Mamá de dos: estoy TAN cansada

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Estoy TAN cansada que nunca creí fuera posible sentirse así, a ratos pienso que esta sensación es porque no soy lo “suficientemente madre”, que para las demás debe ser mucho más fácil, pero no, para mí no, con un niño de tres años y un bebé de meses en mis brazos que pide pecho día y noche, solo puedo sentirme cansada, y cuestionármelo todo… Sí, todo, el colecho, la crianza respetuosa, el ponerse en el lugar del niño sabiendo que ellos NO manipulan, e incluso la lactancia a libre demanda… Y es que las teorías no me valen hoy… Porque yo, mujer, madre, pareja… Estoy simplemente cansada.

Después de mi primer hijo pensé que lo había vivido todo, el trasnoche, la lactancia materna que fue muy dolorosa pero que logramos mantener hasta el año, el Puerperio, las hormonas, la falta de tiempo, y algunas enfermedades que nos tuvieron con el alma en un hilo… Si nos sobrepusimos a eso no debe ser tan terrible tener otro hijo, más aún si el mayor ya tiene más de tres años… Pero, no, lo cierto es que cada día es un mundo y cada niño un nuevo desafío, sobretodo cuando vivimos la crianza en relativa soledad.

Hoy fue un día CAN – SA – DOR!!!! Cuando uno es Mamá o Papá en cuerpo y mente y algún niño se enferma y además la persona que ayuda con el aseo falta por una semana (justo la semana en que Mamá se enferma y pollo mayor se enferma) la pega es más pesada!

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Damos pecho, prestamos cuerpo… Escuchamos quejidos de malestar, escuchamos nuestros propios quejidos, nos miramos de lejos haciéndonos barra y dándonos ánimo… Se puede!! Pero cansa!!
¿¿Pedimos comida a la casa?? ¡¡Sí mejor!! Pero igual la casa se ensucia y vamos de nuevo por aquí y por allá! … Además a los 4 años cuando estás enfermo y te sientes un poco mejor, quieres jugar, pintar y romper papel en pedacitos chicos jajaja y eso… ¡¡Hay que limpiarlo después!!
Y vuelta a dar pecho, mecer al más guaguita… El grande más Papon. Y así de repente un whatsapp de alguien que está a 1 metro tuyo y dice “vemos una película en la noche?” … Y así.. Vamos de nuevo que falta un poquito más para que termine el día!
Ahora tocan los remedios.. El pregunta “cuantos ml son de Ibuprofeno?” Y yo… “Mmm 5! Pero déjame darle comida primero!” Y claro la comida es con cuento… Exactamente dos! Jajaja
Mamá termina y hay cambio en el equipo.. Me quedo con el más chico y Papá se va a bañar y hacer dormir… “¿Negra!!! Cuánto era … 5 ml??” Jajaja… Y así llega la noche y estamos en estado de shock… Nadie habló de la película y caímos rendidos los dos, nos rozamos con los pies medios dormidos, sintiendo que esto es demasiado grande para vivirlo de a dos…

Pero así es la maternidad, cansadora y maravillosa, deslumbrante y avismante, si con uno se vuelve cuesta arriba con dos o más es normal sentir que somos súperhéroes y heroínas al final de cada día, más aún cuando a veces hay padres que no apañan tanto… Una amiga me preguntaba hace poco qué harías si pudieras tener una mañana solo para ti, sin ninguno de los niños… Lo primero que se vino a mi mente fue hasta un poco egoísta para con mi pareja pero me salió del alma “me iría a un motel, SOLA, me metería en el jacuzzi y me tomaría una copa de vino mientras me como unos ricos chocolates… después dormiría un rato y me iría a casa”… Ella sonriendo me dijo Ay querida, lo que pasa es que uno se extraña tanto a uno misma…

A uno y a la pareja, el coqueteo, el regaloneo, la sensualidad, el ser algo más que solo padres que se aman como padres, el amarse como mujeres y hombres, el tener pequeños respiros… Y es que a todo esto se suma que parece que cada hijo es una nueva crisis de pareja, una querida amiga me lo decía “desde que llegó la bebé te juro que odio a Pablo es como que él es mi basurero donde vierto toda mi mierda” como si ellos no necesitaran ser contenidos también!

Nunca en mi vida me cuestioné tanto todas las bases de mi crianza como desde estos meses que llevo de madre de dos, a veces he deseado que el mayor se quede callado un rato solo para poder tener paz, me siento feliz cuando se va al jardín, y me duele tanto que me rechace de cierta forma y prefiera a su padre, me he visto gritándole “bájate de ese sillón AHORA” y hasta he tenido ganas de hacer un time out… Entonces respiro y entiendo, entiendo por qué para las madres es tan condenada entre difícil criar y por qué muchas mujeres tienen pánico a ser madres…y es que claro en la suma y en la resta la gran mayoría no cambiaría nada, porque realmente los niños son maravillosos principitos que te llenas los rincones de tu mente y corazón… Pero es que criar en esta sociedad es condenada entre difícil, estoy segura porque lo he comprobado, que si viviéramos como antes, con la familia o los amigos cerca y nos viéramos habitualmente la tarea sería diametralmente más sencilla y ser. Seré sería menos agobiante…

Hoy no les tengo una receta para sobrellevar el cansancio de la maternidad, más solo puedo decirles que es normal, que me pasa a mi, que te pasa a ti y les pasa a la demás, y que también es normal cuestionarse la forma de criar, porque claro, otra cosa es con guitarra…. Pero cansada o no cansada, lo más importante es saber que con todo seguimos siendo madres, madres que tratamos de hacer lo mejor posible, si no podemos espantar el cansancio de nuestro día a día, al menos podemos mandar a volar la culpa y el autofragelarnos, refieren que la SÚPERMADRE NO existe, que vamos así, haciendo lo que podemos, un poco de ensayo y error pero siempre con amor… Si estás cansada, pide ayuda, si quieres una mañana para ti, búscala, le dejas mucha leche a tu bebé y luego vuelves, que es mejor que te extrañe unas horas pero te tenga equilibrada casi siempre a que estés siempre con él sin paciencia ni para mudarlo… Cuidarse para cuidar.

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Un abrazo de luz para ustedes

Tara

 

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