Ni un abuso más, ni una muerte más Sename debe terminar

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Eran las cinco de la tarde del año 2010 cuando recibí la llamada de un familiar muy cercano, contándome que los habían contactado porque un niño muy querido había ingresado a un hogar de Sename, y que, de no querer ellos adoptarlo, estaría condenado a quedarse allí… En los segundos que siguieron recordé las palabras de mi pareja de esa época, psicólogo que trabajaba en una OPD, quien me decía, nosotros hacemos todo lo posible por no enviar a los niños a un hogar del Sename, buscamos hasta el final, porque mandarlos al Sename es peor que mandarlos a prisión…

Han pasado ya seis años de esa conversación y he sido testigo cercana de las heridas que el paso por el Sename dejó en el corazón y la memoria de este niño, quien gracias al inmenso corazón de sus padres, fue adoptado y hoy ríe y juega la mayor parte del tiempo, sin embargo, a veces vienen las sombras del “hogar” gritos, golpes, abusos y tanto más que no se atreve a pronunciar, y vuelve la ira, los gritos de madrugada, los golpes en la pared, y veo a su madre abrazada a él tratando de contenerlo, de devolverlo a ésta su dulce realidad y espantar con amor sus peores fantasmas…

Entonces me encuentro con las noticias de los niños fallecidos viviendo en Sename y me indigna, y es que ¿en qué país de sinsentido vivimos que los hogares creados para protegerlos y salvarlos de la vulneración provocada por sus progenitores o entorno cercano, se vuelve en su principal verdugo? Y no hablo sólo de aquellos, los muertos que dejaron este mundo bajo la silenciosa y vergonzosa complicidad de toda una nación, hablo de estos, los que siguen ahí, los que van a entrar, los que siguen resistiendo con dientes apretados otro maltrato más, amenazas, golpes, nuevas indiferencias, nuevas violaciones, y se duermen abrazados a una secreta esperanza de que algo mejor vendrá, algún día vendrá.

Pero ¿qué pasa con Sename, qué pasa con el Ministerio de Justicia, qué pasa con los políticos, qué pasa con el país, qué nos pasa como sociedad? ¿Cómo es posible que podamos dormir tranquilos sabiendo que hay niños que mueren en lugares que juraron protegerlos? Hoy lo que ocurre en Sename es noticia, hoy se piden informes, hoy los políticos alzan la voz, pero cuántos años han pasado sin que alguien hiciera algo, y es que este es un secreto a voces, todos lo saben, todos lo callan, todos lo avalan, todos saben que en Sename violan, golpean, maltratan… Es imposible no estar indignada ante tal grado de indiferencia ¿sirven las interpelaciones? O es sólo una estrategia política más de quienes hoy nos quieren hacer creer que se preocupan por los que no tienen voto y que por lo mismo, nunca tuvieron la valentía de defenderlos y hacer oír su voz.

Stock dijo la señora Ministra y su lenguaje nos espantó, pero de su boca salió solo la verdad, así los ven, como un número más, han pasado décadas y no se han hecho cambios reales a una institución que funciona peor que una prisión y demasiado cercano a un campo de concentración. Estoy indignada y quiero ver indignada a toda una nación, podemos tolerar quizás los cientos de casos de corrupción, pero esto señores, esto no puede volver a pasar, es preciso que todos los actores de la sociedad alcemos la voz y digamos NO MÁS, Sename debe dejar de funcionar con la desastrosa dinámica de maltrato institucionalizado y transformado en un lugar donde de verdad se pueda reparar el trauma de estos niños que sufren, y no, por favor, no es mi crítica a este gobierno ni a las autoridades que hoy la dirigen, ustedes son solo responsables políticos, la crítica va al sistema en general, porque tuvimos que esperar dos nuevas muertes para comenzar a actuar, porque si no actuamos esto será solo una polémica y nada más, y seguirán contratando a profesionales que cuiden a los niños de Sename sin ninguna preparación psicológica o profesional, y seguirán pagándoles 900 pesos por niño como ocurre en las OPD.. Como si con eso se pudiera borrar el trauma del abuso.

Seremos nosotros, tú, yo, todos, la voz de esos que gritan abrazados a una almohada por la ayuda que nadie quiere escuchar, porque soy madre y dirijo un medio de comunicación de maternidad, porque he llorado mares por las heridas de un pequeño principito que tiene su alma dolorida por maltratos institucionalizados, porque no estoy dispuesta a esperar una nueva muerte más, porque estoy indignada, indígnate tú también, mamá, papá, tía, amigo, hermano, es hora de transformar la realidad, de regalar de una vez amor, de mover los hilos de la sociedad y llenar de luz la oscuridad, no basta con que las autoridad hablen, este cambio para que se haga real debe venir de todos nosotros, vamos a participar, vamos a cambiar Sename, vamos a exigir resultados, porque nosotros, los que SÍ tenemos derecho a VOTO haremos oír nuestra voz para que de una vez se deje de invisibilizar el abuso sistemático que viven los niños y adolescentes ingresados a Sename, niños y niñas que son pequeños valientes por lograr sobrevivir a la peor tortura que es pagada con los impuestos de todos los chilenos, porque sí, de nuestros bolsillos sale el sueldo de esos “profesionales” que se atrevieron a abusar de los más indefensos, ni una muerte más, ni un silencio más, Sename DEBE terminar.

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl

2 comentarios

  1. Concuerdo con gran parte de lo que dices, pero creo que centrarse en la entidad que “Responde” a vulneraciones que vienen AÑOS antes de llegar ahí sólo perpetua lo que como país hacemos: reaccionar cuando ya no hay mucho que hacer.
    Como psicóloga con experiencia en Residencias de Sename te puedo decir que sí, el sistema no nos permite hacer mucho porque hay lineamientos de base que cambiar, sin embargo hay situaciones que como SOCIEDAD pudimos evitar antes. Por ejemplo: niños nacidos a partir de abuso sexual, cuyas mamás no tienen ningún recurso emocional y se encuentran sumidas en el consumo de drogas que sí les proporciona un momento de relajo… ¿por qué nadie reclama contra el sistema de salud que no logro generar adherencia a un tratamiento de rehabilitación? ¿por qué nadie reclama e interpela a quienes no la protegieron y la dejaron sola en los momentos en que más necesito?
    La vulneración viene de antes que nazcan mucho de estos niños. La vulneración que sufren esas familias es dolorosa y mucha veces inimaginable para quienes tenemos que intentar generar en ellos la esperanza de que las cosas pueden ser distintas, pero sabiendo que la sociedad desigual en la que vivimos perpetua esta estructura y que es posible que vuelvan a entrar a sename. Si no cambiamos como sociedad; previniendo antes de reaccionar, siendo más humanos, generando comunidad y redes que nos permitan afirmarnos en este mundo injusto, no vamos a lograr cambiar un sistema que reacciona ante lo peor.
    Te doy la razón, se han cometido abusos horribles dentro por educadores que no tengo la menor idea bajo qué criterio fueron asignados a ese puesto, sin embargo sé que hay psicólogos que cambiamos el foco de intervención, ampliándolo a enseñarle a esas educadoras que el grito no sirve. Desde mi experiencia, realicé charlas e intervenciones respecto a la crianza respetuosa, y en la práctica enseñé cómo contener emocionalmente a un niño con ese nivel tan horrendo de vulneración.
    En fin, vuelvo a insistir: Sí, que cambie sename pero también cambiemos nosotros. Cuidemos, respetemos, amemos nuestra comunidad, que vuelvan los tiempos donde la gente se preocupaba del vecino, donde todos se conocían y se podían proteger, mientras más unidos estamos más podemos construir.

  2. Lo peor además es que hoy , cuando tenemos riesgos inminentes y hay que sacar al niño o niña de la familia, cuando no existe alguien que se quiera hacer cargo (es un porcentaje mínimo, pero existen) los jueces prefieren mantener con la familia por este mismo contexto. No tenemos nada que ofrecerles a los niños… se perpetua todo…genera mucha impotencia…los Programa de familia de acogida casi no tienen familias externas que quieran hacerse cargo. Se necesitan cambios urgentes.

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