Las peligrosas consecuencias de la silla de pensar

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Con el paso de los años y afortunadamente cada vez son más las familias que han dejado de golpear y gritar a sus hijos comprendiendo que es maltrato hacia los niños y que son técnicas que jamás deben usarse, sin embargo, nuevas técnicas de disciplina han ganado muchos adeptos por parecer menos inofensivas y teóricamente inofensivas, como por ejemplo la silla de pensar o el famoso time out o tiempo fuera.

¿Qué es el time out o silla de pensar?

Es una metodología de disciplina en dónde al niño que ‘se porta mal’ se les manda a sentarse quietos en una silla o ir a sus habitaciones para calmarse y pensar sobre lo que han hecho. Después de un periodo de tiempo, se les permite volver al grupo o unirse a la familia, siempre que se comporten “de manera apropiada”. El periodo de tiempo designado es normalmente de un minuto por cada año de edad, y los niños que abandonan la silla o la habitación antes de que el tiempo termine son mandados de vuelta por el periodo de tiempo completo otra vez. Algunos libros recomiendan una norma adicional de silencio, y sugieren que el periodo de tiempo se repita si se rompe el silencio. En cualquier caso, a los padres que usan este método se les prometen rápidos y fáciles resultados.

Este método se hizo famoso gracias al programa de televisíon británico La Súper Niñera, donde una mujer prometía en tres días “entrenar” al más mal educado de los niños como si estos fueran equiparables a animales, demás está decir que estos métodos han sido ampliamente criticados por psicoterapeutas, que violan los derechos humanos de los niños, y que incluso existen varias demandas por incitar al maltrato infantil, ya que es imposible pretender corregir a un niño y las dinámicas familiares sin una intervención de un  psicoterapeuta. Sin embargo, muchos padres le han creído y lo han aplicado en casa, como si fuera la receta mágica, receta tan riesgosa que en España ya han sido detenidos dos padres por replicar sus técnicas llegando a provocarles graves daños a su bebé.

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Ahora bien, más allá de los tan prometidos efectos mágicos es vital que los padres y cuidadores sepan que estás fórmulas son altamente peligrosas para los niños, quienes terminan reaccionando por miedo y no porque hayan aprendido algo en específico del tiempo ‘pensando’. Al respecto la psicóloga española Olga Carmona en su columna del diario El País explica que “la silla de pensar es la silla del resentimiento y la confusión. Es una técnica punitiva, se trata de una expulsión o aislamiento del niño sin dotarle de ningún tipo de herramienta para que aprenda a gestionar el conflicto. Un niño no sabe pensar si no es guiado y acompañado con un adulto y desde luego, nadie puede pensar inundado de ira o de frustración. Aislar e ignorar física y afectivamente a un niño no educa. Por el contrario, contenerle, ayudarle a calmarse (respiración, frasco de la calma, un cojín preferido, un abrazo si se deja, unas cuantas carreras…), para después guiarle hacia una reflexión sobre lo ocurrido y tratar conjuntamente de encontrar una mejor manera de hacer las cosas, sí educa. Porque no se trata solo de decirle lo que no es correcto, sino de mostrarle caminos alternativos al mal comportamiento”.

Así mismo el psicólogo chileno Álvaro Pallamares en entrevista con Mamadre señaló “los niños lejos de pensar en lo que hicieron mal piensan en vengarse, y las emociones que están ahí son rabia y frustración y eso está estimulando el cerebro y lo más probable es que esa rabia y frustración sean emociones crónicas, lo que yo y otras personas recomendamos es el time out para los padres, anda al baño mójate la cara, respira, y después vuelve a educar a tu hijo”.  Y es que el time out y la silla de pensar causan un daño permanente e en los niños porque son métodos de castigo que funcionan solamente en una familia que funciona bajo un régimen autoritario, por lo mismo la Asociación Nacional para la Educación en la Infancia (National Association for the Education of Young Children) incluye el uso del Tiempo Fuera en una lista de medidas disciplinarias perjudiciales, junto con el castigo físico, criticar, culpar, y avergonzar.

Consecuencias escondidas del tiempo fuera 

Aletha Solter, doctora en psicología formada con Jean Piaget en Suiza es categórica al señalar que estos métodos no debiesen usarse nunca ya que “es bastante probable que los niños vean esta forma de aislamiento como abandono y pérdida del amor. Y mientras los padres tienen a menudo la precaución de proporcionar reafirmación de su amor y de distinguir entre el niño y el comportamiento indisciplinado (“Te quiero, pero necesitas ir a tu habitación cinco minutos porque lo que has hecho es inaceptable”), sus acciones hablan mucho más alto que sus palabras”.

Y en esto enfatiza “los niños menores de siete años simplemente no tienen la capacidad de procesar palabras de la misma forma que lo hacen los adultos. La experiencia concreta y las percepciones de la realidad producen un impacto mucho más fuerte que el lenguaje. Ser aislado e ignorado es interpretado como “Nadie quiere estar conmigo ahora mismo. Por lo tanto debo de ser malo e incapaz de inspirar amor”, y ninguna palabra amorosa, por bien intencionada que sea, puede invalidar ese sentimiento de rechazo”.

Suprimir sentimientos sería una de las mayores consecuencias cuando se aplica el time out con niños que están llorando o enfurecidos, ya que con el tiempo aprenderán que sus padres no los quieren cerca cuando están así, por lo tanto, con el tiempo aprenderán a suprimir sus sentimientos y ya no se acsrcarán a nosotros pues sabrán que  no son escuchados ni contenidos, lo que con el tiempo desemboca en jóvenes o adultos con diferentes desequilibrios emocionales, Solter nos recuerda al respecto “Hemos olvidado que llorar y rabiar son mecanismos sanos de liberación de la tensión que ayudan a aliviar la tristeza y la frustración?5,  ¿Hemos ignorado la investigación que demuestra que las hormonas del estrés son excretadas a través de las lágrimas, y que de ese modo posiblemente se reducen los efectos del estrés y se restaura el balance químico del cuerpo?8 Enseñando a nuestros niños a suprimir sus lágrimas, estaremos en realidad aumentando su susceptibilidad a una variedad de desequilibrios emocionales y físicos. La psicoterapeuta suiza Dr. Alice Miller sostiene que una de las cosas más devastadoras que le hacemos a los niños es negarles la libertad para expresar su rabia y sufrimiento.”

 

 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl

1 comentario

  1. Bien por Mamadre ylo que no hay que hacer!!! Ahora pregunto, tienen algún artículo con lo que efectiva, positiva e inocuamente podemos hacer para corregir el comportamiento “no aceptado” en nuestros hijos? Gracias de antemano!