Recuperar la pasión después de los hijos

0

Pasión, sensualidad, erotismo, qué distantes se vuelven esas palabras cuando tenemos hijos, y es que después de la maternidad muchas veces las ganas de hacer el amor desaparecen y pucha que cuesta volver a encontrarlas.

Cuando fui mamá me costó un montón volver a sentir deseo sexual, no les digo que no tuve relaciones porque les mentiría, pero me pasó que con el paso de los meses, hacía el amor como autómata, rogando que fuera lo más rápido posible y que ojalá él acabara pronto para volver a dormir. Como se podrán imaginar, así no duramos mucho porque mi cuerpo comenzó a sentir rechazo por el acto sexual, en particular la penetración. Fui al ginecólogo y no había ningún problema ni hormonal ni físico, pero la falta de ganas seguía ahí.

Estuvimos así al borde de la separación, y yo comencé a comprender que mi falta de deseo venía de la mano de mi falta de amor a esta nueva mujer que emergió después de ser madre, la guatita suelta, el rollito michelin que nunca tuve, las ojeras eternas, mi cara siempre cansada como si viniera saliendo de un carrete, me miraba y no me gustaba, hacia el amor con la luz apagada, buscaba formas de que no me viera desnuda, y aunque él nunca dejó de encontrarme mina, yo no podía más.

Me di cuenta que esto no se trataba de sexo sino de autoestima y por sobretodo cansancio brutal, comencé a ir al psicólogo, y juntos fuimos volviendo a construirme, lo primero fue buscar espacios de descanso, me relajé y dejé que mi hijo viera más tele (veía solo media hora algunas veces a la semana), pedí a mi familia que me ayudara a verlo, y comencé a darme muchos regalos de belleza y auto cuidado, mientras una amiga me veía al niño dos horas me iba a la peluquería y me hacía un cambio de look, a la semana siguiente una limpieza facial, después unos masajes de relajación, así de a poquito yo me sentí mejor, menos cansada y más guapa, y la sensualidad volvió a aflorar en mi.

Fui aprendiendo así que tener intimidad no significa hacer el amor con la pareja, aún recuerdo lo sensual que fue un día que tomaba un baño de tina y mi pareja me jabonó la espalda, se sentó en una silla junto a la tina y me leyó mi libro favorito, no hubo sexo, sólo nos besamos suavecito al salir del agua y nada más, pero esa vez creo que hicimos el amor más que nunca antes.

Así ambos nos fuimos dando cuenta que nuestra sexualidad estaba muy centrada en la penetración y el acto en sí, y que llegábamos tan cansados a la noche que de verdad sólo teníamos sexo, no haciamos el amor, pidiendo más ayuda la tribú familiar nos regaló cada día una o dos horitas sin hijos, íbamos a nadar juntos, a correr, aprendimos a meditar y así, como si nada un día después de meditar en casa, nos encontramos besándonos apasionadamente, esta vez sí ocurrió, no hicimos nada suave, la pasión fluyó por todo mis recovecos, hicimos el amor y también tuvimos sexo, cariño y deseo puro en el piso del salón… Fue el mejor polvo de mi vida, precisamente porque no fue sólo un polvo sino porque conectamos la calma espiritual con el deseo más animal.

Yo sé que no es fácil, mi camino no tiene porque ser el tuyo, pero los masajes, el aromatrapia, y por sobretodo conversar todo lo que te gusta y lo que no con tu pareja son vitales para recuperar el deseo y disfrutar de verdad.

Y es que la sexualidad nunca vuelve a ser la misma después después de los hijos, y a veces esos encuentros express con los niños por la casa nos hacen más mal que bien sobre todo a las mujeres, así que las invito a quererse, volver a conectar con su cuerpo, leer libros eróticos, ver películas eróticas (no porno) e ir probando, pero por sobre todo nunca hagas el amor si de verdad no tienes ganas, porque la intimidad y la sensualidad tiene que ser siempre un disfrute para ambos!

No es para nada fácil, pero si ambos se esfuerzan, si buscan ayuda, si lo conversan, créanme que saldrán fortalecidos y harán el amor más veces que en la juventud jaja.

Un

Acerca del autor

Equipo de columnistas y colaboradores ocasionales de Mamadre.cl