La medicina biológica en la Pediatría

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La medicina biológica trata de mejorar a los pacientes mediante distintas técnicas que ayudan al organismo a salir adelante por sí mismo. Hace veinte años, muchos de los elementos con que se cuenta en la actualidad habrían parecido cosa de magia o de milagro, y no sabemos dónde estaremos en diez años más, gracias al avance de la tecnología. Un buen ejemplo es la ecografía; antes, los ginecólogos tenían que adivinar el sexo del niño, mientras que ahora se le puede ver la cara, la sonrisa y hasta se puede decir a cuál de los padres se parece más. De la misma forma, con la resonancia podemos ver todos los órganos por dentro; es maravilloso.

No obstante, paralelamente a este desarrollo tecnológico, en las últimas décadas se ha ido presentando una deshumanización del modelo médico, a pesar de que muchos profesionales siguen intentando realizar un ejercicio personalizado, pero en el fondo la medicina masiva está deshumanizada, lo que ha llevado, en parte, al problema actual de la subespecialización, la que no se puede evitar, porque nadie puede ser experto en todo.

La deshumanización y la subespecialización llevan a una medicina mecanicista, como planteó Descartes hace muchos años, en la que el doctor se transforma en mecánico del cuerpo: el paciente va al traumatólogo por un problema en la rodilla, él le arregla la rodilla y se acabó; si tiene un problema en el ojo, va al oftalmólogo, que le arregla el ojo y se acabó; pero ¿quién se preocupa del paciente completo? Los pediatras todavía lo hacen y ahora se está redescubriendo al médico de familia.

Este proceso es importante, porque está claro que la población no está satisfecha y que los mismos médicos se dan cuenta de que su trabajo se ve interferido por los problemas económicos, la burocratización y la tecnologización. En la pirámide de inversión de recursos y de iniciativas, la mayor parte se hace en la terapéutica; en cambio, los gastos en prevención son nulos. Es cierto que, en el caso de las vacunas, en Chile existe un programa nacional bastante bien organizado, pero cada vez que sale una vacuna nueva, cuesta mucho que las autoridades la incorporen o que las instituciones privadas de salud la bonifiquen. La vacuna Hib partió en vacunatorios privados, hasta que el gobierno se dio cuenta de su importancia y la incorporó al calendario, y en este momento se está viviendo una situación parecida con la vacuna de la hepatitis, que aparentemente pronto formará parte de una campaña nacional, pero en general cuesta mucho obtener recursos para prevención.

Cada día es mayor el número de personas que están entrando en contacto con métodos antiguos o modernos de medicina natural, tanto en lo nutricional como en lo que se refiere a medicamentos; las personas cuestionan la indicación de antibióticos, porque leen en Internet sobre el tema, etc.

 

Características de la medicina biológica

La medicina biológica trata de concentrar los recursos en prevención, o sea, tiende a invertir la pirámide, tratando de gastar lo menos posible en terapéutica, con base en cosas que son obvias, como el fomento de una alimentación sana, que e una responsabilidad muy grande para los pediatras, con el objeto de revertir el problema emergente de la obesidad y para prevenir patologías como la hipercolesterolemia, la hipertensión arterial, el infarto, la diabetes, etc. Sin embargo, eso exige recursos, porque hay que llegar a toda la gente; no basta con conversar con las madres de los niños que llegan a la consulta, se necesita una intervención en escala nacional.

Las medicinas complementarias son de tipo holístico. Muchas veces los médicos se centran en la enfermedad y no en el enfermo, y no se dan tiempo para preguntar por el entorno del paciente, el que muchas veces encuentra mejor repuesta en las medicinas complementarias, porque enfrentan cada caso como un paciente único. En este enfoque, no hay dos pacientes iguales; por ejemplo, si dos niños tienen una amigdalitis purulenta, no necesariamente se indicará el mismo tratamiento para los dos, lo que trae problemas al evaluar los resultados, porque no se pueden hacer los protocolos habituales de la medicina tradicional para comparar el tratamiento, por ejemplo, de una infección urinaria con una cefalosporina versus otro medicamento, con todas las normas de un estudio aleatorio.

En la medicina complementaria no se pueden realizar estudios y por eso los médicos son reacios a ella, pero está claro que el público se está acercando cada vez más a esta “alternativa”, aunque este término no es apropiado, porque no necesariamente debe usarse en lugar de, sino que junto con, o sea, independiente del esquema de tratamiento que demos a un paciente determinado, seguiremos siendo médicos. Cada día aparecen más centros de aromaterapia, de reikki, de acupuntura, porque la gente siente que se mejora. Se podría señalar que hay un porcentaje altísimo de enfermedades psicosomáticas, pero si los pacientes mejoran con un tipo de medicina que no tiene efectos colaterales y que es inocua, tal vez habría que pensar que es mejor que utilizar placebos con efectos colaterales.

La implementación de sistemas de medicina complementaria, que ya se está haciendo en algunos países de manera oficial, al menos en algunos elementos, debería tener una serie de consecuencias, como la aceptación de licencias y el reembolso de medicamentos, cosa que en Chile prácticamente no ocurre. Cada vez hay más gente que ejerce ese tipo de medicina y eso se puede medir objetivamente por el consumo de preparados biológicos; las grandes empresas farmacéuticas que están fabricando y vendiendo estos productos tienen claras sus estadísticas emergentes y se están ampliando.

Esto partió muy fuerte en Alemania y luego se extendió a otros países europeos; en América Latina, Colombia es el más fuerte y Estados Unidos no se queda atrás, debido a la presión del público. Es evidente que hay un negocio detrás de la empresa que fabrica estos productos y, si se venden, el negocio va a seguir aumentando.

En Chile funciona desde hace un par de años un policlínico de medicina complementaria; además, con e título: “Salud chilena se abre a la medicina china” , apareció en la prensa que en el área sur de Santiago hay un consultorio donde se hace acupuntura, lo que significa que las autoridades de salud se están abriendo a otras posibilidades de curación..

Otra noticia reciente destaca el “Primer Seminario Nacional sobre Realidad Actual de las Medicinas Complementarias en Chile” , auspiciado por el Colegio Médico de Chile y el Ministerio de Salud, con el fin de analizar la parte ética y moral, ya que por mucho tiempo el personal que entrega estas prestaciones no es personal médico, que no es lo ideal. Para tratar a un paciente sigue siendo fundamental hacer una excelente anamnesis, un examen físico completo y todos los exámenes de laboratorio necesarios, y una vez que se llegue al diagnóstico, tarea que sólo el médico puede realizar, recién se podrá pensar en usar un tipo de tratamiento, convencional o no convencional.

Casos clínicos

Javiera nació en abril de 2001; recibió pecho sólo por un mes y luego comenzó a recibir leche maternizada. Al mes y medio tuvo síntomas digestivos importantes, con cólicos y estitiquez, por lo que se probó leches sin lactosa, de soya. A los tres meses y medio tuvo vómitos importantes; se planteó reflujo y se inició Enfamil AR. A los cinco meses presentó una otitis supurada izquierda, o sea, ya tenía compromiso de distintas mucosas; fue tratada con Amoval, que es el tratamiento de elección.

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A los seis meses y medio presentó rinotraqueítis obstructiva y otitis congestiva bilateral; como ya se había usado amoxicilina, se administró Clavinex. A los siete meses y medio presentó una tercera otitis congestiva bilateral, por lo que se indicó Curocef. A los ocho meses tuvo una faringitis viral y al año tres meses, ya en invierno, comenzó con cuadros respiratorios y presentó una bronquitis obstructiva al año ocho meses.

Al año 11 meses llegó a la consulta, saturando 96%; se trató con Seretide más Aerolin durante el día, antibióticos, prednisona oral y kinesiterapia respiratoria, con lo que salió adelante. A los dos años 11 meses presentó una crisis de asma grave, con gran retracción y saturación límite, por lo que se plantea la posibilidad de hospitalizarla. La mamá, bastante culta, manifestó estar cansada de los puff y preguntó si existía alguna otra posibilidad. Se le planteó la alternativa de la medicina complementaria, advirtiéndole que habría que alternar medicamentos cada 15 minutos.

 

La madre comenzó a utilizar estos medicamentos por vía oral, con el inhalador Seretide a mano y manteniendo contacto telefónico directo, porque subsistía la posibilidad de que hubiera que hospitalizar a la niña. A las cuatro horas de tratamiento la niña tenía menor retracción, sin cianosis y comenzó a alimentarse poco a poco. Durante la noche se fueron espaciando los medicamentos. La mamá pudo dormir toda la noche, porque la tos desapareció. La dosis de los medicamentos se fue disminuyendo y se adicionaron preparados que mejoran las defensas frente a las infecciones virales y bacterianas, cuya acción tiene un sustrato inmunológico.

 

El segundo caso corresponde a un niño que tenía antecedentes de hospitalización a los tres meses por un virus sincicial respiratorio y que presentaba problemas bronquiales obstructivos desde los seis meses; a los diez meses hubo que hospitalizarlo por una crisis de asma. Su madre es químico farmacéutico, tiene en San Bernardo una farmacia de homeopatía y comenzó por su cuenta con este tipo de tratamiento. Lo manejó relativamente bien, pero sin supervisión médica, hasta los cuatro años, en que el niño comenzó con un resfrío y luego con accesos de tos de predominio nocturno y con el ejercicio, por lo que decidieron consultar.

En el examen físico había espiración prolongada, sibilancias y tos traqueal productiva. El diagnóstico fue de asma y se le indicó tratamiento de medicina biológica, con el cual el niño salió adelante, aunque a veces hubo que elevar la frecuencia de las dosis, por aumento de la tos. Se mantuvo bien durante dos meses, luego hizo un cuadro febril con otalgia, tímpanos congestivos y abombados, y compromiso de las mucosas, pero la parte bronquial seguía relativamente bien. Se trató la otitis con antibióticos y otros medicamentos, puesto que los medicamentos de la medicina complementaria pueden mezclarse con los habituales sin peligro. El niño después anduvo muy bien.

Otro caso es el de Joaquín, de siete años siete meses, que consultó en un servicio de urgencia por un intenso dolor abdominal. La ecografía, realizada para descartar apendicitis, demostró la presencia de una adenitis mesentérica, que se trató con analgésicos y antinflamatorios. Tuvo que consultar nuevamente al otro día por persistir el dolor y se indicó el mismo tratamiento, pero no calmaba el dolor, por lo que llegó a mi consulta. Encontré una sensibilidad difusa moderada de abdomen y deposiciones duras en el colon; se usó medicamentos para limpiar el colon y un antiespasmódico natural, y el dolor desapareció en algunas horas. No tengo 100 pacientes con adenitis mesentérica tratados con un tipo de medicamentos y otros 100 con el otro, pero la experiencia descrita es real.

De los 195 niños, 82% mejoraron con el tratamiento indicado; con la medicina tradicional las cifras deben ser similares, pero no las tengo tabuladas. No hubo efectos colaterales en ninguno de ellos, aunque el más pequeño tenía 25 días de vida. La conclusión es que esta terapia complementaria puede ser útil en pediatría y que tiene poca toxicidad en los niños. Es posible que la situación sea distinta en los adultos, cuya matriz puede estar muy dañada y es más difícil mejorarlos.

 

Doctor Sergio Vaisman
Extracto de “Medicina Biológica en Pediatría”
Fuente: http://www.medwave.cl/link.cgi/Medwave/Reuniones/PedSBA2005/1/2395

Acerca del autor

Mamá, Psicóloga Clínica - Psicoterapeuta. Terapeuta Floral Acreditada y terapeuta complementaria. Atención individual y parejas. Especialidad en Autoestima-autocuidado, duelo gestacional, maternidad, sueño infantil. Terapias, talleres y círculos de mujeres en Rancagua. www.psicologiayflores.cl

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