Puerperio paterno: lo que sienten los hombres

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Por Ps. María José Gasc

Cierro los ojos, respiro profundo y recuerdo… pongo las manos en mi vientre y vuelvo a sentir las contracciones, ese dolor adictivo. Siento el olor puro de la oxitocina en mi piel y al unísono de las canciones, resuena en mi mente la voz de mi compañero diciendo “Lo estás haciendo bien, cada vez menos… un poco mas… tu puedes… eres tan valiente!”… y yo me siento cada vez mas poderosa.
Mi piel húmeda de transpiración, mi cuerpo entregado al dolor para dar vida, y los recuerdos se aparecen… una luz de recuerdo de un “shhhh” de la voz de un hombre que me acunaba cuando tenía horas de vidas… después días, meses y así… recordando hasta el olor del perfume de mi papá.

Llega la hora de más dolor… y nuestro miedo se hace realidad. Ya no hay olor a chocolate o jugo de Sandía… ahora hay olor a limpio, la gente con ropa verde y luces de fuerte intensidad… estamos en pabellón.

Mi compañero tomando mis manos y apoyando su cara junto a la mía. Puedo sentir su miedo y desconcierto. Puedo oler su temor y ansiedad… pero él ahí, con esa voz masculina pero suave haciéndome sentir única y acompañada.

Mi hijo nace, y las caras, ahora son solo de alegría y placer… la oxitocina vuelve… tímida pero aparece, y baña mi cuerpo para poder llenar mis pechos de leche… y él… mira, observa, se asombra, admira.

¿Qué nos pasa a nosotras cuando nuestro cuerpo rompe como volcán y damos vida?, ¿Qué pasa cuando re nacemos como mujeres y ahora, en un cuerpo nuevo, diferente, cansado, tenemos el nombre de “Mamá”?… surge esta mágica fusión con nuestro hijo, nos bañamos e inundamos de hormonas ricas que nos ayudan a enamorarnos más y más de nuestro bebé… entramos y nos sumergimos en las olas de Puerperio.

¿Y ellos? ¿Y el papá de esa guagua? ¿El hombre que es 50% responsable de la existencia de esa vida?… ¿Qué le pasa a él desde ese momento?…

Se enamoran de su hijo, pero no como nosotras… ellos, por primera vez sienten vibrar su corazón de amor hacia esa criatura indefensa por la cual, recién, darían la vida.
Tocan, huelen, miran… y se hacen a un costado… se asombran, es todo mágico… quizás demasiado mágico que les cuesta creer que sea verdad.

Y llegamos a la casa, cansadas, con sueño, con ojeras, los pechos llenas de leche y si hubo cesárea… mucho dolor. Estamos agotadas, y las energías que nos quedan las ponemos al servicio de nuestr@ hij@, pues así manda el cuerpo y corazón… ya casi no queda mente.

Y ellos…, tocan, huelen, miran… y se hacen a un costado… se asombran, es todo mágico… quizás demasiado mágico que les cuesta creer que sea verdad.
Son las 3 de la mañana, nosotras cansadas, a penas hemos dormido. Hemos dado pecho o mamadera varias veces en la noche y miramos como él duerme plácidamente, como si no supiera lo que está pasando.. y empezamos “podría despertarse aunque sea para traerme un vaso de agua”… “Y después anda diciendo que la guagua duerme toda la noche”… “quién como él”… y seguimos… pues estamos inmersas en las olas, suaves y a veces tormentosas del Puerperio.

Pero… ¿Qué le pasa a él?, ¿Qué le pasa a este hombre que también re nace desde una nueva identidad de ser padre… aunque sea su segundo o tercer hijo… vuelve a renacer, pero ahora con una nueva vida que entra en su mente y cuerpo, mientras observa una mujer que está entregando su cuerpo en un 100% a la vida, a la alimentación, a la sobre vivencia de su bebé… y él toca, huele, mira… y se hacen a un costado… se asombran, es todo mágico… quizás demasiado mágico que le cuesta creer que sea verdad.

bebe-papa-mama--478x270Entonces comienza esa lucha, esa lucha de amor y admiración, esa lucha de intereses, donde hay un cuerpo de hombre cansado, con hambre y sueño y una mujer con hambre y sueño… dos adultos y un recién nacido que llora, come y duerme… dos cuerpos que en momentos se sintonizan y en otros no tanto.
Y comienza, este nuevo hombre, a ver que la madre de su hij@ ya no tiene el mismo cuerpo, que es un cuerpo aún mejor, que ahora da vida y resaltan las curvas acentuadas de la maternidad… pero ella, entregada en cuerpo y alma a la maternidad… muchas veces no lo ve… y entonces, ¿qué pasa?

Todas tenemos experiencias diferentes, y desde el discurso podemos leer frases de desconsuelo, desamparo, admiración, agradecimiento y culpa hacia el padre de tu hijo o hija, y esto ocurre porque en ellos también resuena el presente, pasado y futuro… entra en juego las sombras y luces del pasado; las necesidades no resueltas, los llantos no atendidos, las mamaderas vacías, los pechos secos y las piezas solitarias, entra nuestro hombre, también en Puerperio. Uno distinto al nuestro, donde no hay hormonas, no está esa “ruptura volcánica” que nosotras vivimos, pero definitivamente, el llanto de su cría, lo pone en contacto (al igual que a nosotras) con aspectos infantiles del pasado.

¿Qué le pasa a ese hombre que duerme “plácidamente” en las noches mientras nosotras con ojeras, pijamas mojados con leche y cansadas mecemos a nuestra criatura?… descansa… para salir a trabajar, descansa su cuerpo cansado de tocar, oler, mirar… y hacerse a un costado… de asombrarse, y sentir que todo es mágico… quizás demasiado mágico que le cuesta creer que sea verdad… y todos lo resuelven de distinta manera… algunos callados, otros proactivos con ganas de mudar, “sacar chanchitos”, mecer, hacer dormir, o simplemente no hacer nada… pero lo cierto es que “algo” pasa… y a “eso” que pasa, le he decidido prestar nombre y ponerle también “Puerperio”.

Si queremos criar con respeto y amor a nuestros hijos, también debemos con el ejemplo, mostrar respeto a los que nos rodean y sobre todo a los que rodean a nuestros niños… por ejemplo su Papá. Un papá que muchas veces no entiende lo que pasa, un papá que quiere que su mujer deje de dar pecho… pero NO es porque sea egoísta y no sepa los beneficios de la lactancia… es mas bien, porque este hombre ha entendido de alguna forma, que en la medida que su mujer de pecho, él no tiene acceso a ese cuerpo… y eso no es ni bueno ni malo… simplemente ES, y no sabe cómo reaccionar.
No hay culpables, solo personas con historia, luces y sombras… y no es la madre solamente quien necesita ser maternada y acogida en el Puerperio, es también el hombre que necesita ser informado y contenido, por otros hombres, por familia, amigos y también por nosotras.

La invitación no es a ser unas “Geishas”, es mas bien a entender y Empatizar con ellos de la misma manera en que queremos que nuestro hijo/a lo haga el día de mañana con otras personas, es mostrar con el ejemplo que entendemos que todos entramos en caos y que tal cual lo dice el famoso proverbio africano “Para criar un niño hace falta una tribu entera”, y creo fielmente que nuestros antepasados hacían alusión a ello, pensando justamente en la tribu entera, la cual se conforma por madres, hijos mayores, recién nacidos y hombres que son padres.

 

María José Gasc
Mamá y Psicologa
Formación en Parentalidad Positiva, Apego y Salud Mental Infantil
www.apegocrianza.cl 

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Acerca del autor

Kinesiólogo. Máster en técnicas osteopáticas estructurales. 5to. año de Osteopatía en Escuela de Osteopatía de Madrid (EOM). Diplomado en Auriculoterapia China. Nivel I Terapia Craneosacral (Upledger Institute International) Kinesiólogía Holística Aplicada.

9 comentarios

  1. Que importante es respetar a ese hombre que nace con sus hijos! Gracias mamadre por tan lindo articulo ♡

  2. que bueno que se escriban sobre estas cosas. como padre aplaudo eso, pero debo decir que la nota solo toca un aspecto superficial del puerperio paterno. No sólo es el aspecto sexual el que entra en crisis en los padres y por el cual necesitamos información y contención. hay otros aspectos igual o más profundos como por ejemplo el el encuentro con sus sombras, la toma de conciencia de como hemos sido criados. ponemos en tela de juicio todas nuestras creencias porque nuestro hijo merece un padre consciente. o el hecho de tener que salir a trabajar a diario y asumir un rol de proveedor de la familia contraponiendose con el deseo de permanecer más tiempo al lado de nuestros hijos y compañera. me gustaría ver tratados estos temas.

  3. María José Gasc el

    Querido Leo,
    Que tremenda verdad dices!
    Tal cual, los hombres y las mujeres cuando criamos, nos ponemos en contacto (Consciente o Inconscientemente) con nuestras propias sombras, con el niño o niña que fuimos y muchas veces buscamos reparar aquella grieta que tenemos en nuestros niños! Justamente de eso se trata la Crianza Consciente! de estar despiertos a todos los fenómenos que nos ocurren a diario en la Crianza.
    Pronto publicaremos mas artículos sobre la importancia del rol del padre en la Crianza, el peso que implica ser proveedor y mucho mas!
    También habrán talleres para promover todo aquello que esté vinculado con una paternidad activa y respetuosa.

    Un abrazo y muchas gracias por leernos.

    María José

  4. Coincido con leo, poco se dice de.lo que sentimos los hombres. No.me.siento muy reflejado en la.nota.

  5. Pingback: Crianza y energi­aLos hijos ¿desgastan a la pareja? - Crianza y energi­a

  6. me gustaria que los hombres que comentaron,o los q sientan, cuenten que sienten durante el puerperio…. muy interesante para conocernos y aceptarnos mas en este viaje tan intenso. gracias l@s abrazo

  7. Es un hermoso articulo, escrito con mucho amor por una mujer. Entiendo las frustraciones de los señores que comentan, pero si es escrito por una mujer, obviamente será su punto de vista.
    Concuerdo con Guadalupe, debe ser muy interesante leer un articulo desde la valiente perspectiva de un hombre consciente, que pueda abrirse sin temor a decir lo es es este tiempo para él.

    Muchas gracias por el articulo, me conmovió e hizo vivir de nuevo esos momentos <3

  8. A mi me causo un poco de extrañeza la nota, aunque claro, entiendo que intenta dirigirse a un espectro amplio de experiencias y realidades. En mi caso, yo nunca me hice a un lado, tampoco me sentí excluido. Cuando mi hijo nacio por cesarea, yo hice de canguro y le preste mi pecho hasta que mi esposa pudo recibirlo. Los primeros meses estaba tan cansado que ni ganas me daban de pensar en el sexo. Tampoco la lactancia me parecia ajena, si bien yo no daba pecho, estaba tan informado del tema como mi esposa y las primeras semanas dormiamos exactamente lo mismo los dos (nada), por que mi hijo necesitaba brazos para dormir y mi esposa no podia cargarlo, asi que yo asumi esa tarea. Hasta hace poco, para el la mama era la pechuga y el papa los brazos y necesitaba ambos para dormirse. Ahora esta mas independiente ya que cumplio 2 años ( y se desteteo de la pechuga), pero aun sigue sin “destetarse” de mis brazos, asi que ahi sigo (soy practicamente el unico que lo puede hacer dormir de manera real). En mi caso, yo intente asumir el 50% de todo, nunca me senti ajeno, nunca me senti extraño. Nunca senti que mama y papa era cosas distintas.

    Para mi lo mas terrible fue el resto del mundo, mi trabajo. Me sentia agredido profundamente por que el mundo no me dejaba ejercer mi paternidad como yo queria. Me obligaba a quedarme hasta tarde en el trabajo, me hacia bullying laboral por que yo intentaba poner los puntos sobre la i respecto a horarios y al derecho a llevar a mi hijo al medico o a cuidarlo si estaba enfermo. Me hacia (y me sigue haciendo) ver que soy un HOMBRE y por tanto no tengo derecho a paternar, que para eso esta la madre. Creanmente que yo no me siento privilegiado para nada por ser hombre. El hombre que es padre presente y se desmarca del rol proveedor esta tan (o mas) en desventaja que la madre que trabaja, que por ultimo a esta le permiten atender a su hijo, por que es lo que se espera de ella.

¿Qué opinas?