Mamá con crisis de pánico: cuando la maternidad te sobrepasa

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Esta es una historia real que me avergüenza contar, pero lo hago para aliviarme y porque sé puedo ayudar a otras mujeres a no vivir lo mismo que yo, y a todas esas que se sienten inundadas en su maternidad, que sepan que no son las únicas, que habemos varias lidiando con monstruos internos mientras jugamos de payaso allá afuera.

Todo partió con el post parto, la lactancia, pechos al aire, la soledad del día a día, era una mamá cansada, una mamá sola, mis hormonas me jugaban una mala pasada y me sentía desbordada, despertaba mirando a mí maravilloso bebé y me preguntaba cómo resistiría otra noche así, sola hablando con un bebé que no habla, lejos de adultos entre pañales y llantos.

Pasaron los meses y sus llantos y los míos disminuyeron, le tomé el ritmo a la maternidad y la comencé a disfrutar tremendamente, pero vino la crisis de pareja, el cansancio, la distancia, la falta de sexo, el poco tiempo solos, uf, a veces soñaba con separarme solo para dormir en vez de discutir, pero eso también lo sobrevivimos y aprendimos a ser pareja y padres, todo un triunfo.

Y así, los terribles dos años, las pataletas, la frustración de él, la mía, una nueva crisis de pareja que fue más que una crisis, fue el fin de la pareja, la separación, el trabajo, la casa, mi hijo, el jardín, la comida de noche, la pensión alimenticia, las visitas, el duelo de pareja jamás cerrado, los descansos que nunca existen, los fines de semana sola… aquí también creí triunfar y echarme todo al hombro y salir airosa, hasta que un día la sentí, el pecho apretado sin razón alguna, el corazón a mil, sudor frío, me faltaba el aire, quería salir corriendo, sentía que me iba a morir, tenía todos los síntomas de un infarto.. fue mi primera crisis de pánico.

Asi comencé un largo camino que aún no termina, vienen de la nada, en la casa, en el trabajo, cuando duermo o hago el amor, cuando cocino, no avisan, están ahí y pueden durar horas, es la alerta máxima de mi cuerpo diciéndome que ya no puede más, un cuerpo que exige saque el pie del acelerador y me tome un repiro, eso dijo mi psicoterapeuta mientras me tomaba la mano en medio de una nueva crisis de pánico: me voy a morir!

No hay nada peor que criar a tu hijo teniendo crisis de pánico, tenerlo ahí a sus cinco añitos preguntándote la vida mientras te bancas una crisis que te anuncia el fin de tu vida, he aprendido a disimularla lo más que puedo frente a él, pero también a llorarlas, es el llanto contenido y el exceso de tensión que no desahogué en su momento lo que me llevó a este camino.

Si he aprendido a vivir con crisis de pánico hace un año ya, pero por sobretodo he aprendido a pedir ayuda, a mi madre, a mi vecina, al padre de mi hijo, a la tía del jardín, he aprendido a tener tiempo para mí, he aprendido a vivir con lo justo para trabajar menos y descansar más y renunciar así a la loca idea que todo lo podemos

No, no tengo depresión, solo crisis de pánico, ahora me vienen cada dos o tres meses, sueño el día en que no vuelvan más, pero por Dios mujeres, no permitan que la maternidad ni las exigencias de la vida las lleven a creerse súper madres o súper woman,  no es que no podamos solas, porque sí podemos, pero a veces el costo es demasiado alto, nos merecemos ser felices, nos merecemos no fingir y solo vivir.

Acerca del autor

Equipo de columnistas y colaboradores ocasionales de Mamadre.cl

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