Niños dan la mejor lección contra el maltrato infantil

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Playa cuando crees que todo está perdido.

Un niño de cinco años llora, su padre lo persigue hasta que le pega un palmazo en el trasero que nos dolió a todos. El niño regresa llorando a sentarse bajo el quitasol. Madre y padre siguen en el agua, el padre se ríe diciendo «no quiero niños marica».

Todos miramos de reojo, mi hijo enojado me reta y me dice ¿mamá y tú no vas a hacer nada? El niño llora…el padre se ríe. La gente lo mira
Pienso si hablarle o no, mi hijo me mira, me acerco al niño y le digo ¿Estas bien, necesitas algo?

Entre sollozos me dice que su papá le pegó porque le daba miedo meterse al mar a lo hondo, que él sólo quería estar en la orilla, vuelve a llorar.
Trato de calmarlo, mi hijo lo invita a jugar para que se le pase la pena. El niño sólo llora, sus padres en el agua lo miran de reojo, la madre intenta ir a consolarlo, el papá no la deja.

Playa cuando recuerdas que siempre hay esperanza

El niño no deja de llorar, dos niños más mi hijo lo invitan a jugar, mientras le dicen a sus respectivas que hagan algo para que deje de llorar.  El niño susurra que tiene hambre. La señora de al lado le compra un helado, la de más abajo le regala un jugo.

El niño se calma, tres niños juegan con él, mi hijo le dice «ya pasó ahora estás bien»…la pena se va… vuelve el padre triunfante macho Alfa que nunca vivió la evolución y que jura que su estrategia ayudará a su hijo a ser fuerte.

El padre vuelve «te vas a meter al.agua ahora»
El niño se para,  tras de él todos los niños con quienes juega y a los que conoció hace cinco minutos lo acompañan, no entienden mucho lo ocurrido pero actúan desde el amor protegiendo al amigo. Nosotros miramos al padre, fijamente en silencio.

El niño le dice «no quiero papá. Yo voy a jugar con los niños» El padre me mira a punto de decir algo pero decide bajar la mirada, la madre pregunta quién te compró el helado, le agradece a la señora, el padre insiste, la madre esta vez saca la voz «déjalo tranquilo», varias miradas, vuelven al agua.

Los niños jugando en la arena, Ignacio de cinco años entendió que no todos los adultos son iguales, que quizás su padre nunca cambiará, pero que hay adultos que sí lo protegerán, Ignacio entendió que puede confiar en otros y nosotros los adultos entendimos que los hijos no son asunto sólo de los padres, que sí podemos tomar cartas en el asunto, que el cuidado de los niños depende de todos y que simples acciones pueden hacer una gran diferencia.

Hoy mi hijo me enseñó que jamás podemos dejar que maltraten a un niño sin hacer nada. No, no todo está perdido, los niños nos han dado una lección.

Foto: diario el Ágora de Alhurín

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora. Fundadora de Mamadre, amante de la vida, un buen vino junto a un libro y mi amado Valparaíso. La maternidad me cambió y hoy me siento en el deber de acompañar a otras madres para criar en libertad.