Primer día de jardín… no te olvides de mamá

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Primer día de jardín, mochila lista, colación guardada, corazón apretado, sonrisa en la cara, sus nervios y miedos son también los míos, a los padres también nos cuesta soltar.

Sentados en el pasillo varias madres y padres vivimos juntos la semana de adaptación, mientras ellos son contenidos y acompañados por las educadoras, nosotros estamos en un limbo emocional. No podemos demostrar la pena, los miedos o la ansiedad, tenemos que demostrar que todo estará bien.
Segundo día de adaptación, otra vez en el pasillo y ya comenzamos a soltarnos, Camila una madre sorprendida al ver que su hijo de tres años no ha preguntado por ella ni un minuto disimula su pesar, Maite en.cambio se ve desesperada porque sólo quiere irse y su hija de cuatro años no la suelta ni un segundo.
Nicanor y Mariella padres separados no se dirigen la palabra mientras ansiosos oyen los llantos del bebé.
La falta de tribu nos hace hablar, Camila rompe el hielo «bueno creo que me iré dar una vuelta, claramente él se adaptó mejor que yo, soy yo la que no lo quiere dejar, iré aunque sea a dar una vuelta a la manzana a ver si no rompo en llanto».Todos la animamos y le decimos que es normal sentirse así… Dejamos de fingir, Maite vomita «ojalá mi hija estuviera así, yo quiero puro irme y ésta no me deja en paz, el viernes vuelvo a trabajar así que se adapta o se adapta»
Nicanor comenta «es difícil chicas pero al menos ustedes los tendrán al salir de casa, yo lo veré sólo los fines de semana»’ Guardamos silencio, nadie se atreve a hablar, lágrimas caen por las mejillas de Nicanor, y entonces ocurrió, un momento mágico de catarsis colectiva, su pena de hombre expresada abrió la llave de todas las demás, la secretaria nos trajo pañuelos y agua, cada uno con su sombra dando luz a los demás.

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Parecieron horas pero fueron sólo minutos, Maite se desesperaba por irse para arrancar de sus sentimientos de pena y de superwoman que su vida funciona como reloj cuando en verdad sólo quiere una pausa, Camila reconociendo el dolor de sentir que no era vital para su hijo como nunca lo fue para sus padres ni pareja, yo, yo con la excusa de que es muy sensible y será un proceso lento, entorpeciendo sin querer su libertad por la obsesión de darle el tiempo que mis padres nunca me dieron. Y ellos, la pareja rota, reconociendo que el llanto de su bebé no era por el jardín sino por su separación y eternas discusiones.
Lloramos, nos contuvimos y luego reímos, al final decidimos salir todos juntos a dar una vuelta a la manzana para volver renovados a buscar a nuestros peques y darles seguridad, volvimos livianos, liberados con la complicidad que te da la ma/paternidad.
Si tu hijo entró al jardín tómate el tiempo para vivir y expresar tus emociones, busca apoyarte en alguien que te apapache y bota todo sin miedo, y si conoces a alguien que su hijo entra hoy al jardín, invitalo un jugo y pregúntale qué sientes tu con eso, luego sólo escucha, contiene, abraza,sin críticas ni lindas palabras, verás que al despedirse le habrás hecho el mejor regalo, incluso mucho mejor que el más costoso presente de baby shower.
A todos nos cuesta soltar, pero hacerlo en compañía es más fácil de verdad.
Abrazos de luz a todas y todos
Tara

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Equipo de columnistas y colaboradores ocasionales de Mamadre.cl