Mi cuerpo en el puerperio

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MiCuerpoPuérpero

Mi cuerpo en mi puerperio muta.
Toda mí se transforma. El espejo me lo recuerda.
A veces me gusto, otras no.
A veces me desconozco y luego me vuelvo a reconocer.
A veces le hago la desconocida y lo descuido. Otras lo mimo, encremo y acaricio.
Mi cuerpo cambia en estos tiempos y no sé si volverá a ser el de antes.
Pasan cosas en mis distintas partes, una nueva morfosis que busca desarrollo y cabida.
Nuevos equilibrios en los que me pierdo y encuentro. Nuevas esquinas, nuevos recorridos. Curvas que se suman. Texturas que aparecen. Tonos que se acentúan.
Pierde tonicidad, gana sabiduría.
Pierde juventud, gana experiencia.
Más gana que pierde quiero creer.
Nada se pierde todo se transforma escucho también.
Mi materia se renueva en este cuerpo que aún es para dos.
Mis trozos se reposicionan acá y allá y al siguiente día vuelven a cambiar.
Mi ESPALDA. Ay mi espalda. Más dura, contraída, resentida y adolorida. Le pesan también recuerdos y responsabilidades. Busca contacto, calor y masajes. Extraña extenderse y relajarse.
Mis HOMBROS. Se quejan, casi tanto como mi cuello que no logra encontrar descanso en estas largas noches de dar y dar. Nudos por doquier. Buscan abrazos donde reposar.
Mis PECHOS. Se agrandan y empequeñecen. Duros, blandos, duros, blandos. Asimétricos. Amenazan con caerse, sin embargo, liberan de sí el sostén de la vida. Elixir lácteo que nutre y acoge. Sensibles como nunca y dominados por tormentas hormonales buscan y encuentran placer en el dar/recibir.
Mis BRAZOS y MANOS. Siempre ocupados, haciéndose poco, pero haciendo tanto. Permanentemente y sin descanso sosteniendo. Hijas, bolsos, platos, juguetes, tutos, dibujos, papeles, llaveros. Surgen tensiones, crujidos, fasciculaciones. Emergen fuerzas no previstas y resisten más y más upas de los que nunca hubiera pensado. Buscan piel y a veces otras manos que entrecrucen sus dedos, para recargarse y seguir.
Mis PIERNAS. Caminan sin destino ni tiempos. Pasean dentro de mi guarida, a veces se asoman al mundo. Más gruesas y flácidas. Con nuevas líneas y marcas que ponen en evidencia el paso del tiempo. Buscando siempre asiento, a la vez que extrañando el correr y trepar.


Mi ABDOMEN. Retrayéndose aún, más blando y pronunciado de lo que a veces quisiera. Extrañando a sus músculos, preguntándose si alguna vez volverán. Aún cruzado por una línea alba que de alba nada, que recuerda todo lo que gestó y contuvo dentro de sí en una mezcla de satisfacción y nostalgia. Mi útero en él descansa. Busca memorias, sana linajes.
Mi PIEL…resignificada desde sus posibilidades de hacer y ser contacto amoroso y tibio, desde y hacia mí. Con vellos que se erectan en un cuerpo habitado por emociones nuevas e intensas, pelos parados ante sutiles señales y mensajes que manifiestan nuevos códigos y prioridades, nuevos poros abiertos y receptivos a tanto.
Todos mis sentidos transformados, superlativos, poderosos, captantes, ávidos, orgullosos y rozagantes.
Es mi cuerpo puérpero. 
Más cansado que nunca.
Y más poderoso que nunca.
Transitando, actuando, reaccionando, diversificando, cediendo, renovando, intercambiando, evolucionando, creciendo…
Es mi cuerpo puérpero.
Revolucionado y en suspenso.
En espera y en marcha.
Más vivo que nunca.
Es mi CUERPERIO….

Imágenes

De portada Self.com

De Madre a madre 

Acerca del autor

Dra. Soledad Ramírez G. Mujer en crecimiento-Mamá de dos niñas. Psiquiatra-Psicoterapeuta-Círculos de Maternidad (Maternidad Antuyoga) Atención de adultos. Dedicación a mujeres en etapa de gestación, puerperio y crianza. www.centrosermujer.cl soledadramirezg@gmail.com

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