Mi padre, mi héroe

0

Hoy vengo a hablar de los padres, no soy hombre por tanto no puedo hablar sobre lo que ellos sienten o viven, pero sí puedo contar lo que veo a diario, lo que siento, lo que palpo como madre. No se necesita un día del padre para celebrarlos, pues los padres son al igual que las madres, héroes silenciosos, y en el caso de papá lo son más evidentemente en nuestros primeros años, son nuestros súper héroes, no importa como sean o si se equivocan o no, los niños querrán ser como ellos, las niñas inconscientemente buscarán un modelo de pareja como su padre… al crecer aprendemos, discriminamos, entendemos, nos hacemos conscientes que en realidad no eran tan perfectos, pero de alguna manera siempre son nuestros héroes. Soy hija de un padre que no veo hace 15 años, cada día del padre sufrí silenciosamente su ausencia, a veces con indiferencia, otras con añoranza, algunas con pena o rabia. Hoy lo celebro en mi corazón con mi padre de infancia, a ese que fue mi héroe, que me contaba poemas y cuentos, que me creó un mundo de magia y colores, ese que me enseñó a dormir hasta tarde y creer en pájaros que hablan, a mi padre, a mi héroe de infancia y a todos los padres/héroes va dedicado este artículo.

¿Se han preguntado alguna vez por qué debemos hablar del rol del padre, o de cómo ser un buen padre?, como si se pudiera prescindir de ellos, nadie titula del rol de la madre o cómo ser una buena madre, sin embargo, cuando hablamos de paternidad comenzamos con una discriminación implícita, sí, ya sé, hay muchas familias monoparentales donde las madres intentan cumplir ambos roles y donde ellas sufren al ver el dolor de sus hijos; pero no por ello el padre no existe, ya que el 50% genético y energético de esos niños es gracias a ese padre, aunque haya desaparecido en el mismo momento en que supo que había generado vida.

Es por ello que siento la necesidad de honrar a los padres en la verdadera magnitud de lo que ellos son en nuestras vidas, porque un padre es irreemplazable, nadie podrá llenar su presencia o el vacío que genera su ausencia, ni siquiera mamá con todo su amor y energía de leona, y amigas, no se ofendan, pero los padres son necesarios para los hijos, siempre, aunque no estén, sólo los hijos que no tuvimos padres tan presentes sabemos como nos afecta en nuestras relaciones el no haber tenido su abrazo, su consejo o incluso sus retos en los diversos momentos de la vida, quizás por eso nuestra amiga Nayi haya escrito el artículo de Mamá permíteme tener a mi papá, no para que lo tuviéramos físicamente, pero sí para reconocer su importancia en nuestras vidas y el derecho que todo niño tiene de amar a su padre incondicionalmente, aunque haya sido mala pareja, o aunque no mude, no bañe y no tenga idea si sus hijos son alérgicos a algo…

 

Las mujeres, y me incluyo, solemos ir por la vida criticando a los padres, ellos no viven lo que nosotras, y es cierto, pero no lo viven porque la sociedad no se los permite jamás, desde niños se les enseña que deben ser los proveedores y protectores (como machos alfa) de la manada, y nada más, al crecer y convertirse en padres muchos comienzan a cumplir simplemente ese rol que el patriarcado ha creado para ellos, sin cuestionarlo mucho, actuando solamente, pero nos hemos preguntado alguna vez lo que los padres sienten, sin duda, ellos también se llenan de luces y sombras al nacer un hijo, ellos, al igual que nosotras se encuentran en brazos con un ser extraño que depende 100% de ellos y quien los primeros meses pareciera necesitar solo a mamá, me parece normal que se demoren un tiempo en interiorizar, e incluso amar a sus hijos. Y alto, antes de criticar, seamos sinceras, ¿acaso todas las madres amamos incondicionalmente a nuestros hijos al verlos por primera vez? No, claro que no, es un proceso de mutuo descubrimiento en donde, por cierto el padre tiene muy pocas posibilidades de participar por temas laborales, aunque afortunadamente hoy son cada vez más los hombres que hacen lo posible e imposible por tomar el lugar que su corazón les pide en la crianza de los hijos.

 

Por eso he titulado este artículo “Mi Padre, mi héroe” al igual que en Happy Feet donde el padre que muchas veces actuó de manera errada, lo hizo por una convención social, pero sin embargo, amaba a su hijo y fue por él que abrió su mente a nuevas ideas, dejando atrás sus miedos y prejuicios. Creo, y siento, que los padres en general, son unos héroes desde una perspectiva distinta a las madres heroínas, ello son valientes porque van por la vida cumpliendo con su rol que ni siquiera comprenden y no teniendo muchas opciones de optar a una paternidad diferente, aunque así lo quieran porque a diario se ven dejados a un lado de los roles vitales. Sí, la sociedad los discrimina y los relega al mundo exterior, ellos por supuesto no tienen pre natal, por mucho que sería bueno que estuvieran las últimas semanas con mamá para vivir el proceso y conectarse con la llegada de ese pequeño ser. Y qué hablar del post natal, de 5 días, que no es más que una burla para quienes quieren realmente vivir la paternidad en el día a día, no sólo no pueden acompañar a sus parejas, tampoco tiene opción de conocer a ese bebé en sus primeros días, y así centran sus energías en proveer, llegan tarde a casa, con una mujer cansada y un bebé que llora, quizás algunos lo intentan, pero la gran mayoría se asusta, siente que no saben, que no pueden, que no son aptos, más aún cuando en la locura del puerperio la mujer los encara con que ellos no saben, o no lo hacen tan bien… Así guardan sus sentimientos en un baúl, y dejan relegados a la sombra los miedos y trancas de infancia, sin tener nunca la posibilidad de aceptarla y abrazarla, porque a ellos no les está permitido tener puerperio.

Claro, ustedes dirán pero se pueden compartir semanas con la madre y ellos pueden tomar la segunda parte del post natal, ¿en serio? aunque así lo diga la ley, pocos son los que pueden o quieren, ¿a quién se le ocurriría separar a un bebé que toma leche materna de manera exclusiva de su madre? He escuchado de amigos padres decir “preferí que siguiera ella porque yo no puedo darle lo que necesita, así que mi forma de amarlo es salir a trabajar para que tenga a su madre el mayor tiempo posible”.

 

Y así, pasan los años y siguen siendo héroes silenciosos discriminados sutilmente, ocurre en el pediatra, cuando van ambos padres, siempre se mira y explica todo a mamá, como si no entendieran, y si por esas cosas de la vida van solos con sus hijos, le dan todo anotadito para que no se les olvide, al padre de mi hijo le ocurre que cada vez que pregunta algo el pediatra responde mirándome a mi. Ocurre también en las reuniones de curso, si va papá las profesoras y profesores prefieren comentar los pormenores cuando vaya mamá, en la próxima reunión o le envían anotado para que la señora lo lea, como si ellos no pudieran, no supieran, no debieran. Y después alegamos que los hombres no se hacen participes de la crianza, ¿y quién los integra a ellos realmente?

 

Y para cerrar los ejemplos, son discriminados porque pareciera que ellos no tienen derechos como padres, no existe fuero paternal, ellos no tienen derecho a tomar una licencia médica si sus hijos enferman, tampoco se piensa que puedan tener permiso sin problemas para acompañar a sus esposas a las ecografías o a su bebé a cada control,¿y para qué, si para eso está mamá? En este sentido quiero destacar lo que hacia una querida amiga directora de Dideco de una pequeña ciudad, en esta oficina municipal cuando hay emergencias, ya sea lluvias o terremotos, se deja a personal de turno de emergencia para que estén presentes siempre, cuando una mujer tenía un hijo ella los quitaba del turno de emergencia porque debían cuidar de sus hijos, pero hacia lo mismo con los hombres que fueron padres recientemente, porque igualdad es igualdad de condiciones en todo momento, y la crianza corresponde a ambos.

 

Este admirable ejemplo que me gustaría ver repetido en cosas más simples como tener mudadores en baños de hombres, o evitar comentarios como te tocó cuidar al niño, me ha inspirado y hecho comprender que el camino de la paternidad es tan duro como el de las madres, que ellos también deben sentir ganas de salir arrancando, y muchas veces lo hacen con sus amigos tomando un trago, porque ellos pueden, nosotras no, aunque quizás nos gustaría hacerlo más de una vez, y no por eso seríamos malas madres. Sí, ellos pueden salir a carretear y no mudar, pero ellos no tienen la oportunidad como nosotras de vivir cada proceso junto a los niños en sus primeros meses, ni tampoco después, porque nadie se los permite, deben irse a trabajar aunque se mueran de ganas de regalonear, salir solo con sus hijos es una odisea, no pueden curarlos en sus enfermedades hasta llegar a casa y como no pasan mucho con ellos no tienen la práctica ni los conocimientos que mamá, así se sienten ajenos, un poco torpes, y ceden el rol a la que de verdad sabe, y para colmo si son muy hogareños, si portean, si colechan, o si simplemente prefieren quedarse un sábado por la noche en casa, son criticados por el mundo del patriarcado por preferir la familia a la vida de copas y bares.

No es fácil ser padre, no se viene con un manual, no son reconocidos, y como pasa siempre con los hombres, lamentablemente no existen espacios de contención para los padres, ni siquiera entre los mismos padres, no se atreven a contar lo que sienten, sus miedos, sus sueños, la presión tremenda de velar porque nada les falte, la pena que les da que en algunas etapas los hijos quieran solo a mamá, el tener que aprender todo en cuanto a niños porque la mayoría de los padres de hoy nunca vio a sus propios padres mudar, bañar, dar la comida o hacer dormir al bebé. Y ni que decir de cuando ocurre una separación, siempre es igual, los niños quedan con mamá, y sí está bien, pero alguien ha pensado lo que ellos sufren por no verlos cada mañana, por no darles el beso de buenas noches, yo lo sé, yo lo he visto con una persona muy cercana, y consolé cada noche sus llantos por no tenerlo, porque la relación no resultó y se quedó relegado a un fin de semana por medio…

 

Nos falta empatía a las madres con los padres y a la sociedad en general, por eso son héroes, porque son tan vitales como la madre pero poco reconocidos, porque nadie les brinda contención emocional y psicológica, porque son criticados, y porque para colmo son tomados como los que ayudan, los que también participan, a ustedes padres, les digo, ustedes no tienen porque ayudar a nadie, el rol de la crianza es compartido, es de a dos, no podrán hacer lo mismo que mamá porque genéticamente estamos programados de formas distintas, y sí los primeros meses necesitan más a mami, pero también a papi, ustedes también son su principal figura de apego, los niños también los reconocen y necesitan, no tengan miedo a equivocarse, a mudar mal 20 veces, a poner el body al revés, a dar la comida muy fría o la leche muy caliente, a nosotras también nos pasa, y no por eso hay que dejar de hacerlo, es sólo cosa de práctica, créanme, y si no se sienten cómodos, busquen sus dinámicas, sus formas acordes a cada familia, pero no permitan que los aíslen, defiendan sus derechos, ustedes son tan importantes como nosotras, y para nosotros los hijos siempre serán esos locos payasos que nos hacen volar por los aires, que nos levantan con sus brazos fuertes, que nos retan y al rato olvidan, ese al que recurrimos cuando nos gusta una mujer por primera vez, o el que tiene ganas de golpear al novio que nos hizo sufrir, ustedes siempre serán nuestros héroes, no porque hagan todo perfecto, no porque sean como mamá, son héroes porque cometen errores también, pero nos aman, y eso es lo principal, den rienda suelta a su amor, no tengan miedo, háganse conscientes de lo que les pasa, hablen con otros hombres, busquen redes, son padres, son trascendentales, y su presencia o ausencia marcará para siempre la vida de sus hijos, Ustedes pueden decidir quienes  quieren ser y cómo quieren serlo, y si se equivocan no se preocupen, siempre está la posibilidad de levantarse otra vez, nosotros no queremos padres perfectos, pero sí conscientes,

 

A ustedes los héroes silenciosos, les dejo mi abrazo, mis respetos y los llamo a ser padres como lo dicte su corazón, no todo son espinas, no todos son rosas, ustedes lo saben, pero es lo más trascendental que puedan hacer en toda su vida.

 

Como siempre un abrazo de luz para todos y todas.

 

Tara

 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl

¿Qué opinas?