La infidelidad y la maternidad ¿por qué nos engañan cuando somos madres?

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¿Qué es lo que les pasa a los hombres con la infidelidad en el embarazo o postparto? ¿Por qué tienen la genial idea de acostarse con otras mujeres cuando la madre de sus hijos lleva a un bebé en el vientre, o amamanta a SU hijo? Parece un mito urbano, pero en la vida real, casi todas las parejas vivieron una infidelidad antes de los dos años de sus hijos ¿Te ha pasado a ti?

Pues a mi si me pasó, me pasó que mi embarazo fue horrible, que tuve tantas náuseas que no quería nada con el mundo ni con el bebé, me pasó aunque fui mamá vieja y nuestra pareja era sólida, o eso creía yo, me pasó que no quería nada con él, que en mi fuero interno lo odiaba, me pasó que no quería sexo, que mis pechos eran míos y de mi hijo y no de él, y aunque confieso que en mi caso él sí hacía todo respecto al niño, igual que yo, incluso se tomó los tres meses de postnatal parental, la maternidad me cansó a tal nivel que no tenía libido, pero pensé que eso no importaría, que sólo sería un momento en el tiempo, que éramos tan fuertes, que habíamos hecho tanto juntos que, casi un año sin sexo no nos afectaría, y claro no nos afectó, porque hubo otra que se encargó de darle lo que él pedía, hubo otra y él lo reconoció con rabia y rebeldía, “acaso crees que yo soy un mueble, yo soy hombre y también necesito caricias y pasión de la mujer que amo”.

Ahora resulta que su infidelidad era culpa mía, y bueno quizás sí me cerré a la posibilidad de tener sexo, quizás creí que por ser madre era inmaculada, y quizás en mi caso fui soberbia e hice oídos sordos a todos sus intentos y peticiones,que dicho sea de paso fueron muchas y dignas de película romántica, de hecho mi propia ginecóloga me retó, “no eres solo madre, también eres mujer”,  pero vamos, y ¿qué pasa con las demás, con esas mujeres que recuperan su vida sexual y aún así viven la infidelidad?

¿Saben lo que duele estar con los pechos llenos de leche, las hormonas en las nubes, luchando con las propias sombras, tratando de adaptarse a esta nueva vida, a este nuevo cuerpo, a esta nueva familia, y que tu pareja, el padre de tu hijo te sea infiel? Si ya toda infidelidad es violencia, lo es mucho más cuando una mujer está recién parida o con un hijo pequeño en los brazos.

Y sí es cierto, toda relación es de a dos y en toda infidelidad hay también una responsabilidad compartida, en mi caso por ejemplo, él si me rogó, él si me sedujo, me esperó, lo intentó, pero yo estaba tan atravesada por mi hermana oscura llamada puerperio que no vi nada más que a mi, y sí, tuvo una amante y casi me morí, me sentí violada, humillada, en el vacío total, pero también sabiendo que jamas tuve la empatía para conectar con él, pero, la mayoría de los hombres no son así, ellos ni siquiera lo conversan, ni siquiera lo intentan, ellos simplemente van y se buscan a otra mujer con quien desahogar su cuerpo, porque para colmo ni siquiera lo hacen por amor.

Así van, usan a otra mujer para tener placer sexual, y usan a la mujer que los acompaña, a quien eligieron como madre de sus hijos, para que les cuide la casa, le críe a los niños, y además ponga la mitad del dinero, mientras ellos se van por ahí masturbándose casi en cuerpos de otras mujeres, mintiendo, engañando, creyendo que su deseo de sexo puede más que cualquier compromiso.

Me duele tanto ver a amigas llorar las infidelidades con bebés en brazos, me duele tanto como me dolió la mía, y la verdad sólo pienso que esto ocurre porque somos una sociedad enferma que se empareja y tiene hijos sin ser realmente felices, sin compartir la vida con hombres y mujeres que nos respeten, y ahí cuando la crisis se hace evidente por el puerperio es donde todo lo no resuelto sale a relucir, las peleas que no se hablaron, la rabia, el machismo, las conductas peligrosas que pasamos por alto, ahí está en medio del puerperio cuando más necesitamos amor y contención la traición hecha carne, recordándonos que el cuento de hadas no era lo que parecía.

Fue el envase de un preservativo el que lo delató a él, mi antiguo amor, fue un preservativo el que me recordó que en realidad la relación no era tan sólida, que tenía a un niñito al lado como pareja que se validaba solamente en la vida por su sexualidad, fue su relación paralela por nueve meses (que paradójico no?) la que me enfrentó con el hecho que elegí mal, que oculté sus debilidades y las disfracé de belleza y ahí estaban explotandome en la cara, porque al final todas mis amigas que han sido “gorreadas”, en el fondo sabían que él no era la persona que creían, que más que príncipe era un sapo disfrazado y que ellas los habían idealizado por temor a la soledad.

No vengo hoy a cuestionar a los hombres porque ya lo sabemos, la mayoría, porque sí, no son todos, sólo piensan con su entrepierna, machistas y sexualmente reprimidos no tienen idea lo que es el compromiso y no es nuestra tarea hacerlos cambiar, vengo a cuestionarnos a nosotras ¿Por qué tenemos hijos con machitos violentos encubiertos que nosotras mismas ensalzamos haciendo oídos sordos a nuestro instinto? ¿Y es más, por qué justificamos su infidelidad por falta se sexo, acaso la sexualidad es la única forma de demostrar el amor?

No tengo respuesta más que aprender a elegir mejor, mientras tomando una copa de vino con mi mejor amiga, madre de dos hijos, su esposo me cuenta que con el primer bebé estuvieron 10 meses sin hacer el amor, ¿le fuiste infiel pregunté? Si, con mi mano, la odie por dejarme, pero la amaba tanto que estaba dispuesto a esperarla, fuimos juntos al doctor, le dio tratamiento para aumentar la líbido y todo pasó…Sonreí y brindé por ellos con los ojos llenos de lágrimas, ella, mi amiga, había elegido bien.

Abrazos de luz y amor propio a todas las que han vivido la infidelidad

Foto: El Salvador.com

Acerca del autor

Equipo de columnistas y colaboradores ocasionales de Mamadre.cl

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