Guarderías poco éticas ponen en riesgo a nuestros hijos

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Muchas familias eligen hoy guarderías o salas de juego para llevar a sus hijos antes del jardín,pero ¿qué pasa cuando estos lugares son un fraude, o cuando la crianza respetuosa les dura hasta el primer conflicto? ¿Qué pasa cuando los dueños de estos lugares no practican lo que predican y ponen en riesgo la vida de los niños? Cuidado en confiar con la gran cantidad de escuelitas no reguladas, tu hijo puede estar en peligro.

Mucho me costó decidirme llevar a mi hijo a un jardín o similar, a fin de cuentas opté por una guardería tres veces a la semana, llamado Espacio Gestando Futuro, un espacio con parvularias, con pocos niños, que fomenta en teoría la crianza respetuosa y “respeta los procesos de los hijos”. Un mes me bastó para entender que a pesar de las buenas intenciones de muchas, las dueñas de este lugar no tenían idea de lo que hacían.

Improvisar con niños es peligroso, irresponsable, poco ético... Mi hijo llevaba dos semanas asistiendo a este lugar, casi todos eran más chicos que él, era su primera instancia de socializar en grupo, había días que me decía le daba nervios ir o le dolía la guatita… sin embargo, una vez allí era feliz.

Pero mi hijo era más grande y con poca costumbre de seguir instrucciones, él quería jugar y correr como todo niño, le costaba entender los ritmos de los más pequeños, a veces los botaba jugando porque no medía su fuerza y los otros niños los botaban a él también, después quería los “tetes” de los más chicos o tirarse sobre ellos para jugar, y sí a veces se enojaba y les pegaba o empujaba, pero también sus compañeritos hacían lo mismo con él, eran locos bajitos aprendiendo a relacionarse.

Todo iba bien, podía estar sin mi, poco a poco se acoplaba a las actividades y los distintos ritmos, hasta que queriendo quitarle el chupete a una niña (él nunca usó chupete y para él eso es de guaguas y tenía curiosidad por ver que era) la empujó, la niña se cayó de espaldas y su cabeza chocó contra una mesa… lloró mucho, pero nada grave, un pequeño chichón.

Mientras le explicaba a mi hijo lo que había pasado la parvularia fue a avisarle al padre de la niña que trabaja en el café de al lado… mi hijo comprende que se equivocó y solito decide ir y le pide disculpas a la niña”No te voy a pegar más”. Vuelve la parvularia y a los pocos minutos entra el padre indignado, toma a su hija y me grita a mi, frente a mi hijo y a los demás niños “Tu hijo es un problema, nos tiene muy preocupados, él debe tener un problema grave para hacer lo que hace, no debería estar aquí, debería irse, es demasiado grande”. Intento decirle que se calme, pero solo se va golpeando la puerta… No quiero pensar cuál hubiese sido la reacción de este padre si yo no hubiese estado ¿Le habría gritado a mi hijo, le habría pegado?

Luego de contener a  mi hijo me voy, no sin antes pedir una reunión urgente, no puede ser que un padre trate así a una madre y menos etiquete a un niño en pleno proceso de adaptación gritando frente a todos. Hasta ahí parecía el exabrupto de un papá, pero resultó que ese papá, es esposo de una de las dueñas de la guardería, quien dirige un destacado centro que forma terapeutas holísticos.Pensé que la reacción de ella sería comprender que a veces los niños se empujan, se pegan, se gritan, muerden y que con apoyo y buena guía todo va pasando.Pero no, no fue así, él negó el hecho de haber gritado, y ella dijo y que quieren esperar que un niño termine en el hospital por culpa de su hijo…

Toda esta escena me parecía francamente irrisoria, pensé que familia más especial, y luego vi que solo era la punta del Iceberg, otra madre se fue a la mismo tiempo que yo, una parvularia renunció por la falta de cuidado a los niños, supe meses después que un niño se golpeo en su cabeza en el suelo y terminó con puntos por ser un lugar no apto, que tienen a parvularias trabajando que ni siquiera se han titulado, que no tienen patente de guardería y que esos esposos han recibido un par de denuncias en JUNJI de las propias parvularias que han quedado en nada.

Entonces, fue ahí cuando la situación dejó de ser personal, tengo claro que mi hijo no es un problema, que estaba adaptándose y que es parte del proceso, meses después entró a un verdadero jardín Waldorf donde jamás tuvo ningún problema, los conflictos entre niños eran resueltos con amor y empatía.

Ahora me veo a mi más consciente en medio de un acto de violencia hacia adultos y niños en un lugar poco preparado gestado por personas que se supone trabajan en crianza respetuosa, en espiritualidad y en educación alternativa, y me preocupo, como madre, como persona vinculada a este camino de criar, me preocupo porque no veo seriedad, profesionalismo, compromiso, y entender que si vas a dar un tipo de educación diferente no puedes improvisar, no puedes dejar nada al azar, no puedes pensar solo como madre si estás a cargo de un lugar.

Es muy fácil practicar la crianza respetuosa cuando todo es armonía, pero ¿qué pasa cuando hay conflicto, vamos a etiquetar, a sacar, a echar a niños de dos o tres años de un jardín? Les vamos a decir a sus padres que tiene un problema, no es posible, no pueden ocurrir cosas así en lugares como estos,  no pueden ocurrir en ninguna parte, pero mucho menos en sistemas educativos que se supone respetan los procesos de los niños.

Les escribo hoy porque me preocupa, me preocupa que entre tanto colegio o jardín nuevo se puedan repetir estas situaciones, que falte prolijidad, que algún niño sea etiquetado y alguna familia caiga en la falta de seriedad y terminen en un neurólogo por mala gestión. No les vengo a decir que no prueben estos métodos, no les vengo a decir que no busquen educación alternativa, por favor busquen, pero sí les vengo a decir no crean todo lo que les dicen, no confíen en porque son Montessori, Pikler, Waldorf o lo que sea van a ser siempre excelentes y no van a fallar.

Hoy les pido a todas las madres y padres que como yo creemos en una educación desde el amor y las paz a que elijan bien  y siempre crean en sus instinto, y que denuncien  si es necesario, porque sin denuncias estos casos nunca se sabrán, y no podremos proteger a nuestros niños, ni tampoco sabremos apoyar a quienes sí lo hacen bien.

Como siempre para todos y todas.

Mucha luz

Tara

 

 

 

Acerca del autor

Equipo de columnistas y colaboradores ocasionales de Mamadre.cl

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