Mi Lactancia Mixta

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Hoy veo a mi pequeño de 4 meses tomar pecho plácido y tranquilo. Yo sin dolor alguno, ninguna grieta en mi pezón. ¡Qué afortunada soy!. Con mi hija mayor no fue así, no fue fácil. Usamos lactancia mixta, aún cuando yo no quería. Hoy mirando hacia atrás, sé que la fórmula nos permitió mantener la lactancia, aunque suene contradictorio.

Cuando me puse por primera vez al pecho a mi hija mayor, me dolió muchísimo. Yo me sentí feliz porque estaba tomando y ya me habían dicho que la lactancia duele al principio. Pero pasaban los días y no pasaba el dolor; al contrario: me salieron grietas y a veces veía a mi  hija tomar leche con sangre. Cada vez que venía el momento de amamantar yo sentía miedo, sabía que iba a doler. Pero lo hacía por ella, quería amamantarla. Tomaba un tutito y lo usaba yo. Me lo ponía en la boca para no gritar. ¡Ay que dolía! Yo estaba dispuesta a todo por amamantarla, pero el pediatra fue categórico: “Tiene un mes y no ha recuperado su peso de nacimiento. Lo siento mamá, pero no todas las mamás son iguales. Hay que usar fórmula. Aquí está la receta. Si quiere le sigue ofreciendo el pecho para regalonear” El mundo se me vino encima. Recuerdo salir de la consulta y llorar a mares. Todo mi dolor no había servido de nada. No podía alimentar a mi hija. ¿Qué estaba mal conmigo? Ese día no pude darle la otra leche. Su papá tuvo que hacerlo.

Además del dolor físico del pezón, ahora me dolía el alma. ¿Por qué no podía alimentar a mi hija? Empecé a buscar información por internet. Encontré un caso muy similar al mío. El otro bebé tenía algo en el frenillo de la lengua, que una asesora en lactancia o un dentista lo podía ver. Yo que recién llevaba 1 mes de lactancia, no tenía idea que había asesoras ni grupos de lactancia. Encontré  un grupo que se reunía en dos semanas más. Fui. Moría de vergüenza porque  iba a un grupo de lactancia con un biberón en el bolso, pero no tenía otra opción. Por mi hija me tragué la vergüenza y fui.

Afortunadamente fueron muy amables y comprensivas, la mujer que  dirigía el grupo me dijo que efectivamente mi princesa tenía lo del frenillo. Pero me enseñó la postura de caballito y ¡Magia… así no me dolía dar pecho! No podía creer que algo tan simple fuera la solución. Mi hija me miraba con ojos grandes, como diciendo “Así mamá, así” La sentí tragar como nunca lo había hecho. Y rápidamente sentí que no tenía suficiente leche.  La mujer me explicó que no podíamos retirar la fórmula inmediatamente (como estaba pensando hacerlo) tenía que ser paulatino para poder aumentar mi producción de leche. Fue un proceso lento, pero seguro. Después de 1 mes y medio ya no estábamos usando “la otra leche”. Recuerdo el primer día sin fórmula…. No le conté a nadie, esperé que hiciera pipí y caquita. Cuando hizo quise esperar una semana, hasta cuando tuviéramos control con pediatra. Cuando el Doc. me dijo que estaba bien de peso, salí de la consulta y lloré de la emoción. Por fin habíamos ganado la batalla. Me sentía absolutamente feliz.

Hoy cuando veo a otras mamis sacar una mamadera medio escondida, con cara complicada, pienso en mi primera lactancia. Me gustaría abrazarlas a todas y decirles que se puede. Que no se sientan culpables ni avergonzadas. Por algún motivo sus bebés están requiriendo un cuidado adicional, pero con la ayuda adecuada, apoyo y tiempo ¡puede resolverse! Cada una es una madre maravillosa haciendo lo mejor que puede por sus hijos.

¡Un abrazo grande!

Helena, Aprendiz de Madre

Acerca del autor

Consultoría en Lactancia Materna

8 comentarios

  1. Que hermoso relato, me emocionó leerlo, aunque afortunadamente he podido alimentar a mi bebe con leche materna, hay mucho de este relato que me llega…como el ser capaces de soportar el dolor por alimentar a tu bebe y saber que estará bien o la angustia de sentir q no tienes suficiente leche para hacerlo. Bello y necesario relato para acompañar en este proceso

  2. Me siento tan identificada con este relato, mi hijita al principio no lograba prenderse a mis pezones porque son pequeños, fueron tres semanas de llantos constantes y pechos al borde de la mastitis. Me sacaba leche y se la daba en mamadera, hasta que se hizo insuficiente… Decidí darle Fórmula porque en un momento me dio miedo que no subiera de peso, yo estaba demasiado angustiada y estresada con el tema y mi hija me necesita bien y dispuesta para ella. Gracias a Dios se acostumbró a mi pechuga y ahora toma bien, aunque hay veces que queda con hambre y le doy una mamadera. Yo en algún momento me sentí avergonzada o mala madre por no darle leche materna exclusiva, pero al ver que mi bebita está creciendo sana me doy cuenta que lo hago por su bien. En algunos blogs se tiende a satanizar la leche de Fórmula, pero son una tremenda ayuda para las que por algún motivo no pueden amamantar. Ningún niño se ha muerto por no tomar pecho.

  3. Que emoción! Al fin me siento comprendida por alguien! A mi me pasó lo mismo y, a pesar quee esforcé mucho por amamantar a mi , me sentía mala mamá porque llegamos a un punto de dolor. llanto y pena mutua que sólo pudimos superar con la fórmula.. Desde ahí todo ha ido mejorando y ahora sólo le doy fórmula cuando queda con hambre. Poco a poco le doy menos fórmula, mi leche se ha mejorado y mi niño está sanito y feliz 🙂
    Saludos!

  4. Que hermoso relato … me sentí muy identificada, con mi hija (hoy de 7 años) solo pude amamantarla 2 semanas sin fórmula y debido a su baja de peso mantuvimos luego de eso el pecho hasta los seis meses pero solo para regaloneo … debido a mi inexperiencia no tuve el valor para seguir intentandolo … hoy tengo 30 semanas de embarazo y muero de miedo que me ocurra lo mismo … solo me queda una duda …. cual será esa posición mágica de caballito que se menciona

  5. Ana Carolina el

    Que lindo relato, me sentí identificada con lo que dices del dolor del alma, lamentablemente yo no pude revertir la situación, me saco la leche y se la doy en mamadera pq no acepta el pecho de los 4 meses y estuvo con desnutrición. Me sentí muy sola, mala madre y triste, la verdad sigo mal por darle fórmula.

  6. Uf! El principio de tu relato es muy igual al mío! Sólo que el pediatra conmigo fue más tajante…señora, lo intentó pero no lo logró. Ahora le damos relleno. Y el mismo llanto, las mismas preguntas, la misma culpa. Pero decidí que no, que yo podía, que lo iba a lograr…y así fue. Ya llevamos 11 meses de feliz lactancia. Y todo lo que aprendí, me llevó a formarme como asesora de lactancia, y a formar un grupo de apoyo y fomento de la lactancia. Así que atesoro con mi alma todo lo que pasó en el proceso. Gracias por tu relato!

  7. Helena! mi historia también tuvo un comienzo dificil, mi hijo tampoco recuperó el peso al mes, de hecho bajó. Estaba en desnutrición severa y al visitar a un pediatra (distinto del que me lo veía regularmente) sepultó mi lactancia. Me dijo que simplemente no era ” una mujer lechera” y me extendió la receta de la fórmula. Me destruyó por dentro, pero decidí no rendirme, buscar ayuda y contactar a una asesora de lactancia.
    Ella era increíble, nos abrazó y comprendió nuestro mal momento, nos consoló y le enseñó a mi hijo a prenderse al pecho ya que sólo era mala postura… al cabo de 7 semanas tenía un niño completamente distinto. Normal en su peso y con mucha energía. El secreto es saber pedir ayuda 🙂

  8. Pase por lo mismo, hoy mi bebita tiene 4 meses, llore leyendo por que sentí exactamente lo mismo que relatas! Más contenida en términos emocionales pero qué difícil es cuando nadie te dice lo doloroso y difícil que es al principio, el pediatra me retaba por qué supuestamente mi alimentación no era buena y por eso quedaba con hambre y no subía de eso :(. ;hoy ella toma ambas, a veces menos que otras y peor aún sospechamos de intolerancia a la Proteína de leche de vaca! Ha sido complicado, en fin todo mejora cuando ves que sonríen y te necesitan tanto como tú a ella. Saludos!

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