Mi hijo no come

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Los niños en etapa preescolar, e incluso ya desde Lactante mayor, van generando naturalmente gustos, preferencias, rechazos o aversiones. Incorporan los hábitos alimentarios que han aprendido en la primera etapa de la vida, no sólo desde lo que los padres practicaron con ellos, si no de lo que han observado como ejemplo de los adultos que se relacionan permanentemente con ellos. Los medios de comunicación comienzan a ejercer una  influencia en sus preferencias. Muchos padres y madres colapsan en este proceso, al verlo como un riesgo en la salud de sus hijos, y sin herramientas que les permitan orientarlos. Las siguientes recomendaciones permitirán generar un proceso de incorporación de hábitos alimentarios en el niño de forma progresiva y saludable, física y emocionalmente.

La selectividad de los alimentos en los niños se debe a la generación de gustos, preferencias y rechazos de los alimentos, entre el año y 6 meses hasta los 5 años de edad aproximadamente. Este proceso está relacionado con la incorporación de hábitos alimentarios en donde influyen una serie de factores:

  • Generación de un horario de alimentación rutinario, compuesto por las comidas principales y lactancia según corresponda.
  • Presentación de alimentos variados en colores, sabores, texturas y olores desde la incorporación de la alimentación sólida a los 6 meses de vida.
  • Habito alimentario de la familia: Horarios, comidas que se realizan en el día, tipo y variedad de alimentos que se consumen, alimentos que son expuestos al niño en la mesa y que son atractivos (bebidas, mayonesas, pan, galletas, etc)
  • Exposición a la publicidad en los medios de comunicación.
  • Hábitos alimentarios de otros adultos y niños que se relacionan permanentemente con el/ella: educadores, compañeros de sala, primos, tíos, abuelos.
  • Comportamiento de la familia en el momento de comer: Se genera un espacio de compartir tranquilamente, sin peleas, sin retos, sin estrés.

Si el niño/a ha cumplido con los factores que permiten incorporar un adecuado hábito alimentario de todas maneras vivirá el proceso de generación de gustos y preferencias. Esto refuerza la adquisición de su personalidad, en el proceso de independencia.

Los padres somos un aporte cuando comprendemos que esto es normal, y que nuestra tarea es orientar esta incorporación de hábitos. Como?:

  • SI A LA VARIEDAD, y ATRACTIVO. Los niños necesitan variedad. Variedad significa presentar el alimento en diferentes preparaciones, para observar cuales de ellas son más aceptadas y cuales rechazadas. Una vez identificadas las aceptadas, presento esas en su mayoría. Las comidas rechazadas se presentan sin presionar su consumo, y felicitar en el caso de probar. Estudios han validado que los niños vuelven a aceptar un alimento o la preparación rechazada después de 10 exposiciones a este, sin presión. La aceptación del alimento puede ser solo comer un bocado..y eso está muy bien!!. Además la preparación debe ser atractiva. Es importante observar que generar el cambio de consistencia es necesario. Muchos padres prefieren el consumo de los alimentos como papilla, o la alimentación blanda, por comodidad y rápidez, y esto para el niño deja de ser atractivo.
  • RESPETAR LA CANTIDAD DE ACUERDO AL NIVEL DE SACIEDAD. Los niños deben comer en cantidad de acuerdo a su capacidad gástrica. Por lo tanto si les damos un plato que sobrepase esa cantidad, naturalmente el niño dejará comida en el plato y esto es Excelente!! significa que respeta su cuerpo, que pone límites a lo nocivo y que no come desde la ansiedad. Los padres deben observar la cantidad que al niño le permite quedar satisfecho pero no lleno, y ofrecer solo esa cantidad, considerando que de acuerdo al clima, hora del día, edad, actividad física, esta cantidad puede aumentar o disminuir.
  • NO OBLIGAR A COMER. Una vez que el niño/a rechaza un alimento, aceptar que es una condición normal dentro del proceso. Obligarlo a comer genera estrés y el rechazo se transforma en aversión. El niño no estará dispuesto a probar, puesto que el alimento representa un mal momento en su vida (reto, sermones). Si el niño está enfermo es normal que no quiera comer. Si está normal en su peso/talla no hay que angustiarse. Si el niño es bajo peso por diagnostico pediatrico o nutricional, entonces consultar. Si el niño ha vivido un cambio (separaciones de los padres, reorganización de la familia, cambio de casa, cambio de colegio o jardín infantil, muerte de un familiar querido, etc) también se verá afectado el consumo de alimentos.
  • CONSIDERAR LAS EMOCIONES. Si el niño/a ha vivido algo en su día que lo ha angustiado, enrabiado, preocupado, etc. producto de las experiencias sucedidas dentro y fuera del hogar, o simplemente parte del proceso hormonal y de crecimiento, es normal que no esté dispuesto a comer el tiempo de comida más próximo. Esto es normal, puesto que el niño necesita que su cuerpo emocional se equilibre para que suceda la generación del apetito desde el cerebro, esto por que la primera parte de la alimentación es cefálica (cerebral), activando el gusto. QUE HACER? ayudar a calmar, acoger, comprender, dandole importancia al niño como un ser integral. Otro episodio importante es la vivencia de un Trauma (quemaduras, accidentes, violencia, etc) ocasiona en el niño la pérdida del apetito generando un Trastorno que necesita atención multidisciplinaria (médico, nutricionista, psicologo).
  • NO A LAS DISTRACCIONES. TV, celulares, tablets, juegos de consola, son parte de las distracciones de los niños hoy en día. Regular su uso, generando un hábito de uso lejano a las comidas y no junto con ellas, permite al cerebro generar el estimulo del apetito y preparar al cuerpo físico para el proceso de digestión, absorción y utilización de nutrientes.
  • LA FAMILIA COMO EJEMPLO. Creer que el niño/a tiene que tener un hábito alimentario distinto a los padres es un error. Los niños aprenden de la familia. Por lo tanto exigir que el niño/a tenga tiempos de comida o consuma alimentos que la familia no consume es algo insostenible en el tiempo. Entonces la familia debe tener los mismos hábitos alimentarios que educa en los niños, y consumir los alimentos que quiere que ellos conozcan, acepten y prefieran, asi como evitar comer desde las emociones.
  • LENGUAJE POSITIVO. Lo más nocivo en la adquisición de hábitos alimentarios es un inadecuado lenguaje fisico-emocional de la Madre-Padre. Si los padres están muy pendientes de que se come y cuanto se come, y es un  tema frecuente en cada tiempo de comida, incluso en reuniones familiares, entonces naturalmente el niño generará rechazo. Una familia en donde el tema del “peso” es frecuente y el niño escucha  frases como: “estoy muy gorda”, “me pondré a dieta”, “hoy comí mucho, voy a engordar”, “este niño está muy flaco-gordo-pálido”, etc, generará en los niños la sensación de que los alimentos son un riesgo para la salud y no un beneficio. Entonces hablar siempre con un lenguaje positivo: “Si no te gusta este alimento -preparación ahora quizás te guste en otra oportunidad”, “los alimentos son ricos y nos dan salud”, “comer bien ayuda a sentirse bien”, y que sea reflejo de el hábito que los padres le muestran a ellos.
  • RESPETAR LOS TIEMPOS DE COMIDA. Creer que alimentarse bien es comer siempre que se le presente un alimento es erroneo. Los niños tienen apetito cada 4 horas. El hábito adecuado es tener 4 o 5 tiempos de comida según la edad. Esto es desayuno, almuerzo, once y cena, sumando una colación desde los 2 años. Este es el apetito normal. Esperar que el niño coma mas veces y angustiarse por que no recibe las dos colaciones, una para cada recreo, es un estrés innecesario.
  • INCORPORAR AL NIÑO/A. Incorporarlo en la preparación simple de alimentos, poner la mesa, usar utensilios, colaborar en la limpieza de la mesa, ayudar a sus hermanos menores a comer, motiva al niño a comer y  generar la independencia propia del proceso.
  • EVITAR PREMIAR. Al premiar estamos dando el mensaje de que comer es bueno y poner límites con el comer es malo. Esto genera con el tiempo la idea de que comer es bueno, sin importar que y cuanto, por lo que este niño será un adulto que no ponga límites a la alimentación aún sobrepasando hacia lo nocivo.
  • NO A LA MANIPULACIÓN PARENTAL. Condicionar el consumo de alimentos a dinero, viajes, juegos, dulces, por ejemplo: “si te comes toda la comida vamos a andar en bicicleta” o “si no te comes todo, le diré a la tía que no traiga a tu prima a jugar”, tiene el mismo efecto que el premio.

CUANDO CONSULTAR

Si el niño no consume alimentos en los tiempos de comida correspondientes o al menos 3 de ellos, con compromiso de su estado nutricional (peso/talla), o hay indicios de inducción de vómitos, ocultar la comida. Si hay signos de enfermedad (alergías, problemas gastricos) o trauma y el rechazo de alimentos se genera como un sintoma secundario. En estos casos es necesario consultar al pediatra para realizar exámenes  o derivar a los especialistas correspondientes.

 

Paola Miqueles Indo.
Mamá de 3
Nutricionista U. de Chile.
Asistente en Alimentación Ayurvédica. Thetahealers.
Docente Universitaria. Asesorías y Consultas.

 

BIBLIOGRAFIA SUGERIDA. Libro “Mi Niño No Come”. Consejos para prevenir y resolver el problema. Autor: Carlos González. Pediatra

 

Acerca del autor

Nutricionista egresada de Universidad de Chile año 2002.
Experiencia en área clínica y APS.
Docencia Universitaria desde año 2011.
Asistente en Alimentación Ayurvédica. Reiki Usui. Thetahealers nivel Avanzado, Rythm.
Asesorías y Consultas Integrativas.
Realizo Diagnostico definiendo el biotipo ayurvédico de la persona, trabajando las creencias alimentarias con Tethahealing e indicando una minuta personalizada de acuerdo a sus desequilibrios.
Contacto: +56966399669

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