Papá: no ayudes a la mamá de tus hijos…

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Hace poco dimos con un artículo llamado “Yo no ayudo a mi mujer con los niños ni con las tareas de casa”  del psicólogo Alberto Soler que ad portas del día del padre nos parece muy atingente de rescatar. Cuantas veces  nos hemos topado con comentarios del tipo “ El es muy buen papá, ayuda mucho a su señora” , “Mi pareja me ayuda con los niños, es super colaborador”.  La pregunta que surge es ¿necesitan los niños y niñas que el papá le ayude a la mamá?

Para el psicólogo Alberto Soler es incluso una ofensa que le comentasen en el supermercado “hay que ver lo que ayudan ahora los hombres a sus mujeres con los hijos” ¿Que qué le habría dicho a estas señoras? se pregunta Alberto: “Probablemente, como en otras ocasiones, les habría respondido con un “disculpe señora, pero no, ni ayudo ni pienso ayudar a mi mujer con los hijos”.

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La razón a la base es que con los cambios que hemos experimentado en materia de género y las investigaciones que comprueban los beneficios de una paternidad activa y una corresponsabilidad en la crianza en el desarrollo de niños y niñas demandan desplazar el concepto de “ayuda” y reforzar el de “coresponsabilidad”.Padres y madres tienen obligaciones comunes en torno a la crianza nos señala la Convención de los Derechos del Niño. Al decir “mi marido me ayuda” o “yo ayudo a mi señora” estoy validando que  la responsabilidad sobre el cuidado es de una persona, en este caso la mamá, y que el otro colabora en la medida de lo posible.

“Antes de tener hijos yo nunca he sido de esas parejas o maridos que ayudan a su mujer con las tareas de casa. Pero es que mi mujer tampoco me ha ayudado nunca. Y cuando llegaron los hijos las cosas siguieron más o menos igual: ni le he ayudado con la casa ni ahora con los hijos. Habrá alguno que aún no haya pillado de qué va la cosa y esté pensando maravillas sobre mí y apiadándose de mi mujer (¡pobrecita, menudo le ha tocado!). No, yo no ayudo a mi mujer con los niños porque no puedo ayudar a alguien con algo que es mi entera responsabilidad”

Esta idea se comprende mejor si la desplazamos al mundo laboral. Si con mi colega somos responsables de construir una casa, uno no dice “lo estoy ayudando” porque la responsabilidad es de ambos. ¿Por qué debería ser distinta en el caso de los hijos/as?. Los hombres perfectamente pueden bañar, hacer dormir, cocinar, planchar e incluso cumplen un rol fundamental en la lactancia. Las mujeres  en esto  también tienen la responsabilidad de abrir dichos espacios. La comida puede perfectamente quedar más rica y las camisas igual o mejor planchadas  ¿Por qué no?

El lenguaje crea realidad… revisemos como hombres y mujeres estamos describiendo nuestras formas de ser familia. Los hijos, al igual que las tareas domésticas, no son el patrimonio de nadie: ni pertenecen a la mujer ni pertenecen al hombre. Son responsabilidad de ambos” (Alberto Soler”) Asumir a priori que la responsabilidad de los hijos es de la mujer, es un vestigio del pasado. Y con esto no nos referimos a una división de las tareas tipo 50 y 50, porque claramente eso depende de los tiempos  de cada uno y de las necesidades que vayan surgiendo.. y si un día una mamá llega a las ocho y el papá a mediodía, claramente ese día probablemente al papá va a tener que asumir más tareas.

“Así que no, señora, yo no ayudo a mi mujer con los niños. Tampoco con la casa. Estoy con ellos en el supermercado y les paseo porque son mis hijos y me acompañan allá donde voy. Les cambio los pañales, les baño, les llevo al parque o les preparo la comida no por ayudar a mi mujer, sino porque son mis hijos, son mi responsabilidad y quiero que crezcan con un modelo de familia y de reparto de tareas diferente a aquel que Ud. y yo hemos tenido”, concluye Alberto Soler.

 

Fuente:

www.crececontigo.gob.cl

http://www.albertosoler.es/yo-no-ayudo-mujer-los-ninos-tareas-casa/

Acerca del autor

Feliz madre de Matías y Daniel y de profesión periodista y especialización en Derechos Humanos, Género y Relaciones Públicas.
Durante mi proceso de estudios tuve la dicha de combinarla con la crianza de mi hijo mayor y el embarazo del segundo. Hoy junto a Mamadre tengo la maravillosa posibilidad de compartir, comunicar y retroalimentar todas las inquietudes que día a día nos hacen construir un mejor mundo para nuestros hijos, hijas y toda la familia.

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