Manual para comprar juguetes no sexistas

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¿Te ha pasado que dejas de comprar un juguete para tu hijo porque es de color rosado o que tus hijas te pidan ropa de súper héroes y alguien de la familia se niegue a comprarlo?

Muñecas para niñas y pelotas para niños, en la compra de tus juguetes puedes comenzar a enseñar la igualdad de género y prepararlos para una vida de inclusión y tolerancia.

Marcia se paseó por todas las grandes tiendas del retail buscando patines para su hijo de cinco años, grande fue su sorpresa al descubrir que sin excepción todos los vendedores le preguntaban si era para niño o niña, al ver que no habían patines de “niño” del número de su hijo pidió ver los patines de niñas, ante lo cual todos los vendedores le aclararon “pero son rosados no pueden ser para niño, pero tienen brillos, no son para hombres”, como si el deporte y el juego tuvieran genero.

Ad portas de la navidad vale la pena preguntarse ¿Qué estamos enseñando con los juguetes que regalamos? Hoy todos entendemos la importancia de que niños y niñas, hombres y mujeres somos iguales en nuestras diferencias, pero si seguimos regalando cocinitas para niñas y herramientas para niños estamos haciéndoles un flaco favor.

Aunque nadie (o prácticamente nadie) decide, ‘motu propio’, comprar un regalo sexista a su hijo o hija, muchas veces es algo que ocurre de forma inconsciente. Más consciente es, no obstante, la elaboración de los catálogos de juguetes, donde los juegos de los más pequeños están bien diferenciados: las muñecas, los carritos y las cocinitas, en las páginas rosas, entre decenas de niñas sonrientes; los camiones, los superhéroes y los balones de fútbol, junto a niños, en las páginas azules, así resulta un poco difícil para los padres safarse de los estereotipos.

Es por ello que en esta navidad el Ministerio de la Mujer y Equidad ha lanzado la campaña “regala igualdad” donde la Ministra Claudia Pascual ha hecho un llamado a reglar experiencias y evitar regalar juguetes tan estereotipados 

Pero sabemos que en medio de las compras y el trabajo a veces es muy difícil volvernos conscientes de qué comprar o qué regalar a nuestros niños sin caer en regalos sexistas que de paso nos enseñan a discriminar, por ello compartimos contigo este manual para no comprar juguetes sexistas creado por el diario El Confidencial 

 

Manual para comprar juguetes no sexistas 

1. No hay juguetes de niños o de niñas. Las niñas y los niños aprenden jugando. El juego es libre y espontáneo. Evita los que transmitan esta idea.
2. No hay colores de niños o de niñas, solo etiquetas sociales que limitan la creatividad. Elijamos los colores, no dejemos que ellos nos elijan.
3. Intenta elegir juguetes que reflejen la diversidad de cada persona: somos iguales, somos diferentes.
4. Orientando en una buena elección de juguetes también estás educando. Escoge con acierto, teniendo en cuenta que sean seguros, acordes con la edad y libres de prejuicios sexistas.
5. Elige juguetes que reúnan a niñas y niños cooperando y compartiendo espacios, tanto públicos como domésticos. Les enseñarás a construir un mundo más libre e igualitario.
6. Regala juguetes que ayuden a promover todas las capacides y habilitades personales de niñas y niños, posibilitando tanto juegos tranquilos como los que requieran actividad física.
7. Busca juegos y juguetes que potencien la igualdad en la participación y el desarrollo de sentimientos y afectos sin diferenciación en niñas y niños.
8. Evita juguetes, juegos y videojuegos violentos. Educa para resolver problemas de forma positiva, constructiva y creativa.
9. A veces la publicidad muestra imágenes y valores distintos a los que queremos enseñarles. Es importante escuchar a las niñas y a los niños, no hay que ignorar sus peticiones pero tampoco decirles que sí a todo.
10. Busca libros, juegos, videojuegos y juguetes en los que se nombren y estén presentes niñas y niños.

Fotos: Ok Diario , ser padres 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora. Fundadora de Mamadre, amante de la vida, un buen vino junto a un libro y mi amado Valparaíso. La maternidad me cambió y hoy me siento en el deber de acompañar a otras madres para criar en libertad.