tengan que estar.
Confío en que pasará lo que tenga que pasar. Y me re-encontraré y re-nutriré con los que la sabia/savia de la vida me regale.
Y los que no… Nos lo perderemos mutuamente.
Claro que extrañaré a quienes no encuentre . He cambiado yo mucho, pero no por eso los lazos de cariño que se mantienen tibios y sólidos aún.
Hay muchas diferencias que a ratos me chocan, otras que me conmueven, probablemente estas sensaciones de incomodidad me muestran partes mías que aún están en conflicto, pero  para mí no ponen en duda el trazado vincular construido hasta ahora con tanta gente que estuvo tan cerca alguna vez.
Espero que los que me importan lo sepan también. Que lo sepan de corazón.
Iré volviendo de a poco supongo. A mis tiempos que aún no descubro bien cuáles son.
Agradezco a quienes me catetean para juntarnos, a las amigas que vuelven y vuelven a llamarme, visitarme y a invitarme a pesar de mis recurrentes arranamientos, a las que perdonan ausencias y displicencias de mi parte, a las honestas que me han confrontado, a las que se ríen de mí pero me acompañan igual, a las que saben que, aún en otro planeta, en otro idioma, en otro estado, estoy ahí, esperando darnos un abrazo, queriéndolas, necesitándolas.
A mi modo, pero en serio.

Acerca del autor

Dra. Soledad Ramírez G. Mujer en crecimiento-Mamá de dos niñas. Psiquiatra-Psicoterapeuta-Círculos de Maternidad (Maternidad Antuyoga) Atención de adultos. Dedicación a mujeres en etapa de gestación, puerperio y crianza. www.centrosermujer.cl soledadramirezg@gmail.com

1 comentario

  1. Sus palabras reflejan con una suave melodía lo que vivo a diario desde que soy madre…ensimismada en este mundo donde estoy la mayor parte del tiempo sola junto a mi hijo…y que pocos comprenden …gracias por la reflexión. A veces el leer a otras madres me ayuda a entender lo que me pasa..

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