Entendiendo la Integración Sensorial desde la Teoría del Apego

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Por Ps. María José Gasc

Los primeros años de vida, el bebé se irá desarrollando en muchas áreas, las cuales irán abriendo ventanas de tiempo que serán críticas para un óptimo desarrollo integral, cada etapa, cada conexión neurológica nueva brinda las bases para el desarrollo posterior, por ejemplo el desarrollo socio emocional se constituye primordialmente en la primera infancia y este escalón es la base para el desarrollo cognitivo posterior. Cada hito, logro, aprendizaje va conformando una plataforma para la configuración del siguiente paso.

Cuando pensamos en un recién nacido, éste depende en un cien por ciento de sus cuidadores principales, la mayoría de las veces Mamá y Papá, por tanto, son estos los encargados de mostrar el mundo al bebé y ayudarlo a regular sus estados fisiológicos y afectivos, brindando los cuidados diarios como alimento, higiene y afecto. Sin embargo, un lactante (entenderemos como lactante al período que se extiende entre los 0 y 24 meses) no solo necesita afecto y alimento, también requiere de la ayuda de sus cuidadores para poder descubrir el mundo y sacar mayor provecho a éste.

 

Piaget decía que los bebés conocen el mundo a través de los sentidos, sin embargo, debo agregar a esta teoría que el conocimiento a través de los sentidos es algo que se extiende por mas tiempo que los veinticuatro meses que este autor señalaba.

Todos los días los niños incorporan información nueva mediante los sentidos, si bien los lactantes están de manera mas centrados en conocer mediante los sentidos que los niños mayores, los pre escolares y escolares también lo hacen.

 

Nos han enseñado que tenemos cinco sentidos; Auditivo, Visual, Olfativo, Gustativo y Táctil, sin embargo hay dos más, el Vestibular y el Propioceptivo. Estos últimos están encargados de modular e incorporar la experiencia sensorial que hace referencia al equilibrio y a la consciencia del propio cuerpo respectivamente.

Nacemos con estos siete sentidos, sin embargo no todos reaccionamos a estos de la misma manera. Tenemos, por decirlo de una forma simple, un termómetro de resistencia o tolerancia, donde algunos prefieren o toleran ciertos estímulos en mas que otros, por ejemplo, hay quienes disfrutan de todo lo táctil mientras que hay personas que les desagradan las texturas o sensaciones que están relacionadas al tacto y prefieren las experiencias auditivas.

 

La Integración Sensorial según Jean Ayres “Es la organización de las sensaciones por parte del cerebro para su uso en la vida diaria. Es un marco teórico para entender la conducta humana”. Es decir, es la capacidad del cerebro para comprender e integrar la información proveniente de los distintos sentidos y utilizar dicha información en el día a día e incorporarla para aprender, descubrir y explorar.

 

Pensemos por un momento en lo que sentimos cuando recordamos a la profesora del colegio escribir con tiza en la pizarra ó qué nos pasa cuando pensamos en tocar la arena con los pies descalzos. Quizás no te sucede nada, pero hay quienes pueden llegar a sentir descompensación ante estos escenarios.

 

Antes de patologizar, es importante que sepamos un poco mas sobre este “Termómetro” de resistencia ante los distintos estímulos sensoriales.

Todas las personas (bebés, niños y adultos) tenemos un umbral de respuesta distinto según el estímulo al que estamos presente y eso no siempre hace referencia a un funcionamiento defectuoso en alguno de los sistemas sensoriales.

La gran mayoría de las veces tiene que ver con la exposición a los distintos estímulos. Hay estudios que muestran el positivo impacto que tiene en los niños cuando los exponemos desde que son bebés a distintos estímulos sensoriales, por ejemplo juguetes con distintas texturas, comidas porosas o gelatinosas, andar descalzos en superficies como arena o la alfombra, etc. En general, brindar la posibilidad al bebé desde que comienza a explorar, poder conocer el mundo que lo rodea con un abanico de estímulos.

 

Sin embargo, hay casos donde el niño pudiera presentar una disfunción integrativa sensorial. En este caso no estamos hablando necesariamente de lesiones cerebrales o daños orgánicos, mas bien tiene que ver con la forma en que el cerebro está procesando la información sensorial proveniente del ambiente. Jean Ayres lo explica de esta forma: “Dado que la mayoría de los niños con disfunción integrativa sensorial tienen aproximadamente el mismo número de neuronas que los niños normales, la causa del problema es que las interconexiones trabajan de manera irregular”.

 

Ya mencionábamos que todos tenemos un termómetro, por tanto sólo un especialista formado en Integración Sensorial podría diagnosticar un problema que requiera apoyo terapéutico. Esto no se trata de niños que tengan deficiencias a nivel cognitivo necesariamente, mas bien se trata de un problema de, tal como dice su nombre, integración en cuanto a la información sensorial proveniente del ambiente hacia el cerebro.

 

Volviendo a nuestras sensaciones y considerando los postulados de la teoría del Apego, es importante que seamos capaces como padres y cuidadores, de estar atentos a las señales de nuestros hijos y niños a cargo en todo momento, ya que un niño podría ser “Hiper Reactivo” (reaccionar de manera intensa a un estímulo menor) en distintos sistemas sensoriales, por ejemplo un niño Hiper reactivo a nivel táctil, podría desregularse ante el contacto con la arena, ya que este estímulo es demasiada información para él. También podría ocurrir que un bebé, al entrar en contacto con comidas de texturas específicas haga arcadas y en ese caso quizás no se trata de que el sabor le de asco, mas bien podría responder a que este bebé siente esa textura de manera tan intensa que no lo puede soportar.

Por otra parte, hay casos de niños “Hipo Reactivos” que al contrario de los niños “Hiper” necesitan mayor información a nivel sensorial, por ejemplo un niño que sea “Hipo Reactivo” a nivel vestibular podría dar muchas vueltas en círculo sin marearse, incluso estar buscando permanentemente la sensación, ya que su termómetro aún no sube al punto máximo.

Todos somos de alguna forma “Híper” o “Hipo” reactivo a los estímulos, cada uno tiene un termómetro distinto, lo cual no siempre responde a un problema que requiera especialistas.

 

Apego e Integración Sensorial

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Para promover un vínculo de Apego seguro, es importante que como padres tengamos la capacidad de ser sensibles en el cuidado de nuestros niños. La sensibilidad en los cuidados maternos (también aplicados al padre) se conceptualiza en lo siguiente; (1) Consciencia de las señales del bebé; (2) Una interpretación adecuada de ellas; (3) una respuesta apropiada a las señales; y (4) una respuesta pronta a las señales (Ainsworth et al., 1987). Esto quiere decir que para brindar al bebé o niño/a seguridad en el vínculo debemos estar atentos a todas las señales que ellos puedan ir entregando, como por ejemplo aquellas que están ligadas a sensaciones de placer o desagrado ante estímulos provenientes del ambiente. Si notamos que nuestro bebé se desregula (llanto excesivo, fuera de lo habitual cuando nos muestra que está molesto) ante situaciones relacionadas al tacto, debemos respetar esa necesidad. Por ejemplo el masaje para bebés es una excelente práctica que promueve el vínculo, pero si notamos que nuestro bebé no disfruta de la exposición al aceite o nuestras manos realizando un tacto profundo (como se hace en la mayoría de los masajes) debemos respetar y entender que en este caso particular el masaje no es bueno para nuestro hijo/a y siempre hay otras formas de fortalecer el vínculo.

Podemos también pensarlo al revés, en casos de bebés que necesitan mayor información a nivel táctil, esto lo podemos notar en bebés que disfrutan el tacto profundo realizado por la mamá o papá durante sus masajes, estar dentro de un fular bien contenido y mas tarde podremos gozar de niños que nos darán abrazos bien apretados. Por tanto, sea cual sea el caso, debemos ir viendo qué es lo que nuestro bebé necesita y dejar de lado los manuales o consejos que nos puedan dar, aunque siempre pueden aportar y ayudarnos en la crianza, no olvidemos que la clave es ajustarse a las demandas de cada niño en particular.

 

Si crees que necesitas mayor orientación o apoyo, busca en tu centro de salud más cercano especialistas en Integración Sensorial.

 

María José Gasc
Mamá y Psicologa
Formación en Parentalidad Positiva, Apego y Salud Mental Infantil
www.apegocrianza.cl 

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Acerca del autor

Psicologa Universidad del Desarrollo Formación en; Parentalidad Positiva, Apego y Salud Mental Infantil. Certificada en técnica de Intervención de Video feedback modelo ODISEA Consulta Particular (Viña y Santiago) y Talleres www.apegocrianza.cl

3 comentarios

  1. Tuve que pasar años dando explicaciones porque mi hijo cada vez que iba al baño le daban náuseas y no quería limpiarse o que no le gusta comer cosas verdes. Luego de investigar, me di cuenta que era hipersensible a los olores y colores ahí se aclaró todo…era extraño que un niño a los dos años vomitara mientras está en el baño y solo por “maña”, pero la gente es dada a opinar y pensar lo peor de los niños. Por suerte ahora tengo argumentos para explicarle a él mismo lo que le pasa.

  2. Tengo un hijo pequeño de casi 2 años que hace mucho berrinche a la hora del baño en especial al momento de enjuagar el pelo, he tenido que pegar estrellas y lunas en el cielo del baño para que las mire y así enjuagar sin que le llegue agua al rostro que es lo que le molesta y hace un ahogo que me asusta…

  3. Muy buena información, tengo un bebé de 15 meses que es hiporeactivo. Es mi tercer hijo y realicé una consulta con una terapista muy buena porque había cosas de él que me llamaban la atención. Me asusté pensando que podían ser señales de autismo. Qué puedo hacer para estimularlo más?

¿Qué opinas?