¡Pataletas! Guía paso a paso para manejarlas y calmar a tu hij@

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¿Qué son las pataletas?

En la etapa preescolar, los niños tienen que aprender que no pueden hacer ni tener todo lo que quieren. Esto les genera mucha rabia y frustración. En plena conquista del lenguaje y movimiento, quieren y necesitan mostrarle al mundo (especialmente a sus padres) que están grandes, que son distintos a ellos y que pueden tomar decisiones por sí mismos.

Debido a que las estructuras cerebrales encargadas de la regulación emocional a esta edad están recién desarrollándose, este malestar lo sienten de manera muy intensa y les cuesta mucho tranquilizarse. Por esta razón, tienden a externalizar lo que sienten, expresándolo de manera corporal y descontrolada: lo que conocemos como pataleta o berrinche.

 

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Por lo general, los niños comienzan hacer pataletas alrededor del año y medio y dejan de hacerlas como a los 6 años, con un pick entre los 2 y los 3 años. El tiempo que dura el período de pataletas puede variar en función de factores biológicos (como el temperamento), situacionales (como la llegada de un hermano) y de crianza (estilo de apego y forma en que los padres manejan las pataletas).

Las pataletas se consideran parte del desarrollo vital de un niño. Esto quiere decir que son normales y necesarias. Cuando el manejo adecuado, la etapa de las pataletas permite que los niños conquisten poco a poco su independencia, iniciativa y seguridad, sin que ello signifique pasar a llevar al resto o que siempre se haga lo que ellos quieren.

 

¿Cuándo el manejo es adecuado?

Hoy en día el criterio más importante para determinar cuán adecuado es el manejo parental, no es la efectividad, sino la promoción de desarrollo socio emocional sano. Por ejemplo, meter a la ducha fría a un niño cada vez que hace pataletas puede ser efectivo, pero no por eso adecuado. Efectivo porque el niño va a dejar de hacerlas, pero inadecuado porque además de ser un acto violento, daña la relación que tiene con su cuidador y no le enseña a regular sus emociones.

En función de esto, se considera como adecuado, no sólo buscar que el niño deje de hacer pataletas, sino que aprenda a regular sus emociones y formas más adaptativas de expresarse y resolver conflictos.

Para cumplir con este propósito, lo mejor es manejarlas desde los principios de apego seguro. Les explico porqué.

La pataleta se considera una situación de estrés intensa. Aunque no lo crean, el niño no lo pasa bien haciendo una pataleta. Todo lo contrario, su cuerpo libera mucho cortisol (hormona del estrés), le resulta tremendamente angustiante sentir emociones tan fuertes y la sensación interna de descontrol y desorganización.

Es importante entender, que los niños no hacen pataletas para manipular o para molestar, sino simplemente porque se encuentran desbordados y no saben qué hacer.

Como en cualquier otra situación de estrés, en ese momento lo que el niño necesita es tenernos cerca y que lo ayudemos a recuperar la calma (Por ningún motivo mandarlo a la pieza o time-out!).

Felipe Lecannelier, experto en el tema, afirma que regular el estrés es el principio más importante para promover una relación de apego seguro.

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Gracias a los avances de las neurociencias, se ha visto que cada vez que ayudamos a nuestros hijos a calmarse, además de promover apego seguro, les enseñamos estrategias de regulación emocional y estimulamos el desarrollo de las estructuras cerebrales encargadas de la regulación emocional.

Esto que suena muy complejo, es más simple de lo que pensamos. Veamos un ejemplo: Cuando un niño siente rabia y lo ayudamos a calmarse respirando, estamos generando el circuito neuronal rabia-respiración-calma. Cuando estas experiencias son reiterativas, estas conexiones se van fortaleciendo y formando estructuras más complejas. Y cuando el niño sea grande y siente rabia, serán estos circuitos los que se le activarán, aunque no estamos a su lado.

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Aclaro que ayudar un niño a calmarse, no significa darle en el gusto. Si el niño está llorando porque le dijimos que no le vamos a comprar un juguete, calmarlo no significa comprarle el juguete, sino ayudarlo a recuperar su equilibrio basal y ayudarlo a entender que no siempre puede tener todo lo que el quiere.

 

¿Cómo hacerlo?

En mi libro “Apego Seguro: Cómo relacionarte con tu hijo a partir de los 2 años” propongo un diagrama de regulación que consta de 7 pasos.

Portada Apego 1. Regularse uno

Este es no de los pasos más importantes para manejar de manera adecuada una pataleta. Si el niño está haciendo una pataleta, es porque se encuentra emocionalmente desbordado. Requiere que estemos muy tranquilos para que lo ayudemos a regularse y recuperar la calma. El problema de esto es que cuando el niño está haciendo una pataleta, con frecuencia nosotros también nos encontramos alterados. Por lo que antes de hacer cualquier cosa, es preciso dar un paso atrás, respirar hondo y calmarnos.

Sé que esto no es fácil de hacer, menos cuando hemos dormido poco, estamos cansadas o tenemos alguna otra preocupación. Pero es necesario hacerlo para poder seguir los otros pasos  y poder transmitirle a nuestro hijo la calma (verbal y no verbal) que necesita en ese momento.

 

 2. Sintonizar con el estado mental del niño

Sintonizar significa conectarnos con nuestro hijo para ver que le pasa y lo que necesita en ese momento. ¿Es rabia? ¿Es sueño? ¿Estará celoso? La mayoría de las veces el niño no expresa el motivo real de lo que le pasa. Entonces hace una pataleta porque no quiere comer, pero en verdad no es que no quiera comer, sino que está triste porque echa de menos a su papá.  Y si queremos ayudarlo a calmarse, es preciso saber lo que le pasa.

 

3. Reflejo del estado mental

Reflejar consiste en decirle verbalmente al niño lo que le pasa en ese momento (lo que siente, lo que necesita, lo que quiere). Por ejemplo: “Te dio rabia que se te cayera la torre” “Sientes rabia porque nos vamos de la plaza” “Te frustraste porque no te prestó el balde”. Se ha comprobado que esto tiene importantes beneficios educativos (el niño aprende que eso que está sintiendo se llama “rabia”), genera calma (la palabra contiene la sensación de descontrol) y conecta ambos hemisferios cerebrales (el desborde viene del hemisferio derecho y al hacer uso del lenguaje activamos el izquierdo).

Dado que cuando un niño está haciendo una pataleta está desbordado, la mayoría de las veces no quiere que hablemos. Si esto ocurre, debemos reflejarle lo que le pasa de manera muy escueta y quedarnos en silencio cerca suyo.

 

4. Favorecer/permitir la expresión adaptativa

Expresar es mejor que no expresar. Por lo que se le debe permitir al niño expresar su malestar. Pero si al hacerlo hace algo inadecuado (como pegarse, patear sus juguetes, decirnos palabras feas, etc.) es necesario establecer límites.

El límite siempre se establece después del reflejo. Es muy importante que al niño le quede claro que el problema no es lo que siente, sino la forma en que lo está expresando. “Sé que tienes rabia (reflejo), pero no por eso vas a tirar tus juguetes (límite)”, “no porque tengas rabia (reflejo), me vas a pegar (límite)”.

 

5. Calmar

Este paso consiste en ayudar al niño a calmarse a través del uso de alguna estrategia de regulación. Esto no es nada de fácil, porque cuando un niño está haciendo una pataleta, está emocionalmente desbordado. Calmar a un niño intenso podría demorar incluso 30 minutos. Pero es muy importante que lo hagamos.

Cada vez que ayudamos a un niño a calmarse, le transmitimos que no importa cuán intensa sea la emoción, porque después viene la calma. Que no importa cuán desagradable sea su emoción, estaremos a su lado.

 

En mi libro propongo las siguientes estrategias: cambiar foco de atención; cariños; respiración; ejercicio o movimientos repetitivos; nivelación de estimulación ambiental; cambio de ambiente; pensamiento mágico y contención física.

Es probable que muchos padres en este momento estén pensando: “No ha visto las pataletas que hace mi hijo, si le hablo o lo llego a abrazar es peor, ¡más rabia le da!”. Y tienen toda la razón. A veces los niños necesitan un espacio para calmarse antes de que no acerquemos mucho a ellos.

Cuando esto ocurre, debemos quedarnos cerca, en silencio y esperar que la intensidad de la emoción baje un poco. La idea es que sepa que estamos ahí, que no han perdido la sintonía con nosotros por estar frustrados, todo lo contrario, que estamos tan conectados con ellos, que sabemos que necesitan un espacio.

 

6. Reflexión guiada

Una vez que el niño está lo suficientemente tranquilo como para hablar, se le debe ayudar (a través de preguntas, explicaciones o reflejos) a reflexionar sobre lo que pasó y enseñarle formas más adaptativas de expresarse y resolver conflictos.

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La reflexión guiada sirve para que el niño se conozca a sí mismo (“Sé que te frustras mucho cuando alguien cambia los planes”), aprenda a resolver conflictos (“¿Qué podrías hacer la próxima vez que tu hermano no te quiera prestar un juguete?”), aprenda a satisfacer una necesidad (“La próxima vez que necesites que te ayude, dímelo”), aprenda de lo sucedido (“no es bueno romper juguetes cuando tenemos rabia”) y/o aprenda una estrategia de regulación (“¿Cómo podrías descargar tu rabia la próxima vez sin dañar a nadie?”).

 

7. Reforzar

Este es uno de los pasos más simples. Consiste en reforzar cualquier conducta positiva que hayamos detectado durante el proceso de regulación. Por ejemplo: “Qué bueno que pudiste tranquilizarte para que podamos hablar y resolver lo que pasó”; “Qué bueno que me contaste cómo te sentías, porque, si no, no habríamos podido resolverlo”.

El objetivo de este paso no es solo reforzar que el niño logró calmarse, sino que tome consciencia de que es capaz de hacerlo. La idea es empoderarlo en sus capacidades.
Ejemplo del diagrama de regulación emocional en acción

 

Martín tiene 3 años recién cumplidos. Ayer por la tarde estaban invitados a comer a la casa de los abuelos. Camino al ascensor, su hermano mayor se adelanto y apretó primero el botón. Acto seguido, Martín se puso a llorar y comenzó hacer una pataleta. Como podrán imaginar, él quería apretarlo y ahora ya no podía.

Su madre, que ya iba estresada con la hora, pensó en silencio ¡Lo único que me faltaba!. Respiró profundamente (regularse uno) y se agachó para ayudarlo a calmarse. Se dio el siguiente diálogo.

Mamá: ¿Querías apretar el botón? (sintonización)

Martín: Siiii

Mamá: Y te da rabia que tu hermano lo haya apretado primero ¿Cierto? (sintonización/reflejo).

Martín: Siiii

Mamá: Te entiendo.

Martín siguió llorando y se acercó a su hermano para pegarle. La mamá entonces lo frenó y le dijo “Sé que tienes mucha rabia, pero no por eso le vas a pegar a tu hermano” (expresión adaptativa). Lo dejó llorar un poco y le dijo “ya mi amor, trata de calmarte para que conversemos” y lo abrazó (estrategia de regulación: abrazo). En el auto, ya más tranquilo, lo ayudó aprender de la situación (reflexión guiada).

Mamá: Martín, no estuvo bien que le pegaras a tu hermano. Sé que te dio mucha rabia lo que pasó, pero no por eso le vas a pegar.

Martín: Si sé…

Mamá: ¿Me prometes que la próxima vez que algo te de rabia vas a tratar de controlarte?

Martín: si… pero yo quería apretar el botón.

Mamá: Si sé mi amor… pero él no sabia. Cuando quieres algo tienes que decirlo (reflexión guiada).

Martín: Ya mamá.

Mamá: Te felicito por haberte calmado. Sé que no es fácil y pudiste hacerlo (refuerzo).


 Agustina tiene 3 años y medio. Sus padres están separados hace ya un tiempo, pero este verano se fue de vacaciones por primera vez con su papá. Lo pasó muy bien y llegó muy contenta de vuelta con mamá. Pero en el transcurso de las horas, se puso un tanto irritable.

En la tarde, estaba tratando de ponerse una polera. Y como no podía la mamá la ayudo. Como quería ponerla sola, se puso a llorar y comenzó a hacer una pataleta.

Al verla llorar con tanta intensidad, la mamá se dio cuenta que podía haber una razón de fondo (sintonización), porque en general no llora por esas cosas. Que quizás era por las vacaciones. Entonces le dijo “Amor, ¿fue muy difícil para ti estar sin mamá estos días?” (reflejo). Agustina asintió con su cabeza. Su mamá entonces la abrazó y le dijo despacito al oído “si se mi amor… (pausa)… si tienes penita llora todo lo que tengas que llorar” (expresión adaptativa). Cuando Agustina había liberado gran parte de su estrés, su mamá le dijo “ahora vamos a respirar para calmarnos y poder hablar”.

Ya tranquila, se dio el siguiente diálogo:

Agustina: Es que te eché de menos mamá…

Mamá: Si sé mi amor, yo también. Sé lo difícil que puede ser tener vacaciones con mamá y con papá por separado.

Agustina nuevamente asintió con la cabeza.

Mamá: Que a pesar de que lo pases muy bien, echas de menos al que no está. Te entiendo.

La mamá la abrazó  y le dijo que cuando uno echa de menos a alguien, además de pensar en esa persona o llamarla, puede hacerle un dibujo. Y se prometieron que la próxima vez que se echaran de menos, se harían dibujos (reflexión guiada).

 

Les quise poner dos ejemplos de pataletas completamente distintas. La primera es clásica: Martín está cansado, no puede hacer lo que quiere y se pone a llorar. Yo creo que todos hemos pasado al menos alguna vez por una situación así. La segunda es menos común. Si bien Agustina se pone a llorar porque quería ponerse la polera sin ayuda, la verdadera razón de su baja tolerancia a la frustración es emocional.

Independiente de cual sea la causa, de cuán intensa sea la emoción o de las características y necesidades idiosincráticas de cada niño, el diagrama de regulación nos entrega una pauta a seguir. No siempre se siguen los pasos en el orden propuesto. A veces incluso no todos los pasos son necesarios. Pero cuando uno los conoce y entiende el sentido de lo que se está haciendo, se vuelven una gran herramientas para ayudar a nuestro hijo a recuperar la calma.

Lo último que me gustaría transmitirles, es la importancia de estar conectados y sintonizados a nuestros niños. Por su desarrollo lingüístico, la mayoría de las veces nuestros pequeños expresan lo que les pasa de manera no verbal y es importante estar atentos a sus señales. ¿Se imaginan lo triste que hubiese sido retar o mandar a Agustina a la pieza tras su pataleta, cuando lo único que necesitaba en ese momento era la contención de su mamá?

Regular no es nada de fácil. Pero vale la pena intentarlo. Espero que les haya servido.

 

Andrea Cardemil Ricke

Mamá de Camila y Javiera

Psicóloga Infanto-Juvenil

Magíster Psicoterapia Integrativa, UAI-ICPSI

Diplomado en Terapia de Juego, Violet Oaklander’s Institute.

Diplomado en Manejo de las Dificultades del Escolar, PUC.

Acerca del autor

33 comentarios

  1. Gracias Andrea
    estoy pasando una etapa de pataleta con mi hija de tres años y me ayuda mucho lo que escribes para desarrollar herramientas y apoyarla a fortalecer esta etapa
    un abrazo

  2. Super!!! Me encanto el artículo ya q tengo dos hijos de cuatro y seis años y es muy difícil controlar sus pataletas!!!gracias

  3. Isaac Abdala el

    Compré hace un tiempo el libro y la verdad es que es muy bueno ya que nos ayuda a enfrentar estas situaciones conflictivas y darles otro enfoque. La verdad que el metodo “tradicional” autoritario nunca me ha gustado, siento que con lo que se expone es mucho mas conveniente, quizás implica mas trabajo de parte de los padres pero sin dudas ayuda a tener una relación mas afiatada y promueve el apego entre padres e hijos. Mi hija tiene 2 años y el libro me ha ayudado muchisimo a entender su temperamento y a manejar las situaciones de estress.

    Saludos.

  4. Me sentí sumamente identificada, paso situaciones similares con mis peques…. Y más aún cuando me doy cuenta que quien habla de este artículo se llama Andrea y tiene 2 hijas que se llaman Camila y Javiera, igual que yo….. Jajaja…. Muchísimas Gracias por el artículo…. Muy buenos tips….no puedo sentirme más identificada

  5. Muchas gracias por la ayuda, pero que pasa cuando es otra persona la que esta al cuidado de nuestros hijos?? como hacer que la semana con la cuidadora y el fin de semana con la mamá se
    logre la misma enseñanza? mientras le pasaré el libro para que lea 🙂

  6. Bladimir Cerda Roco el

    Te felicito Andrea has descrito en palabras sencillas y con ejemplos bastante ilustrativos lo que la ciencia del buen trato sostiene. Muchas gracias por compartir tus conocimientos.

  7. Te pasaste, un muy buen articulo, super ilustrativo de como reaccionar frente a las pataletas de l@s chikilines

  8. mariela rojas gallardo el

    Me encanto yo trabajo con niños y soy madre de tres hombresitos terribles y esto me sirve mucho .me gustaria q pudieramos hablar .

  9. Gracias por el artículo, me pasa mucho con mi hijo que hace pataletas y recien tiene un año 4 meses… tiene mucha personalidad y a veces no se como actuar frente a eso, sobre todo porque trato de ponerme en sintonia con él pero el resto de la gente o se mete o me reta a mi por no retarlo a él… es frustante… de todas formas pondré en práctica tus consejos 🙂

  10. muy interesante el artículo porque aborda desde el apego como afrontar las pataletas, solo me queda una duda en cuanto al vocabulario, a veces para un niño de 3 a 5 años las palabras calmarse, tranquilizarse y controlarse son aún muy abstractas, no llegan a asimilarlas porque no entienden bien su significado

  11. María José Gasc el

    Hola Gabriela,
    Los niños a esa edad sí pueden comprender el significado de las palabras “calmarse” ó “tranquilizarse”, pero para que esto se logre, es fundamental el apoyo de sus padres en la comprensión de las palabras. De la misma manera en que le enseñas lo que significa “comer” o “dormir” lo puedes hacer con estas palabras.
    El objetivo central de comprender y regular las pataletas desde el respeto, es poder ponerle nombre a “eso” que le pasa al niño, entonces, cuando tu hijo ya se haya “calmado” tu le dices “Veo que ahora estás calmado/tranquilo” entonces, en la medida de que le muestres a tu hijo de manera repetida el nombre de sus estados emocionales, él o ella los irá incorporando poco a poco hasta el día en que él sea capaz de hacerlo solo.
    Si te parecen muy complejas las palabras en cuanto al nivel de comprensión de tus hijos, te aconsejo que utilices palabras similares que sean familiares a su lenguaje. Por ejemplo si él o ella aún no sabe lo que es la rabia, le puedes decir “veo que estás enojado” y ante la respuesta afirmativa de él sabrás que te entendió. Una vez terminada la pataleta puedes incorporar una nueva habilidad, así como también un nuevo concepto; “Mi amor, entiendo que estabas enojado… lo que te pasó hace un rato se llama rabia”.

    Cariños.

    María José Gasc
    Psicóloga Infantil

  12. Andrea Cardemil el

    Gracias Virginia! Que bueno que te gustó, la idea es ayudar. Me avisas si tienes dudas.

    Andrea

  13. Andrea Cardemil el

    Gracias Isaac, que bueno que mi libro te ha servido. Efectivamente promover desarrollo socioemocional en un principio puede implicar más trabajo, pero a la larga estableces una buena base para lo que viene. Verás que al ir entregándole herramientas en los primeros años, las etapas que vienen se harán más fáciles. Vale la pena!

    Cariños,

    Andrea

  14. Andrea Cardemil el

    Mariel, lo ideal es que todos los cuidadores estén alineados y por tanto tengan un manejo similar y coherente. No es fácil lograrlo! Pasarle el libro es una opción. Explicarle porqué es importante que hagan lo mismo también. Lo otro que puedes hacer es pasar tardes junto al otro cuidador para que vea en vivo y en directo cómo manejas las situaciones.

    Cariños,

    Andrea

  15. Andrea Cardemil el

    Andrea, te entiendo perfectamente! Lo importante es que tú estas segura de lo que estás haciendo.

    Cariños,

    Andrea

  16. Gracias por el artículo, ser madre no es nada fácil y cuando no sabemos para donde vamos leer este tipo de materiales nos ayuda mucho, tengo dos varones uno de 2 años y uno de seis así que las pantaletas estan a la orden del día, ahora entendere mejor como ayudarlos.

  17. Hola Andrea, me es de mucha ayuda el artículo publicado, ya que trabajo con mi hijo la regulación pero en ocasiones no logró estar conectada completamente y eso genera reacciones inversas a lo que quieres llegar. Con tus ejemplos queda claro paso a paso como llegar a una buena y una coneccion por ende al resultado esperado. Quizás te acuerdes de mi, soy Ingrid educadora de Camila en su jardín. Me fue grato saber que tienes libros de ayuda a los padres. Te dejo muchos cariños a ti y a las niñas.

  18. Andrea Cardemil el

    Hola Ingrid! Cómo no me voy acordar de ti! Todo lo contrario, te recuerdo con mucho cariño, fuiste increíble con mi Cami. Muchos cariños para ti tb 🙂

  19. Muy interesante y claro el artículo. Se agradece. Tengo una nena de 2 años y tres meses y está empezando esta etapa. Me gustaría tener el libro, hay alguna manera de comprarlo online?

  20. Hola Andrea, hace algun tiempo sigo tus consejos que son muy buenos. Mi problema es que tengo 2 hijas Karla de 4 años y Sofia de 7 meses y en realidad se me ha hecho bastante dificil con la mayor, desde que llego su hermanita ha dejado de decir lo que quiere y ya sólo hace pataletas, si le.preguntas reacciona con golpes y tirando las cosas. Hace poco su papá se fue de la casa, le explique que no la va a dejar de amar ni a ella ni a su hermana x eso

  21. Hola Andrea, hace algun tiempo sigo tus consejos que son muy buenos. Mi problema es que tengo 2 hijas Karla de 4 años y Sofia de 7 meses y en realidad se me ha hecho bastante dificil con la mayor, desde que llego su hermanita ha dejado de decir lo que quiere y ya sólo hace pataletas, si le.preguntas reacciona con golpes y tirando las cosas. Ayer su papá se fue de la casa, le explique que no la va a dejar de amar ni a ella ni a su hermana x eso, y que las va a seguir viendo y llamando, ella no es muy apegada a él asi que espero no sea problema… Por favor ayudame a como reaccionar x q aparte de todo esto tengo estrés 🙁 x problemas en casa 🙁 y me falto decirte que cuida asu hermana pero al mismo tiempo ea super brusca con ella por lo que tengo que estarl diciendo a cada rato que eso no se hace o no esta bien por que a su hermanita le.duele y en seguida viene otra pataleta :/

  22. Andrea Cardemil el

    Hola Romi! El libro online lo encuentras en buscalibre. Sino en la Feria Chilena del Libro, en Antártica, en el Jumbo y en Aldea Nativa. Me avisas cualquier cosa!

  23. muy interesante y claro, voy a ver si me funciona.Tengo un nene de caasi año y medio y ya empezó con pataletas….a lo mínimo que no se le da como el quiere, grita enojado y se da la cabeza contra el piso!!(situación que a veces no sabemos como sobrellevar por miedo a que se lastime).Paso de ser un niño sumamente tranquilo y pacifico, a ser alguien medio irritable!(cuanto le durara?)

  24. Excelente artículo, sin duda me entrega herramientas para aprender a controlar a mis hijos una niña de casi 4 y otro de 2, lo peor cuando hacen pataletas juntos, siempre es bueno conocer diversas técnicas para ser una ayuda en su vida y no una eterna castigadora.

  25. Necesitaba leer un articulo asi, después de mi separación con el papá de mi hijo, comenzo con las pataletas, me costo entender, que tras esas pataletas estaban asociados motivos emocionales, el extrañar a su papá, el no poder tenerlo cerca. Buenos tips!! se agradece <3

  26. EXCELENTE ARTICULO, soy docente de jardín maternal, y esto me sirve mucho…..Deseo saber si tenes algún articulo mas referido al que hacer del docente con los niños difíciles….gracias

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