No quiero trabajar, sólo quiero ser mamá

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madre-hijos-casaLlegas del trabajo antes de lo acostumbrado. Y yo llego más tarde que tú con nuestro hijo dormido en mis brazos. No hubo tiempo para juegos ni baño con el papá. Partimos mal, pienso. Te pido disculpas, pero trato de entusiasmarte diciendo que así tenemos más tiempo para nosotros. Me calientas la comida y conversamos. Estás cansado, tuviste un día difícil, una semana difícil… en verdad tu trabajo es difícil. Pero logramos relajarnos, reír un poco, compartir algunas reflexiones sobre temas que nos gustan. Me explicas que las personas tenemos muy desarrollada la capacidad cognitiva de comparar. Interesante. Todo bien. Hasta que la conversación toma otro rumbo.

Me preguntas en qué me gustaría trabajar más adelante. Respondo más o menos sobre mis áreas de interés. Me alientas sobre lo bien que me iría. Sin embargo, me apuro en decir que no quiero trabajar aún. ¿Y cuándo quieres entonces? Cuando nuestro hijo tenga un año y medio… o dos años. ¿Dos? Respondes con cara de desaprobación. Ahora yo me pongo alerta y continúo: no sé cuándo. No quiero plazos ni fechas. Quiero ver cómo acepta el cuidado de otra persona. No me da lo mismo quién lo cuide. Si fuera mi mamá sí y yo trabajara medio tiempo – no me doy cuenta pero ya estoy hablando rápido y a la defensiva. En eso, nuestro hijo despierta llorando y me voy rápido a verlo, pero antes me saco el chaleco y lo tiro lejos.

¿Qué me pasa? – Pienso -¿Dónde aprendí a reaccionar así? ¿Por qué actúo de este modo? Tan anti-violencia que me considero y soy violenta con mi marido, que siempre me ha tratado con respeto y solo me hizo una pregunta. Claro que sé que fue su comentario “¿dos?” el que me hirió y su sugerencia de regresar pronto al mundo laboral.

Vuelvo al living. Te fuiste al patio. Salgo. Hace frío y te pido que entres para que hablemos. Me dices que ya no quieres hablar. Igual entras y balbuceamos algunos ataques y disculpas: es que tú, es que yo… Al final todo termina en un dolor de guata. Así se acabó nuestro día, así nos vamos a la cama.

No sé qué pasó por tu cabeza después. Si te costó dormir o no. En mi estilo, me quedé pensando en la respuesta perfecta. En cómo poner en palabras la rabia y pena que me inundó y que me inunda cada vez que tocamos este tema. Tiene de cierto lo que dices que no se puede hablar conmigo muchas cosas relacionadas con nuestro hijo, que decido sola y no te comunico nada.

Deseo explicarte lo que me pasa. Quiero ser mamá. Quiero ser mamá con todo, con lo bueno y lo malo, con las sombras y luces, con la soledad y mis intentos de desprenderme de ella. Quiero estar en la casa con nuestro hijo y rodearme de temas de maternidad y crianza. Y que llegues por las tardes y juegues con él, y se comuniquen en su lenguaje único, y yo mirarlos desde lejos con una sonrisa. Quiero que estemos juntos, para siempre, porque te amo, porque te elegí y te elijo todos los días. Aunque desearía que no me preguntaras hasta cuando quiero seguir así. Pero supongo que no he sido clara en decir que el sentido de mi vida está en esto, que nunca había sido tan feliz como ahora y que quiero ser fiel a estos sentimientos que me suenan como a un llamado del alma, de lo verdadero, de dios te diría si creyera en él. No es capricho, no es que las “amiguitas” con las que me junto lo sugieran, ni son los libros que leo… Soy yo! Me estoy escuchando. Estoy sintiendo. Estoy viva y consciente.

No tengo nada más que decirte. He estado un poco sorda también este tiempo. Me toca preguntar y escuchar: ¿Qué quieres tú para nuestro hijo? ¿Quién quieres que lo cuide? ¿Por qué consideras importante que yo trabaje? Y lo más importante, mi vida, ¿me amas aún?

Bernarda

 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl