Rutina on fire de una madre “soltera”

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Son casi las siete de la mañana y suena el despertador de mi celular, lo apago y me digo a mí misma cinco minutos más, me levanto con frío y sueño, beso a mi hijo en la frente y me voy a la cocina a preparar un jugo de frutas natural, mientras caliento el agua para un café y enchufo el alisador de pelo, antes de despertarlo alisto su ropa y la mía, veo los juguetes tirados en el living, pienso que debería ordenar la terraza y recuerdo que hoy tengo que exponer en la reunión de departamentos. Así más o menos empiezan todos mis días desde hace casi cinco años cuando me negué a tener una relación sin amor y decidí criar a mi hijo sola, me meto a la cama y me siento culpable por no ser esa madre que tiene todo siempre listo y perfectamente ordenado.

Llevo cinco años de mamá soltera o criando sola, como Ud lo prefiera, cinco años en que disfruto nuestros desayunos en cama y hago caso omiso a la casa a medio andar, el orden no es lo más importante, prefiero regalarle tiempo de calidad. Me visto corriendo y trato de contener mi frustración ante su negativa de vestirse, corro para pícaror la fruta que llevará de colación, en general lloro en la cocina por sentirme sobrepasada, dejo la loza de la mañana acumulada en el lavaplatos, si tengo suerte y me lo acepta trato de dejar hecha la cama, sino le paso el IPad, sí le paso el IPad en la mañana a un niño de cinco años para poder ordenar un poco antes de irme. La señora que me ayuda con el aseo va solo los lunes y el resto de la semana me toca hacer malabares o más bien aprender a convivir con la casa siempre a  medio andar.

Su jardín está a diez pasos de casa así que podemos maniobrar el tiempo, lo dejo, lo beso, me miró de reojo en el espejo del ascensor y veo que no me puse labial, llegó al trabajo no sin antes llamar a mamá y decirle que dejé descongelando carne y que queda quinoa del día anterior, se me pasa la mañana trabajando, a ratos comparto un té con mis compañeras para refrescar la mente, de vez en cuando pienso en él, si estará bien, pienso que no es bueno esté con mi madre toda la tarde, pero no puedo pagar un jardín todo el día, y tampoco calzo en los jardines públicos con esas listas de espera, cierro los ojos mientras escucho la ya habitual broma de mis compañeras “y cuando vas a conocer a un mino”,  cuando tenga tiempo respondo.

A veces me junto con una amiga para almorzar, corremos a su casa que queda cerca del trabajo, nos compramos una botella pequeña de champagne, preparamos pastas o comemos albacora y ensaladas, y disfrutamos esa hora como si fuera una eternidad, esos momentos me hacen la vida! Rechazo casi todas las invitaciones a salir después del trabajo, mi madre merece hacer su vida y mi hijo reclama a su mamá, no me gusta verlo solo dos horas diarias, además suelo estar tan cansada que solo quiero mi cama. Si tengo suerte y se duerme temprano me doy un baño de tina o tomo una copa de vino antes de dormir, sino lo más probable es que despierte a media noche tirada en la cama de mi hijo, me levantaré e iré a la cocina a comer algo, quizás solo me saque los zapatos y me acueste a dormir junto a él, o tal vez cocine para el día siguiente o me pase media hora buscando qué ver en Netflix… “Cuando te vas a buscar un mino”, me dicen! Vieran las ganas que tengo de buscarlo, si alguien me hace el tiempo se los agradezco.

Hace unos años escuché  a alguien decir que el colecho era muy malo y que las mamás separadas o solteras usaban a los niños para no sentirse solas, y que cuando estaban en pareja de nuevo los niños salían de la cama, recuerdo que no le dije nada, pero pensé NO, una a veces cuando cría sola solita toma decisiones que le hacen más fácil la vida, para mi por ejemplo el colecho y la lactancia materna me salvaron de la locura, si hubiera tenido que levantarme cinco veces cada noche a dar pecho o ver a mi hijo en su cama me saco los pelos y peino la muñeca de por vida, quizás para otras la receta es distinta, pero lo cierto es que no podemos ni debemos hacer lo mismo que las otras madres y es por eso que les conté mi rutina, no para dar lástima, sino para decirles que no podemos compararnos con otras madres, con otras familias, que tenemos que hacernos la vida más fácil! Principalmente porque en nuestro caso los niños dependen de verdad exclusivamente de nosotras y necesitamos estar lo mejor posible. iPad más IPad menos, lo importante es calidad de vida, calidad de familia, calidad de  madre e hijo y los demás que digan y piensen lo que quieran, nunca seremos las madres que tienen todo ordenado y planificado con la casa brillante, y eso qué importa, lo importante es ser felcies nosotoras, nuestros hijos y pues si, de pasadita también conseguirse un mino jaja.

 

Acerca del autor

Tara es la diosa de la fertilidad en la civilización guanche, la diosa madre por excelencia... Hoy Tara es madre de uno y de muchos, una mamá que quiere que todas más mujeres seamos felices con nuestra maternidad, sin culpas, sin exigencias, que nos amemos a nosotras para enseñarles a los pequeños a amar sin límites a los demás.

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