Las 3 P en la lactancia: el pelo, el peso y los pechos.

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Luego de unos meses de embarazo, donde el pelo nos brillaba naturalmente, no se nos caía ni un mechón, los pechos estaban más arriba que nunca y el peso, bueno el peso no era un tema tan complejo, solo queríamos subir lo necesario para que nuestro bebé se desarrollara adecuadamente.

Pero el bebé nace, comenzamos a amamantar y paf! El pelo se nos cae por montones, los pechos al principio estuvieron llenos y tirantes y ahora no, ahora cada vez están más abajo y blandos. Y los kilos, algunas están felices porque nunca habían estado tan delgadas, otras están demasiado flacas y estamos las que nunca logramos bajar mucho de peso dando pecho y seguimos igual que antes o a veces hasta más gorditas.

¿Qué es normal y no tan normal? Revisémoslo juntas.

El Pelo

La caída del pelo tiene su inicio cerca de los tres meses posteriores al parto y la intensidad de este proceso dependerá de cuánto nos creció extraordinariamente el pelo durante el embarazo o si tenemos un cabello largo. Luego de la locura hormonal que vivimos durante muchos meses, podemos esperar pacientemente a que entre los 6 y 12 meses luego del parto comencemos a experimentar un ciclo de crecimiento del pelo normal.

¿Cuándo consultar a un médico? Cuando notemos que la pérdida de cabello es excesiva y nuestro bebé ya va pasando el año de edad y no hay cambio alguno.

La AEP da algunos tips para llevar mejor este periodo:

“-Cambiar el corte de pelo. Algunas madres eligen este momento para obtener un corte de pelo más corto o uno que requiere menos atención.
-Experimentar con diferentes peinados.
-Un buen champú y acondicionador de calidad puede ayudar.
-Evitar el uso de un cepillo o peine que tire el cabello.”

El peso

Algunas suben, otras bajan y hay quienes mantienen su peso de siempre. Lo cierto es que amamantar sí ayuda a perder importantes cantidades de calorías al día, que no podríamos perder si no fuese por precisamente dar el pecho a nuestros bebés.

Cuando mantenemos los primeros 6 meses una lactancia materna exclusiva y a libre demanda (sin horarios, más que los propios que va estableciendo nuestro hijo/a) sería normal que estuviésemos gastando entre 500 y 700 calorías al día. Qué maravilla, no?!

Pero obviamente esto va a depender de nuestra alimentación, el estado psicológico y emocional que experimentemos, nuestro metabolismo y de la lactancia que llevemos. Por ejemplo, hay algunas madres que no lo pasamos muy bien al inicio de la lactancia y la maternidad, y bajo estrés lo mejor que hacemos es comer y no comer verduras, sino que chocolates, jugos, galletas, pan. Alimentos que nos sacian, pero que también contienen grandes cantidades de azúcares que van generando adicción y acumulación de grasa.

Además, se ha visto que hay mujeres que al contrario, aún cuando dan lactancia materna exclusiva a sus hijos y se alimentan de forma saludable, su peso se estanca y no bajan ni un kilito. La explicación a esto hasta ahora ha sido que el metabolismo se puede enlentecer con la lactancia materna, lo que generará que la baja de peso que desean no se produzca.

También hay mujeres que adelgazan muchísimo y otras que logran llegar y mantenerse en el peso saludable que siempre debieron tener.

En cualquier caso, la sugerencia de siempre es preocupémonos de mantener una alimentación saludable por nosotras y para tener larga vida con nuestros hijos. Varios estudios han llegado a la conclusión de que una mujer con obesidad tiene mayores dificultades para establecer una buena lactancia, factores como pechos grandes y movilidad limitada de la madre sí afectan el desarrollo de la lactancia.

¿Cuándo consultar a un médico? Si la ganancia de peso nos hace llegar a estar obesas o si tenemos una pérdida excesiva de peso que no podemos controlar. Ambos extremos nunca son saludables, lo mejor es buscar apoyo profesional y hacer los cambios que sean necesarios.

Para saber cómo está tu peso, calcula tu Indice de Masa Corporal en: http://www.chilevivesano.cl/calculadora-de-imc Si la cifra te alarma, corre al médico y cambia hábitos!

Los Pechos

Al inicio de la lactancia es normal que notemos los pechos tirantes y llenos de leche. Los primeros días luego de la bajada de la leche podemos experimentar nuestros pechos pesados y que la leche nos comience a gotear.

Pero a medida que la lactancia materna se va estableciendo es absolutamente normal que nuestros pechos ya no estén llenos ni con la piel tirante, sino que al contrario, los vayamos notando cada vez más blandos y caídos (sí, caídos, lo siento).

Pongo énfasis en esto porque a diario me llegan dudas tipo “llevo 2 meses amamantando y ya no goteo leche, será normal?” o “llevo 4 meses amamantando y ya no se llenan los pechos, ya no tendré leche?” todo eso es muy normal y es indicador de que la lactancia se ha ido estabilizando de a poco, y nuestro bebé con su succión produce lo justo y necesario, por ello ya nuestros pechos no andan con exceso de leche goteando o pesados.

Piensen lo terrible que sería amamantar durante 1 año a nuestro hijo/a y todo ese tiempo mantener los pechos llenos, goteando leche (obligadas a usar absorbentes de leche hasta que destetemos) y sintiendo que nos pesan, ¿qué incómodo sería cierto?!

Así que a entregarse a la idea de que se nos caerán un poco los pechos con la lactancia, de que se pondrán blandos y que en definitiva, no serán los mismos que teníamos antes de convertirnos en madre.

¿Cuándo consultar a una monitora/asesora de lactancia? Cuando la ingurgitación de los pechos (pechos llenos, pesados, tirantes) se mantenga más allá del inicio de la lactancia. Cuando nuestro instinto de madres nos diga que las cosas no andan bien. Cuando nuestro bebé no esté ganando peso, cuando lleguemos a tener una mastitis, una obstrucción o simplemente unas grietas dolorosas que no sanan nunca.

¿Qué hacer estéticamente para que no sea tan terrible la caída de los pechos? Con mi mamá que es cosmetóloga comprobé que hacer ejercicios físicos de brazos ayuda muchísimo a levantar poco a poco los pechos caídos. Ella misma es prueba de ello luego de amamantar a dos hijos más allá de los 2 años de edad.

Espero que toda esta información les haya sido de gran utilidad.

Katerine Silván Fénero
Trabajadora Social, Mención Familia y Gestión Social.
Asesora de Lactancia en formación por Edulacta.
Creadora de Apegados, espacio lactancia y maternidad.

 

Acerca del autor

Feliz madre de Matías y Daniel y de profesión periodista y especialización en Derechos Humanos, Género y Relaciones Públicas.
Durante mi proceso de estudios tuve la dicha de combinarla con la crianza de mi hijo mayor y el embarazo del segundo. Hoy junto a Mamadre tengo la maravillosa posibilidad de compartir, comunicar y retroalimentar todas las inquietudes que día a día nos hacen construir un mejor mundo para nuestros hijos, hijas y toda la familia.

2 comentarios

  1. Gracias por los consejos. Solo una observación: “habemos” no existe. Se escribe “hay” y si te quieres incluir “hay mujeres como yo que…” o simplemente quitas el “habemos”: “algunas mujeres no la pasamos muy bien…” 🙂

¿Qué opinas?