¿Por qué gritamos las madres?

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Hoy fue uno de esos días en que toda mi paciencia, mi equilibrio,  y mis creencias se pusieron a prueba, todo por un juguete, aparentemente, hoy fue uno de esos días, en que la pataleta fue un continuum, con pequeños lapsus de calma para volver a llorar, y sin embargo, hoy por alguna dulce coincidencia tuve la paciencia y el corazón para contener, explicar, no ceder, no pegar ni gritar, y lograr después de muchas horas un “eres la mejor mamá del mundo por no pegarme ni gritarme como otros papás”.

Hoy las lágrimas de mi propio cansancio y frustración tuvieron un dulce sabor y mientras usaba las redes sociales para desahogarme una madre amiga comentó desde la otra vereda “hoy me falló toda mi maternidad, hoy hice todo lo que odio, hoy pegué un grito que dejó llorando a mis niños de miedo”. Casi pude sentir su pena y culpa, porque la verdad, no todos los días son cómo hoy, a veces también grito, a veces manipulo, a veces le compro el juguete y ya, y es que a veces ya no puedo más.

Entonces me pregunté ¿por qué gritamos las madres? Soy hija de una mamá gritona y las consecuencias de sus gritos han tenido efectos impensados en mi, he dejado parejas, he renunciado a trabajos, porque se han atrevido a gritarme, tengo cero tolerancia al grito,  y sin embargo, en mas de seis años de maternidad, yo misma me he visto gritándole a mi hijo, y he visto en él mis mismos ojos de miedo, de desconcierto que tuve alguna vez.

¿Por qué gritamos las madres? Pues simple, porque ya NO PODEMOS MÁS, gritamos porque nos duele el cuerpo, porque estamos cansadas, porque  tenemos sueño, porque estamos estresadas, sobrepasadas, criando solas, comiendo poco y durmiendo menos, gritamos porque no tenemos vida y hace demasiado tiempo que dejamos de pasarla bien.

La culpa NO es de los hijos 

Entonces las madres no gritamos porque no soportemos a nuestros hijos, las madres no gritamos porque creemos sinceramente que el grito educa (que sí, todos sabemos que no educa y sólo trauma), de hecho nuestro grito no tiene nada que ver con nuestros hijos e hijas, sino más bien con los adultos que nos dejan solas, gritamos porque nadie nos cuida a nosotras, gritamos porque no tenemos la energía para educar respetuosamente, gritamos porque somos humanas y lamentablemente a veces, y ojalá sean las menos, desquitamos nuestra frustración y estrés en el grito al niño o niña, porque no podemos gritarle al jefe, a la pareja, a TODOS por exigirnos hacerlo todo y bien y ademas SOLAS:

Si eres una mamá gritona, es tiempo que pares el mundo y te bajes de él. sí, así tal cual te lo digo, porque no es natural a una madre gritar a sus hijos, y si les estás gritando es porque es TU CUERPO, el que está gritando al mundo YA NO PUEDO MÁS, y es hora de traspasar tu peso a los otros adultos a tu alrededor, partiendo por el padre de tus hijos, siguiendo por la familia, amigos, colegio, compañeros de trabajo, vecinos, e incluso quienes hacen las leyes, que estamos criando al límite porque nos tienen viviendo al límite.

Si gritas es hora que pidas ayuda, ayuda a todos, siempre, pero siempre hay alguien por ahí que te pueda ayudar, sólo debes hablar, en serio, sólo debes pedir ayuda, y mientras eso sucede, mientras alguien en el mundo te tiende la mano, manda al carajo TODO lo demás, la casa desordenada, las paredes ralladas, y dedícate a DISFRUTAR la maternidad, que no pasa nada si ese día no hizo las tareas o ve más televisión de lo normal durante unos días, pero pasa mucho si su mamá grita a diario, entonces costo y beneficio, si vas a gritar que sea para pedir ayuda, si vas a tratar de ser la mejor mamá que no sea para tener la casa más limpia, dar sólo comida saludable y no ver nunca TV, partamos por tratarlos con amor, lo demás se ve en el camino.

De una mamá gritona (con el dolor de mi corazón) a otra mamá gritona, la culpa no es de los hijos, la culpa NO es tuya, la culpa es de la sociedad y la familia, así que vamos, que ellos sientan el peso de su ausencia y que tú y tus hijos se dediquen a amarse y disfrutar,

Tara

 

FOTO: www.centraldeenfermeras.com

Acerca del autor

Equipo de columnistas y colaboradores ocasionales de Mamadre.cl