No me quiten mi licencia post natal!

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Han pasado volando estas 24 semanas desde que nació mi hija…y yo que me siento más puérpera que nunca…
Y es que a mí este es el período que más me cuesta.
Éste y no las primeras semanas post parto en las que aún empapada en endorfinas y ocitocina a mil me sentía mágica, radiante y poderosa.
Éste y no esos primeros meses de mal dormir, llantos de orígenes desconocidos y subebajas de leches, hormonas y emociones.
Este momento. En que quizás ya la mayoría de las madres se van sintiendo más ordenadas, maduras, triunfantes y cercanas a la meta y más lejanas al caos puerperal inicial.
Es cierto que el caos ha bajado… pero aún así para mí este es el pedazo más difícil de la ruta. Es el momento en que más me canso y que veo más lejano y difuso mi horizonte.
6 meses tiene mi niña. Qué grande está, me dicen. Y yo que aún la veo tan recién salida de mí!

Y yo que me siento a veces igual de chica que ella, también recién salida de algún lugar, quizá también recién salida de mí… quizá aún tan fusionada a su pequeñez y fragilidad…

Este momento, en que ya se supone que hay que empezar a rendir… En que ya hay que irla dejando con otros, en que hay que ir retomando trabajo… Conciliando como dicen… Reconciliando…
Este momento en que tu pareja empieza a buscarte como pareja otra vez y la líbido sigue en otros lugares, a veces cerca, pero otras veces lejos de nuestra cama.
Este momento en que la otra hija ya toleró bastante rato la presencia de otra guagua y ciertos días decide también comportarse como guagua y saca boleta de los meses de celos acumulados.
Este momento en que hay que volver a pagar la isapre, la afp… Se acabo el subsidio estatal y varios otros… Hay que volver a subirse a la micro…retomar…dejar….
Este momento en que hay que volver a pagar los impuestos, a hacerse cargo de las cuentas, de la casa, de los menús, de las mochilas, de la propia pinta…En que ya no hay tanta justificación para tanto olvido o condoro, para tanto desorden en el living, para tanta ojera…
Estos días en que ya da más pudor seguir pidiendo apoyo…
Este momento en que parte de mí misma me exige volver… Y volver bien… Volver a la vida, volver a las juntas, a la vida social, a las reuniones de pega, a los proyectos que estaban esperando…
Este momento en que cuesta más ser auto indulgente y me empiezo a exigir también, mientras otra gran parte de mí está en una piezita oscura, jugando a escondidas, entre leches, babas, balbuceos y risitas dulces, queriendo que no entre nadie, ni la luz de afuera que cuando entra de golpe nos encandila…
Este momento en que de repente alguien que no sabe entra de golpe y te prende la lámpara… Y me pilla, acostada en ovillito, en movimientos lentos, íntimos… Y me tengo que recoger de a pedacitos, rápido, armarme, sonreír aunque no vea a quién, pararme y salir…
Este es el momento que a mí más me cuesta….
Tener que atender a necesidades de otros con el cuerpo molido por las pocas horas de sueño, por las posturas chuecas de las últimas cuatro mamadas nocturnas. Tener que atender a otros cuando lo único que quisiera a veces es que me atiendan a mí.
Esto es de lo que más cuesta.
Este momento en que ya se había instalado un equilibrio, y por mandato de tiempos externos y ajenos a mi cuerpo debo aplicar otras fuerzas… y me tropiezo. Me mareo, me duele la cabeza, me vuelven las alergias…
Este momento , en que me tengo que levantar tan apurada que no alcanzo a recordar mis sueños de anoche, aunque percibo lo importante que son y que algo me quieren decir. Y durante el día vienen flashbacks o sensaciones corporales o pedazos de imágenes que al intentar agarrar, la vidaveloz te pega un empujón y ya los olvidé de nuevo…y alguien me llama de nuevo y debo salir de mí otra vez…
Este momento en que me sorprendo de lo rápido que pasa el tiempo, en que temo olvidar los detalles de mi parto antes de poder sentarme a escribirlo con calma… Ya va la mitad de un año calendario… Pero si han sido sólo unos minutos desde que parí!
Este momento en que se me hace tan difícil acoplar mis tiempos nuevos al reloj mundano, mi cuerpo está torpe, adolescente en parte…
Estoy intentando funcionar…conciliar trabajo y maternidad es sólo una parte… El reto es conciliar este puerperio que me tiene tomada entera con este mundo terrenal que empieza a pedirme… Conciliar a esta mujer naciente con lo que queda aún de la anterior y la que esta deseando ser… Digo más bien REconciliar…. Vaya trabajo…
Debo y quiero encontrar la manera de hacerlo a mi ritmo.
Puedo. Podré. Lo intuyo.
Igual que en el parto…
Mi casita mental tiembla, igual que la tierra estos últimos meses.
Serán contracciones? pienso.
Tengo que salir ya?
No me apuren. Ya me daré a luz.
A mi ritmo. En paciencia activa.
Sin prisa y sin pausa. O quizá con algunas pausas.
Ya saldré.
Me calmaré, respiraré, me asomaré quizá…
Me auto pujaré de a poquito y con ternura.
Y saldré más grande, más mujer, más libre y más real.
Sólo (me) pido paciencia…
Aún tengo licencia maternal.
Me la acabo de dar….

(Y con fecha de hoy me extiendo licencia por 6 meses más para: quedarme en pijama cuando quiera, decir que no cuando así lo sienta, vestirme como me parezca más cómodo, andar despeinada, carepoto y con ropas salpicadas de leches, hacer pataletas de vez en cuando, tener la cocina y bodega desordenada, regalarme un masajito sin culpas, pedir ayuda sin pudor, demorarme en responder mails, perder mis llaves o lentes de vez en cuando, seguir durmiendo juntitas, y quizá otros cuantos permisos y regaloneos varios…)

 

Soledad Ramirez
Mamá de 2
Psiquiatra y Psicoterapeuta
Postítulo Psicoterapia psicoanalítica focal
soledadramirezg@gmail.com

Acerca del autor

Dra. Soledad Ramírez G. Mujer en crecimiento-Mamá de dos niñas. Psiquiatra-Psicoterapeuta-Círculos de Maternidad (Maternidad Antuyoga) Atención de adultos. Dedicación a mujeres en etapa de gestación, puerperio y crianza. www.centrosermujer.cl soledadramirezg@gmail.com

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