Maternidad liberada: menos renuncias y más placer

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Ah la maternidad, nada más hermoso, nada más transformador, nada más doloroso, nada más intenso, nada más sublime. Ah la maternidad ese cuento al que muchas crecemos teniéndole miedo porque la verdad no estamos dispuestas a bancarnos la presión social por el solo hecho de ser madres. Ah la maternidad ese estado idealizado y demonizado, ni tantas luces ni tantas sombras. Ah la maternidad! Que no hay encuentro más intenso con tu infancia, con tu ser mujer, con tu pasado y tu futuro que cuando eres madre. Ah a ti maternidad no deseada, a ti que no fuiste soñada, a ti que te lloré con las entrañas, y sin embargo, has sido mi mejor maestra. Ah maternidad mi inseparable compañera, porque aunque no dejo de ser mujer y soy mujer ante todo, ser madre me define, y sí es que me define, porque hoy hay cosas que no haría y no hago solo porque sé que alguien depende de mi.
Ah maternidad de mis amores y mis horrores, a ti hoy te vengo a defender con las uñas y las garras de una leona herida, porque aunque te amo, me dueles, porque aunque no podría vivir sin ti, qué ganas tengo de no vivirte a veces, porque aunque sé que eres LO MEJOR que me ha pasado, también eres lo peor, y por ese amor y esa rebeldía que fluye en mis venas es que hoy me comprometo a darte el lugar que te mereces, el lugar que te han negado, a ti maternidad que te humillan y dulcifican, a ti la hermana pobre de la mujer, a ti te defenderé por mi y mi útero sangrante, por ti y mi madre que no pudo más que ser madre abnegada, por ti y mi hermana que ha tomado la maternidad habitada, por ti y mis ancestros que después de parir demasiado debieron negarle la vida a esos que habían llegado antes de siquiera llegar.
Ah maternidad mi querida guerrera, hoy es día de flores y tortas, de pasteles y amores, y mientras te balanceas amorosa en esas lágrimas incontenibles de boquitas diciendo te amo mamá, yo te sostengo y te defiendo, porque te quiero ver feliz, te quiero ver amada, te quiero ver libre y liberada, te quiero elegir sin miedo y desechar sin culpa, te quiero vivir en pleno y disfrutar con tu meneo… a ti maternidad que me elegiste cuando todo de mi te rechazaba, a ti hoy te tiendo la mano y te digo vivamos está maternidad liberada, que quiero más derechos, que quiero más placer, que te desheredo del cansancio y la abnegación sin retroceder, hoy en el día de las madres no te vengo a regalar ni rozas ni azahares, hoy a ti mi madre te vengo a ofrecer una vida de iguales, maternidad y mujer somos hermanas eternas, y de la mano lograremos la libertad soñada, porque sí parir no se ha hecho poderosas mujeres, pero no parir también nos vuelve poderosas mujeres, porque tú y yo somos el principio y el fin de un mundo de elección.

Ah maternidad la más lapidada de nuestras hermanas hoy te vengo a regalar menos denuncias h más placer, que si la revolución hay que hacer para verte florecer, aquí estamos con los pechos llenos de leche, con la mamadera presta, el útero dispuesto y el tremendo coraje de madres para darte de una vez el lugar que te mereces, para que de una vez te dejen se  madre y no súper madre, para que puedas aceptar ser lo que eres y no lo que los demás esperan, porque te lo mereces, porque me lo merezco, a ti maternidad, te quiero liberada

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl

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