No, no tienes derecho a pegarle a tu hijo

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“No tienes derecho a pegarle a tu hijo” fue lo que en fiestas patrias le dijo una amiga en la calle a un padre que golpeaba y zamarreba a su hijo de tres años, “no tienes derecho a pegarle a tu hija”, fue lo que un conocido le dijo a una madre en el estacionamiento del Jumbo mientras se ponía frente a la niña y recibía por error la cachetada destinada a la pequeña, “no tienes derecho a pegarle a tu hijo”, fue lo que le dije a mi hermana aquella vez que se atrevió a pegarle a mi sobrino en mi presencia, se lo decía mientras mi conciencia me decía que eso se tiene que denunciar.

Nunca, pero nunca he podido entender que alguien crea que está bien pegarle a un niño, o que alguien crea que el respeto se gana con golpes, tenía 12 años cuando mi mamá me pegó la primera y última  cachetada de su vida, sentí tanta ira que me fui de casa, llegué a carabineros a denunciarla, no lo hice pero al regresar le dije con toda la rabia y pena contenida “tú no tienes derecho a pegarme”, la decepción fluía por mis ojos, ella me dijo que tenía razón que fue un error, me pidió disculpas y nunca más lo volvió a hacer.

Hoy que soy madre y con un puerperio que casi me volvió loca me pregunto cómo puede ser que los padres y madres crean de verdad que “tienen derecho” a pegarle a sus hijos como si fueran su propiedad privada, que vamos en las noches de mayor locura de una crianza solitaria y llena de sombras se me ha cruzado por la mente levantar la mano, pero al segundo recuerdo que él no tiene la culpa de nada, que la adulta soy yo y que la violencia no hará que deje de llorar, podemos equivocarnos porque golpear es un error, pero de ahí a decir que está bien y que tenemos derecho a hacerlo me parece un problema realmente grave como sociedad.

Conversé esto con una  amiga que me decía ese discurso tan aprendido de “a mí me pegaron de niña y con razón y mírame aquí estoy de lo más bien, no me pasó nada, soy educada y bien criada”,  me lo dice y no puedo evitar reírme, le digo que sí que claro que es bien criada, tan bien criada que no es capaz de decir que no, tan educada que a sus 42 años no tiene idea de cómo poner límites, que le afectaron tan poco los golpes que por alguna extraña razón busca parejas con el mismo patrón maltratador de su papá, que se sintió tan valorada cuando niña con cada golpe que no logra armar una relación estable porque siempre  está probando al otro, para ver cuando la va a golpear física o psicológicamente… yo no soy psicóloga pero me sorprende no podamos ver que las cachetadas a tiempo, los coscachos, las palmadas en las manos y en el trasero sí nos dañaron porque nos enseñaron a naturalizar la violencia, a creer que está bien que otros traspasen los límites de nuestro cuerpo porque creen tener la razón.

Yo no digo que  no podamos equivocarnos, que algún día se nos agoten todas las herramientas emocionales y descarguemos nuestra ira en un golpe a nuestros hijos, lo que digo es que eso NO está bien, y que no, NO tenemos derecho a hacerlo, porque vamos ¿qué ocurre si quiebro sin querer la taza favorita de mi pareja? ¿qué pasa si él enojado me golpea las manos para que aprenda a ser más cuidadosa? o ¿qué pasa si a mi pareja no le gusta que yo salga con mis amigas y yo lo sigo haciendo una y otra vez? ¿qué pasa si él decide pegarme un palmazo en el trasero a ver si así entiendo sus razones? ¿acaso él tiene derecho a hacerlo? Por supuesto que NO! Eso es violencia, pues también es violencia cuando lo hacemos con un niño, y a mi parecer es mucho más violento que con una mujer, porque ellos son más indefensos aún, y es que quizás debemos comprender que nuestros hijos e hijas NO nos pertenecen, que nosotros somos solo sus guías, los cuidadores hasta que ellos puedan solos, pero que como guías tenemos el deber, el imperativo ético de tratarlos siempre con amor y respeto.

Golpear no es amar, golpear no es educar, golpear no es poner límites, golpear no es un derecho, golpear es un error y si te nace hacerlo o no puedes dejar de hacerlo entonces debes pedir ayuda a un profesional porque no tienes derecho a pegarle a tus hijos, así como nadie tiene derecho a pegar a ti a o nadie. Y no, no te asustes, lo más probable es que tu hijo no sea un delincuente, la verdad más de el 95% de las personas que hoy están en la carcel fueron golpeadas o maltratadas psicológicamente, de hecho aún no conozco ningún estudio científico que relacione la delincuencia con niños criados con amor y respeto.

Lo sé, criar no es fácil, a veces nuestros monstruos nos piden tomar el camino fácil, y no te voy a juzgar si ya lo has hecho alguna vez, tampoco te diré que eres una mala madre o mal padre, pero sí te voy a decir que tu hijo no te pertenece, que no es tuyo, que NO tienes derecho a pegarle, y que siempre es mejor conversar y tomar el camino largo, siempre será mejor darle el chocolate y luego con más paciencia explicarle a lanzarle una bofetada para que te tenga respeto, el respeto se gana con respeto, no con golpes.

Abrazos de luz

Tara

 

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