Primer Mes de Embarazo; “¡Estamos Embarazados!”

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Hacía solo un tiempo que con mi marido nos habíamos “puesto en campaña” para tener otro hijo. Más consciente y ahora más empoderada de mi rol de mujer/madre, emprendimos un nuevo rumbo, pero esta vez muchísimo más conectada con mi cuerpo, con mi ciclo reproductivo, los cambios en mi piel, mis estados de ánimo, mi pelo, la fuerza y creatividad, incluso el pulso fuerte de mis deseos de volver a gestar.

 

El día miércoles, mi hijo Santiago cumplía tres años… ¡Tan rápido ha pasado el tiempo! Ya tiene tres años mi pollo chico… la emoción, al igual que en sus otros dos cumpleaños, era intensa. La alegría me inundaba y todo aquello que alguna vez había sido motivo de tristeza o preocupación, era sentido con nostalgia y orgullo al ver cómo hemos salido adelante de todas. Sin embargo, este cumpleaños era distinto… era primera vez que estaba conectada con la maternidad más allá de la celebración de un año más en la vida de mi hijo y por ende un año más de ser Mamá… también estaba en pleno romance con la idea de volver a tener otro hijo/a.

 

El día viernes por la mañana me desperté más temprano de lo habitual. Decidida tomé un test de embarazo que me había comprado mi marido hacía unos días atrás por petición mía, ya que mi sensibilidad (según mi criterio) era mucho más intensa de lo normal… algo distinto pasaba y haberme levantado las últimas noches en la madrugada a comer lechuga, tampoco era algo habitual en mí.

Entré al baño, abrí la caja e hice el test…Dos líneas marcando positivo… miro con los ojos abiertos, rápidamente los cierro, no lo puedo creer… vuelvo a mirar y las dos líneas del test estaban aún más oscuras. Era evidente, estaba embarazada!!! Sería Mamá otra vez!

Las emociones que poco a poco me iban inundando hacían una danza… alegría, emoción, pena, gozo, nervios… muchos nervios, la incertidumbre de cómo contarle a mi marido que dormía plácidamente… que hacía primero… ¿Haré desayuno?… ¿Le cuento ahora? Y bueno, tuve que ir a preparar desayuno, el cuerpo manda y el hambre no me daba tregua.

TEST

Una vez acostados en la cama, con la bandeja del desayuno le paso el test, él lo mira, me mira y me dice “¡Estas embarazada!!!”… me abrazó con tanta dulzura, como dando las gracias por esta etapa que nuevamente emprenderíamos juntos.

Al ratito despertó el Pollito, lo fuimos a buscar a su pieza para que fuera a tomar desayuno con nosotros como todas las mañanas. Le paso su leche y le cuento… “Santi, amor, vas a tener un hermanito! La Mamá tiene una guagüita en la guatita”. Él toma el test con su manito, lo mira, me mira y deja el test de lado… pasaron unos minutos y ya estábamos abrazados, él tomando su leche apoyado en mi cuerpo mientras escuchábamos música del celular, yo acunándolo con mi brazo izquierdo y con mi mano derecha tocando mi vientre… estábamos los tres juntos y no existía el tiempo… solo amor, una madre y dos hijos.

 

Esta vez el sueño, cansancio, antojos de cosas ácidas eran los protagonistas… pero alto! Que los embarazos dan sorpresas! Y cuando yo creía que las náuseas no estarían presentes en este embarazo, empezaron con fuerza y sin discriminar hora ¿Cómo me siento?… ¡Estupendamente bien!, creo que todo esto forma parte de estar embarazada y cada quien vive y experimenta el proceso de la forma que mejor sienta. Yo, me siento nauseosa pero contenta! Mi cuerpo sabe que mis náuseas no son por que comí algo en mal estado, mas bien se trata de una respuesta que da mi organismo al baño de hormonas que estoy recibiendo segundo a segundo y que son necesarios para que mi bebé crezca y se desarrolle dentro de mi.

 

Pasaba el tiempo… las horas, luego los días… y la idea de estar embarazada se hacía cada vez más presente en mí. Debo reconocer que el inicio de este embarazo ha sido muy diferente al primero, siempre nos dicen que todos los embarazos son distintos… y claro que sí! Si en cada embarazo nosotras mismas somos mujeres distintas, tenemos una edad distinta, hemos vivido o no experiencias previas de embarazo, estamos laboralmente en momentos distintos (incluso aunque sea en el mismo puesto y lugar de trabajo)… siempre un embarazo será distinto al otro y nosotras seremos siempre otras! Es algo así como que siempre seremos “primerizas” de algún forma…

 

La gran diferencia que hay entre el segundo embarazo y el primero, es que ahora ya existe un hijo, ya sabemos o tenemos noción de cómo es tener un hijo… y aunque cada embarazo sea diferente el uno del otro, igualmente en el primero tenemos todo en exclusiva y eso a muchas les encanta y a otras las aterra… de ahí también se desprende la idea de cómo se vivirá la llegada de un segundo hijo o hija, ¿Sentiremos alivio en un segundo embarazo porque ya sabemos más o menos como es? O quizás sentiremos el mismo miedo u otros nuevos al enfrentarnos nuevamente pero de otra forma a la maternidad.

 

En mi caso comenzó una inquietud que tenía hacia un tiempo… incluso antes de planear tener un segundo hijo… Era una inquietud que giraba en torno a mi primer hijo ¿Qué sentirá él?, ¿Se sentirá desplazado? Y yo… ¿Seré capaz de amar a este nuevo hijo o hija de igual forma en que he amado a mi primer hijo?… Las dudas eran muchas y cuando tuve la noticia de que estaba embarazada estas dudas revoloteaban en mi cabeza de manera persistente! Sobre todo porque supe de este embarazo dos días antes de la celebración del cumpleaños de mi hijo. Si bien el día de su cumpleaños ya había pasado, solo faltaban dos días para la celebración que con tanta dedicación había planificado.

Me dije a mi misma y pedí a mis más cercanos que el motivo de celebración del día domingo fuese el cumpleaños de mi hijo… ya habría tiempo para celebrar la llegada de esta nueva guagua, pero creía importante respetar los espacios de cada uno de mis hijos.

SANTI MAMA Y PIRIGUIN

Los días pasaron y una noche me di cuenta que aún no hacíamos una celebración o alguna especie de ritual familiar para dar la bienvenida a este nuevo hijo/a… miré a mi marido, se lo dije y ambos teníamos las mismas aprensiones… “Estoy tan contento, pero tengo tanto miedo de que el Santi se sienta dejado de lado… Sé que es una tontera, pero me sentía así” me dijo mi marido… que debo remarcar, es por lejos el mejor compañero de crianza que podría haber tenido! El padre perfecto para mis hijos! … Entonces lo miré y abracé, sentí y supe enseguida que se trataba de nuestras sombras! Ambos somos hijos únicos, él tiene dos hermanos con los cuales nunca vivió ya que son 15 y 19 años mayores que él y yo tuve hermanos por primera vez a los 10 años. Entonces ¿qué estaba pasando exactamente? … Lo que pasa siempre cuando criamos! Que nos encontramos con nuestras sombras, pero lo importante es saber iluminar y hablar… sí hablar de eso que nos pasa! El lenguaje crea realidades y cuando le ponemos nombre a eso que nos pasa, toma forma… lo podemos ver y desde ahí resolver, soltar y seguir…

 

A la mañana siguiente las nauseas tomaron más fuerzas… yo más cansada… fui con mi hijo a la fonoaudióloga como todos los martes y después nos fuimos al mall, compré unos polerones que necesitaba mi Santi y compré unos zapatitos de recién nacido para regalarle uno a mi marido y yo tener otro… Y ¿qué pasó entonces con mis temores? Seguramente han mutado, quizás se fueron o capaz vuelvan en otra forma, lo que sí sé, es que haber hablado nuestros miedos me hizo dar cuenta cuanto amo a este mi segundo hijo/a.

Todas las historias empiezan distintas… no hay ninguna mejor que otra, solo la maravilla de que tu historia es tu historia… y esta queridos, es la primera de muchas historias de mi hijo/a que día a día crece con mas fuerza!

Bienvenido/a Porotito Chico!!! Bienvenido a esta, TU familia!

María José
Mamá de dos

Acerca del autor

Psicologa Universidad del Desarrollo Formación en; Parentalidad Positiva, Apego y Salud Mental Infantil. Certificada en técnica de Intervención de Video feedback modelo ODISEA Consulta Particular (Viña y Santiago) y Talleres www.apegocrianza.cl

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