Las madres no amenazan al feminismo, amenazan al patriarcado

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Un personaje en radio comentaba que extender el post-natal o prolongar la lactancia va en contra de la causa feminista, porque encasilla a la mujer en su rol de madre y la limita en su desarrollo laboral….

Cada cierto tiempo aparecen posteos o debates en torno a si la maternidad vivida de tal o cual forma es una manera de validar el patriarcado o de luchar contra él. Aparecen catarsis anónimas. Aparecen lados b,c, d de la experiencia de tener hijos. Luego aparecen otras reivindicando la maternidad, sacralizándola, defendiéndola de todo y de todos, algunos incluso imponiéndola.

¿Por que se está discutiendo con tanto fervor de un terreno que es tan personal e íntimo de cada mujer y familia?

Se dice por ahí que la maternidad está muy idealizada y en algunos aspectos concuerdo, sin embargo, creo que también en muchos círculos está desprestigiada y teñida de prejuicios, a la vez que poco valorada y francamente invisibilizada en el sistema socioeconómico actual.

La maternidad está puesta en un lugar hoy en día en que por muchas razones está siendo difícil mirarla de manera completa e integrada con sus aspectos positivos y negativos. Pasamos de una visión de maternidad idílica que vemos en las revistas, con madres felices, iluminadas, delgadas, con buen cutis, a la última moda, sin dificultades y en una especie de realización personal absoluta a una visión devaluada, de que es casi el fin de tu posibilidad de realizarte, que asusta, que somete, que nos hace retroceder y esclaviza.

Leemos testimonios de madres que su vida se ha llenado y por fin cobrado sentido en la experiencia de maternar y orgullosas y deseantes de que todas las mujeres gozaran de la misma manera se exhiben abierta y públicamente en permanente porteo, en lactancias prolongadas, en colechos familiares, promocionando lo que para ellas ha sido la mejor manera de vincularse con sus hijos. Luego leemos declaraciones de madres agobiadas, rabiosamente resignadas, con la sensación de haberse perdido completas en el “ser madres”, abrumadas e impacientes por recuperar la gestión de sus tiempos y de sus cuerpos, en sensación de amenaza permanente a su integridad física y psíquica, mujeres que por fin encuentran un espacio aunque sea virtual para poder hacer catarsis y sentirse validadas en sus miedos y rabias.

Ambas visiones tan extremistas, la idealización y la devaluación, una visión más de la escisión que parece padecer nuestra psiquis colectiva, amenazan la posibilidad de vivir una maternidad al estilo que se quiera, pero disfrutada.

Venimos de una generación de mujeres que luchó por poder instalarse en el ámbito laboral y político, la tenemos difícil, porque ahora debemos equilibrar posturas y roles. Y mientras no se logre el equilibrio es fácil caer en los extremos. Hay mucho malentendido en este tema, mucha mezcla de conceptos entre el desarrollo femenino, el feminismo, el patriarcado. Mucho opinólogo agarrando estas palabras y mezclándolas según su propia visión muchas veces machista, sin conocimientos en neurociencias y desarrollo infantil ni tampoco queriendo ponerse realmente en el lugar de las mujeres.

En ese sentido, muchas veces se critica el que una mujer tome una pausa en su desarrollo profesional para dedicarse a la crianza temporalmente y rápidamente se le condena de estar desaprovechando el escenario de desarrollo laboral que tanto ha costado conquistar, cuando en realidad sólo es un tiempo que no significa un retroceso en su intención de participar activamente como mujer integral en la sociedad.

Hace unos días un personaje de radio comentaba que extender el post-natal o prolongar la lactancia va en contra de la causa feminista, porque encasilla a la mujer en su rol de madre y la limita en su desarrollo laboral….Óigame usted señor:estamos nada más ni nada menos que creando las bases emocionales y los códigos sociales de la humanidad futura! No hay posibilidad de una sociedad mentalmente saludable si no cuidamos la salud materno-infantil….

La maternidad está siendo hoy terreno de debates y batallas valóricas e ideológicas, así como la mujer misma. Y percibo a ratos que muchos ataques a la maternidad son finalmente ataques a las mujeres y son también promotores de división entre las mismas mujeres.

 

La maternidad una fortaleza disfrazada de debilidad 

Bien acompañadas en lo íntimo y en lo social, la maternidad nos da superpoderes: nos conecta con nuestro cuerpo, con su sabiduría innata, con nuestros ciclos, con nuestra capacidad de responder estando al límite, nos enseña una nueva sexualidad independiente del hombre, nos agudiza las percepciones, nos enseña a leer entrelíneas, nos fortalece nuestras capacidades de lenguaje no verbal, nos muestras mejor nuestras debilidades y nos va mostrando como mejorarlas, nos puede unir como mujeres. Sin embargo, como todo gran poder, es temido, es atacado… y así van apareciendo discursos sesgados, a veces muy soslayados, pero que actúan como criptonita, neutralizando su fuerza, debilitando nuestras intuiciones …

¿Será este potencial de gran poder femenino una de las razones de tanta arremetida en contra de la autonomía y libertad de la mujer para vivir su maternidad como le plazca?

En estos tiempos donde tanto se lee sobre crianza, para bien y para mal… donde lamentablemente el ejercicio de la maternidad queda a veces al servicio de afirmarse en una sensación de superioridad, de sostener el autoestima en permanente competencia con otras mujeres, donde tan fácil se cae en la crítica y devaluación de las que piensan diferente…

La exigencia de ajustarse a ciertos estereotipos de madres es una trampa peligrosa…si hay tantas manera de ser madre como de ser persona! Que cada una puede ser madre como le nazca! Obviamente en el marco de cuidar y respetar a nuestros niños.

Creo que cada mujer debe trabajar en intimidad consigo misma por encontrar el modo en que finalmente le resulte gozoso el ser madre, más allá de lo que digan los libros, los “expertos” y los políticos… Cada día hacer conscientes nuestros actos y actuar desde la libertad y espontaneidad es algo que puede ayudar, pues como dice Mónica Felipe-Larralde “pretender funcionar desde la lógica de los escritos , aplicar métodos y sostener ideologías en la crianza es como fingir los orgasmos”.

Una crianza respetuosa hacia nuestros niños parte por respetarnos nosotras mismas.
Disfrutar a nuestros hijos implica haber aprendido a disfrutar con nosotras mismas también.
A seguir la voz interior!

Acerca del autor

Dra. Soledad Ramírez G. Mujer en crecimiento-Mamá de dos niñas. Psiquiatra-Psicoterapeuta-Círculos de Maternidad (Maternidad Antuyoga) Atención de adultos. Dedicación a mujeres en etapa de gestación, puerperio y crianza. www.centrosermujer.cl soledadramirezg@gmail.com

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