No quiero criar un bebé “independiente”, quiero criar un niño amado

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Sábado por la tarde, un asado familiar que yo misma organicé para ayudar a que la familia paterna se relacione más con mi hijo, mi pequeño juega alrededor de la mesa, habla, corre, los adultos le sonríen, le celebran, mientras beben un trago o hablan de política, la carne aún no está lista, pero no hay apuro, son recién las 21 hrs. Comemos empanadas, mi hijo comienza a bostezar, pide empanada, come solito a sus 14 meses, hace salud con su mamadera, todos festejan. 22.00 hrs, la carne aún no está lista, mi bebé como reloj dice “mamá leje, tuto” se refriega los ojitos; lo tomo en brazos y le digo hay que despedirse, vamos a dormir, mientras lo llenan de besos, aprovecho de despedirme también, “no alcanzaré a comer con ustedes, pero disfruten todo- miro a Pedro- me llevas un plato cuando la comida esté lista”… Silencio, abren unos ojos tremendos, pero, cómo, no lo puedes dejar solo durmiendo, NO, pero acaso todavía duerme arriba tuyo, no, ya no, pero se despierta a pedir pecho, ah claro, verdad que todavía toma, pura maña nada más… silencio… y si lo dejas y te vienes a comer…. la pieza está muy lejos del patio respondo, pon el baby talk, son super buenos… Miro a Pedro, mi hijo reclama, Buenas Noches! no tenemos Baby Talk, siempre estoy cerca… me voy entre murmullos y reparos… Tu hijo es un mamón sentencia su abuela paterna, está mal acostumbrado, mira que dormir con la mamá y tomar pecho todavía, nunca va a ser independiente, le vas a crear un trauma, tiene que aprender a valerse por si mismo sino va a sufrir, tú no vas a estar siempre ahí para protegerlo…

Es cierto, pensé no estaré siempre para protegerlo, pero mientras pueda haré que se sienta seguro, que sepa que en esta vida se puede confiar en su familia, al menos en su familia, es tan importante aprender a confiar, a pedir ayuda, a no estar solo y ver el mundo como una instancia para compartir y no para competir.

Otro asado- parece que son mala idea jaja- una de mis mejores amigas me dice “te ha costado soltarlo, cuando lo vas a mandar al jardín, para que no esté solo contigo, para que aprenda que en la vida hay que esperar, porque o sea galla tú dejas de hablarme cuando el pide algo, eso no puede ser, tienes que dejarlo ser libre”. No esperaba ese comentario de ella, me quedo en silencio y digo no lo mandaré al jardín este año, lo demás lo voy a analizar.

En la soledad de esa noche me pongo a llorar, “me ha costado soltarlo”, ¿lo estaré haciendo mal? me pregunto, debería mandarlo al jardín, no responderle a penas me pide ayuda o se queja mirándome, será que en mi amor estoy criando a un niño inseguro… Otra frase viene a mi mente, de un ex pololo, psicólogo infantil, “las madres son las que se niegan a soltar a sus hijos en la mayoría de los casos, ellos quieren libertad, la mujer no se la quiere dar…” Lo miro dormir a mi lado- sí duerme conmigo- y lo veo feliz, tranquilo, atravesado en la mitad de la cama. Entonces la niña que fuí viene a sentarse a mi lado, me veo de 6 años, asustada de noche por la sombra de los árboles,recuerdo haberle preguntado a mi hermana mayor qué era, ella me decía a veces que eran árboles, otras inventaba historias, yo me dormía abrazada a la almohada rezando, nunca me pasé a la cama de mis padres…
Otro recuerdo, esta vez del colegio, siempre fui diferente, mis compañeros se burlaban mucho, prefería leer un libro a jugar porque me daba vergüenza jugar ya que era muy torpe, nadie nunca se dio mucho tiempo de enseñarme, crecí en un mundo de adultos que trabajaban mucho y una madre que no daba a basto con sus 4 hijos y sus propias sombras…

Mi niña sentada a mi lado me mira, soy una mujer que se ve muy segura, nadie jamás pensaría que soy tímida o insegura, me hago notar, mi voz se escucha firme, sé hacerme respetar, pero en el fondo ella y yo sabemos que eso es el arma que aprendimos a usar, para cuidarnos, no somos seguras, ambas queremos aún la mano de mamá, el abrazo protector de papá, la confianza de ellos de que si lo podremos lograr… Soy una mujer adulta independiente, o al menos eso fui antes de ser madre, me fui de casa a los 22, viajé, hice mi vida sola, sin pedir ayuda, caí y me levanté sola, independiente como todos esperan que seamos en este mundo… más nunca fui una mujer segura, plena, feliz, confiada… ¿es eso acaso lo que le quiero heredar a mi hijo, independencia ante todo?

No puedo evitar preguntarme ¿por qué todos parecen estar obsesionados con que los niños se hagan independientes lo más rápido posible, que duerman solos pronto, que coman solos, que dejen los pañales rápido y sin problemas, que no pidan brazos a cada rato, que tomen leche de fórmula así cualquiera puede dársela y no “dependen” de mamá?… ¿Qué hay de malo en que dependan de mamá o papá los primeros años de su vida? ¿Por qué está lleno de libros y teorías de cómo hacerlos dormir, de adaptarlos a la cuna, a la pieza, al coche, al jardín? ¿por qué no hay más libros que nos guíen a nosotros los padres a ser los verdaderos guías de estos locos bajitos, por qué nadie nos enseña a darles amor, confianza, seguridad, por qué en vez de preocuparnos de criar niños independientes no nos preocupamos de formar a niños y niñas seguros, confiados, felices? Y NO, no se trata que todos crien como yo, ni de dar el pecho o colechar, sino que vivimos preocupados de adelantar sus procesos porque sino les irá mal y no aprenderán a valerse por si mismos.

Tengo mi propia teoría al respecto pero no la comentaré pues corro el riesgo de sonar contestataria, sin embargo, me pregunto, les pregunto, de verdad quieren eso, niños que sepan hacer todo solo a los 2 años y que a los 35 no sean capaces de establecer una relación por miedo al compromiso, por no saber confiar; ¿de verdad quieren hijos sumisos que obedezcan a la primera y que de adultos no sean capaces de exigir a sus jefes les paguen las horas extras o le suban el sueldo?

Yo no quiero eso, y no, tampoco quiero que sea mamón, todos y todas hemos conocido a un hombre que le pide permiso a su madre hasta para respirar, ese que va a comer todos los domingos con ella y que le deja claro a su polola que ninguna mujer nunca la superará, pero vamos, acaso por tomar pecho y colechar a sus 15 meses va a ser un mamón sin remedio, o de verdad creen que va a querer dormir conmigo hasta los 5 años, o que me pedirá ayuda para cada cosa hasta los 10, o que me pedirá brazos a los 7 frente a sus compañeros. No digo queridas que coartemos su desarrollo natural ni que pretendamos estar siempre presentes, pero acelerar lo que harán naturalmente solos a medida que su sistema beurológico madure me parece  peligroso.. La verdad no sé cuál sea el resultado de este tipo de crianza que he optado por seguir, más sí sé cuál es el resultado de la crianza de hijos independientes, me refiero a esos modelos que los dejan llorar por su bien, la veo todo los días, la vivo en mi intimidad, la palpo en el ambiente, con mis amigos, junto a otras madres, y sólo puedo concluir que no es eso lo que quiero heredar a mi pequeño, no sé si lo hago bien o mal, sólo sé que lo hago distinto a lo que aprendí, porque ningún libro ni doctor podrá convencerme jamás que dejar llorar a mi bebé es mejor para que aprenda a defenderse en este mundo… y no, no se trata que todo vaya a ser un mundo de principes y princesas, pero no todos son espinas, no todos son rosas, y esta vida no vale la pena si no confiamos en los demás, por eso mi meta como madre no es criar un niño que a la fuerza sea o se vea independiente y autónomo (antes de tiempo, de su tiempo, de su madurez), sino criar un niño feliz, amado, seguro…

Han pasado casi dos meses desde aquel primer asado, mi hijo tiene 18 meses, ya no quiere que lo lleve en brazos, camina solo por la calle, solo, no quiere que le de la mano, cuando lleva su carro por el barrio y no puede avanzar, si intento ayudarlo se enoja  y me dice no mamá, ya no quiere que lo ayude en en el columpio, me quiere lejos mirando, cuenta a su manera del 1 al 5, y hace unos pocos días en el cumpleaños de mi sobrino le dije, voy a comprar,¿vamos? me dijo No, gracias, o algo así. Y se fue a jugar con los otros niños, volví a los 30 minutos, él jugaba feliz, me miró, me sonrió, siguió jugando. La mamá de Pedro, su abuela paterna, vio todo eso, al volver me comenta que grande que está, tan independiente ni se acordó de ti… no pude evitar decirlo, lo siento, le respondí, claro de seguro debe ser porque toma pecho, duerme conmigo, y es muy mamon.

No se trata amigas mías de que todas críen como yo lo hago, pueden hacerlos dormir solos, en sus piezas, pueden darle leche de fórmula o enviarlo a sala cuna, para nada se trata de eso este texto… lo único importante es que nunca olviden que la independencia (como concepto de independencia en plena etapa de dependencia!) no es el fin de nuestra maternidad, que no nos engañen, lo que debemos procurar es criar niños felices y amados, la independencia es sólo un rasgo de la vida que viene y va, el sentirse amado es algo que perdura, que trasciende y que contiene y sostiene en los momentos de mayor oscuridad en nuestra adultez, que nadie les diga cómo criar, que la naturaleza es sabía, y aunque no lo crean, venimos programados para amar.

 

Un abrazo y mucha luz, para ustedes y sus hijos, mamones o no.

 

Tara

 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl