Obligar a una madre a dar el pecho es tan violento como obligarla a parir por cesárea

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Obligar a las mujeres a amamantar es tan aberrante como obligarlas a dar leche de fórmula, leí ese comentario y no pude dejar de encontrarle razón, entonces comencé a cuestionarme qué es lo que ha ocurrido y está ocurriendo con la visión de crianza respetuosa y cómo algunas madres han querido hacer notar que su forma de criar es mejor a la de otras, como si eso las hiciera mejores personas. Pero antes pongamos un límite, yo voy a hablar acá de las madres, de las mujeres, pero que quede claro, los adultos siempre seremos nosotros y no se puede maltratar a un niño, bajo ninguna circunstancia, que vamos yo di lactancia prolongada pero si me hacen elegir prefiero una madre que de el biberón y que esté emocionalmente sana y descansada para contener y acunar a sus hijos en cada despertar sin gritos, sin dejarlos llorar, sin zamarrearlos, a una madre que le de pecho hasta los tres años y le grite, le pegue, o ande todo el día idiota y enojada sin pode conectar con el sentir de sus hijos porque está demasiado estresada.

Mamá sana: bebé/Niño sano, simple y sencillo, y cada madre, cada díada mamá/bebé sabrá qué es lo mejor; como para mí la lactancia prolongada y el colecho fueron mi mayor salvación, quizás para otra madre la leche de fórmula y el que el bebé duerma en su cuna es lo que la mantiene cuerda en medio del puerperio… y es que ¿saben qué? creo que hemos caído en el fundamentalísimo, creo que las madres que usamos portabebés, las que contenemos las pataletas con time in, las que tuvimos parto normal, hemos ido alejando y dañando consciente o inconscientemente a las mujeres que usan coche, dan mamadera y se van a trabajar felices a los cinco meses y medio y eso amigas mías me parece violento, es violento para ellas y para nosotras, porque olvidamos la solidaridad de género, como mujeres pero por sobre todo como madres, que la primera premisa de la crianza respetuosa debiese ser aceptar al otro como legítimo otro, esto es aceptar que hay mujeres/madres que crían diferente a nosotras y está bien, que ellas están dando también lo mejor de sí mismas en cada etapa, con sus luces y sus sombras, con sus historias de vida, con  sus niñas heridas y sus desafíos de mujer.

Obligar, o presionar a una mujer para que de el pecho es tan violento como obligarlas a parir por cesárea, creérnos superiores porque tuvimos parto natural es una idea errada de la maternidad, quizás ella realmente con su historia y con su vida necesitaba transitar el parto con anestesia, y le duele nuestro comentario de si yo tuve parto natural sin anestesia porque soy diosa poderosa y yo puedo, claro que yo puedo, y por naturaleza en teoría todas podemos, pero quizás nuestra mente no estaba lista para eso. Tengo una amiga del alma que tuvo a su primer hijo por cesárea, ‘me dilaté hasta cuatro y dije ni cagando sigo con esto, quiero cesárea ahora’, ella no podía en ese momento vivir el trance que implica parir naturalmente, y disfruto su cesárea, se sintió bien y caminaba en la clínica como si nada, igual que yo con mi parto normal.

Tengo otra querida amiga, sus hijos son adolescentes y me dijo hace un tiempo “perdóname, pero yo me siento bien ofendida con eso de que los niños que son amamantados son más inteligentes que los que no, porque yo no les di leche porque no me salía no más, y me gasté lo que no tenía por darles la mejor leche, y ahí estuve siempre para ellos y tú hoy los ves, son cabritos harto sanos y bien inteligentes, o acaso crees que yo soy mala madre por darles leche de tarro”,  y tiene razón, sus hijos son brillantes, de un nivel de madurez e integridad admirables, cabros buenos, que no usan mucha pantalla y que le cuentan todo, pero todo, todo… y por supuesto que no, no es mala madre por dar leche de tarro, ni yo soy mala madre por practicar el colecho… tengamos cuidado mujeres, madres con como transmitimos nuestras creencias, tengamos cuidado con no ofender, que en la crianza como en la vida no existe una única receta, que cada uno ve lo que puede dar y que batallas pelear según sus historias de vida.

Y digo estas palabras definiéndome como una madre que práctica la crianza respetuosa o como quieran llamarla, hoy les quiero pedir perdón a todas aquellas hermanas, mujeres/madres que ofendí sin ser consciente al hablar de lo perfecto y genial que será mi hijo por amamantar hasta los tres años, les pido perdón si las ofendí al creerme valiente y poderosa por tener parto natural, les pido perdón si las menosprecié secretamente por llevar a un recién nacido a dormir solo en su habitación, les pido perdón por creerme dueña de la verdad, perdón si fui violenta sin quererlo, que no importa si damos leche de tarro o del pecho de mamá, si usamos coche o portabebes, si les damos papillas preparadas en casa o colados Neslté, que yo sé, que tú sabes que lo haces con el corazón, porque crees que es lo mejor para tu bebé y porque también es lo mejor para ti, y mientras no hayan maltratos, mientras no existan daños físicos o psicoemocionales yo no soy quien para juzgar tu forma de criar, y si algo así ocurriera tampoco debería juzgar sino actuar, ayudarte a sanar para que logres tratar con amor y humildad, con conciencia y libertad.

Perdón a todas ustedes, y a quienes hoy me leen y defienden la crianza respetuosa a brazo partido las invito a aceptar que otras mujeres vivan la maternidad de una manera diferente, tratemos de evitar los juicios y aceptemos lo que es, abracemos lo que somos y cerremos una vez esa loca idea de la guerra de madres, que la única guerra que debemos pelear las madres es heredarle a nuestros hijos un mundo feliz y sustentable.

Mucha luz, mucho amor y perdón otra vez para todas ustedes

Tara

 

 

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