Paternidad cambia el cerebro del hombre

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La paternidad es un acontecimiento importantísimo en la vida de un hombre. El cerebro de un papá cambia de manera similar al de la madre. Cuanto más tiempo pase un padre con su hijo y cuanto más se implique en sus cuidados mayores son esos cambios. Que no son otra cosa que la expresión de este nuevo vínculo que está apareciendo en su vida.

El cerebro humano es el artífice de nuestra asombrosa capacidad adaptativa.

Convertirse en madre y padre debe de causar cambios en su estructura que lo preparen para esa nueva responsabilidad. Ser madre y padre es un asunto biológico, pero la maternidad y la paternidad son roles claramente culturales que se modifican sustancialmente a lo largo de la historia.

Claro que son roles marcados por la biología. Mientras que el cuerpo de la mujer ha estado 9 meses sometido a importantísimos cambios que luego continuarán con el parto y la lactancia, el cuerpo del hombre no se somete aparentemente a cambio alguno antes del nacimiento de su hijo.

Pero como ya hemos explicado muchas veces, nuestra conducta y experiencias marcan también la biología cerebral y modifican su estructura.

El cerebro de una madre

Los cambios que suceden en el cerebro de la madre son bien conocidos.

Como es de esperar, las tareas tradicionalmente asociadas al rol materno se traducen en un engrosamiento de las estructuras cerebrales necesarias para llevarlas a cabo. Así, el cerebro materno experimenta un mayor desarrollo y activación de los circuitos socio-cognitivos. Es decir, de las redes emocionales, de la atención, de la recompensa y la motivación por el cuidado de su bebé que están involucradas en la creación del vínculo con su pequeño.

Todos estos cambios están mediados por la oxitocina.

Esta hormona, que ha ido liberándose en pequeñas cantidades a lo largo del embarazo, se libera masivamente durante el parto produciendo las contracciones uterinas. También el bebé secreta oxitocina durante el parto, contribuyendo así a su éxito.

Además, la oxitocina es imprescindible para la secreción de leche materna. Y a su vez, la succión del pezón materno es lo que estimula la secreción de oxitocina.

Ya durante el embarazo y gracias a la acción de la oxitocina, empiezan a modificarse y a aumentar de tamaño las estructuras cerebrales maternas relacionadas con el procesamiento de las emociones –amígdala cerebral–, la interacción social y la empatía –áreas de la corteza frontal y temporal–, y el aprendizajes y la memoria –el hipocampo–. Así, cuando nace el niño, estos circuitos están ya formados y más consolidados y se activan fácilmente.

Por eso las madres son más solícitas a las pequeñas señales del bebé, y se dan cuenta enseguida de lo que puede estar necesitando, ya que estos circuitos reaccionan a la mirada del otro, hacia donde dirige su atención, a los gestos faciales… son los circuitos relacionados con la interacción social y la empatía. En definitiva, con la creación de vínculos.

El cerebro del padre

¿Y en el cerebro del padre? Pues también hay cambios. Pero como no vienen de serie, porque su cuerpo no se ha ido preparando para esto de la paternidad, se los tiene que trabajar.

Cuanto más tiempo pase un padre con su hijo y cuanto más se implique en sus cuidados mayores son esos cambios. Que no son otra cosa que la expresión de este nuevo vínculo que está apareciendo en su vida.

La oxitocina tiene también un papel relevante en el vínculo entre padre e hijo. Cuanto más tiempo pasa un padre con su hijo más oxitocina produce.

Si el padre tiene una implicación menor en la atención a su hijo, se activan y desarrollan sobre todo las redes de los lóbulos frontales y temporales relacionadas con la interacción social y la empatía.

Cuanto más se implica en la crianza de su hijo, pasando más tiempo con él, más oxitocina produce y más fácilmente se activa la amígdala y se fortalece el vínculo emocional.

neuropediatria.org

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Todos tenemos un “cerebro maternal”

El cerebro adulto humano está potencialmente preparado para hacerse cargo y cuidar con amor de madre a un bebé, independientemente de la relación biológica que exista entre el adulto y el niño.

Esto es debido a que el cerebro humano posee la capacidad de desarrollar una red de circuitos especializados en el cuidado del bebé. Red que está formada por estructuras cerebrales que implicadas en funciones de vigilancia, de establecimiento de prioridades, de recompensa, motivación, interacción social y empatía.

Todas estas estructuras responden y se activan con la oxitocina, la hormona implicada en las formación de vínculos humanos, y con el repertorio específicamente humano de comportamiento paternal (en alusión tanto al de la madre o al del padre).

La maternidad biológica favorece el desarrollo de estos circuitos ya que durante el embarazo, parto y lactancia se secretan hormonas –oxitocina sobre todo– que actúan sobre el cerebro de la mujer favoreciendo la creación y activación de estas redes neuronales especializadas en el cuidado del bebé.

Pero cualquier adulto, hombre o mujer, que no haya estado sometido a esa poderosa influencia hormonal que sucede durante el embarazo, puede igualmente desarrollar estos circuitos y por tanto el vínculo que sustentan, si pasa mucho tiempo junto al pequeño y se hace cargo de su cuidado. Cuanto más tiempo pase con él cuidándole, más se desarrollan estos circuitos.

La maternidad es más fácil de desarrollar que la paternidad.

Para desarrollar la paternidad hay que trabajárselo, estar presente, compartir con ellos y dejar un poco de lado las cargas sociales y los roles predeterminados.

 

Fuente: www.neuropediatria.org

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista.
Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños.
No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión.
Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso.
Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías.
@jbruna
jenny@mamadre.cl

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