La historia no contada tras los castigos físicos a los niños

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Todo adulto está atravesado por una historia. Una historia que deja marcas, huellas, recuerdos. No es de extrañar que muchos adultos que actualmente utilizan los castigos físicos con sus hijos/as, durante su infancia también fueron golpeados y vulnerados por sus padres.

 

Sebastián Soto-Lafoy.

Psicólogo, UNAB.

Activista social de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Unicef define el maltrato infantil como víctimas de maltrato y abandono a aquellos niños, niñas y adolescentes de hasta 18 años que sufren ocasional o habitualmente actos de violencia física, sexual o emocional, sea en el grupo familiar o en las instituciones sociales”. Lo que se conoce coloquialmente como “castigos” físicos (golpes, palmadas, empujones, zamarreos, cachetadas), son formas de maltrato infantil, y puede variar entre maltrato físico leve o físico grave. [1]

En Chile, según  Unicef y el Ministerio del Interior, más del 70% de los niños y niñas en Chile han sufrido algún tipo de violencia, ya sea psicológica o física. [2] El cuarto estudio de Unicef sobre maltrato infantil, arrojó que el 25,6% de los niños y niñas es víctima de violencia física leve, mientras que el 25,9 % es víctima de violencia física grave, y el 29% de los niños y niñas no recibe algún tipo de violencia. [3]

La realidad social y material de miles de niños, niñas y adolescentes que son o han sido víctimas de maltrato infantil en el SENAME, las comunidades mapuches, las escuelas, los hogares, son ejemplos concretos de espacios en los cuales, muchas veces, son objetos de violencia física de manera sistemática.

Frente a este escenario, de lo que podríamos llamar, una cultura de la violencia hacia las infancias y adolescencias, es que se han posicionado en la opinión pública, la academia, e inclusive en programas gubernamentales, nuevos enfoques psicológicos sobre la crianza, como lo es la  “crianza respetuosa”, que apunta fundamentalmente a promover nuevas prácticas de crianza basadas en el buen trato, y que no utilicen la violencia bajo ningún punto de vista como medio de corrección de conductas . Dicho paradigma, en conjunto con otras áreas de la psicología, psiquiatría, educación y neurociencias, han aportado significativamente en poner fin a la idea que los castigos físicos no son nocivos para el desarrollo psíquico, afectivo e interpersonal de los niños y niñas.

 

Consecuencias de los golpes en los niños

A su vez diversos estudios científicos evidencian las consecuencias más comunes de los golpes están: baja autoestima, conductas agresivas, relaciones conflictivas padre-hijo, problemas de salud mental, deterioro de la capacidad cognitiva, entre otros. [4] A esto se le suma la enseñanza, directa o indirecta, que un adulto transmite a un/a niño/a cuando lo golpea, y es que, por ejemplo: quien te quiere te puede golpear, es mejor mentir o callar, los errores se corrigen con golpes, etc.

Dicho esto, y sin negar en lo absoluto el aporte de la crianza respetuosa en la promoción de un trato más ético, amoroso y respetuoso de los padres, madres y cuidadores/as con sus hijos e hijas, muchas veces, el uso de la narrativa de la crianza respetuosa suele caer en discursos dogmáticos sobre la crianza, culpabilizando y sobre-responsabilizando especialmente a las madres, en quienes recaen prácticamente todas las responsabilidades de cuidado, apego, educación y protección, ubicando al padre como un mero “apoyo” momentáneo.

Esta visión fundamentalista de la crianza respetuosa suele ser perpetuada en los programas del SENAME, en los cuales los y las profesionales que trabajan con los adultos responsables, los confrontan y tratan de “corregirlos” y “educarlos” en sus prácticas de crianza, muchas veces desde un discurso culpabilizador y moralino.

¿Por qué se valida el maltrato físico infantil como forma de crianza?

El pensar la crianza como un mandato proveniente de un otro (“expertos”), obstruye la posibilidad de hacerse preguntas ¿Por qué un adulto golpearía a un/a niño/a, a su propio/a hijo? ¿Bajo qué condiciones sociales, políticas, culturales, económicas e históricas, son validados y justificados los castigos físicos como parte de la crianza? O, más aun, interrogarse ¿cuáles son los discursos y las prácticas sociales y culturales que normalizan la violencia física hacia la niñez?

Twitter: @bastapensa

Pero antes de estos cuestionamientos, también es importante ubicar a la crianza dentro de determinados contextos. Porque no es lo mismo el contexto de la crianza de una mujer que sufre violencia de género de parte de su pareja y vive en una situación de vulnerabilidad socioeconómica, a un padre que es un empresario exitoso dueño de una empresa que vive cómodamente, a adultos pertenecientes al pueblo mapuche que resiste y defiende sus tierras de los agentes represores del Estado.

La crianza es siempre está sujeta al contexto de quien cría. Responde a condiciones de género, clase y etnia, algo que la crianza respetuosa suele olvidar, atribuyéndola única y exclusivamente a parámetros psicológicos individuales o interpersonales.

Pensar la crianza desde una visión estrictamente familiar, es concebir a los padres y las madres aislados de su entorno, o como si éste no tuviese injerencia alguna en la configuración intersubjetiva del vínculo padre-hijo.

La infancia dolorosa de un adulto que maltrata

Ahora bien, hay otro elemento central cuando hablamos de crianza, y que es la historia de ese adulto. Tanto la historia social como transgeneracional son fundamentales para poder comprender y pensar, dentro de un abanico de posibilidades las razones por las cuales un adulto utilizaría la violencia física como un método para corregir conductas indeseadas.

Todo adulto está atravesado por una historia. Una historia que deja marcas, huellas, recuerdos. No es de extrañar que muchos adultos que actualmente utilizan los castigos físicos con sus hijos/as, durante su infancia también fueron golpeados y vulnerados por sus padres.

¿Qué elementos se ponen en juego en esa relación, en ese encuentro adulto-niño? Por ejemplo, cuando a un padre le molesta de sobremanera ciertas acciones o conductas de su hijo, hace todo lo posible para que deje de hacer lo que está haciendo hasta el punto de maltratarlo.

La psicoanalista argentina Beatriz Janin plantea que, en esa acción de maltrato, en eso que se quiere eliminar de un otro, generalmente, tiene que ver con algo que en realidad es insoportable en uno, que se quiere eliminar, y que retorna y se manifiesta desde el otro. [5] El adulto en ese tipo de encuentro recuerda algo de sí mismo, de su historia, con el niño.

Por tanto, podríamos decir que la crianza se ve vinculada e influenciada por la historia y la memoria de ese adulto, en relación a su propia infancia. De esta manera, las funciones parentales, son aprendidas, de una u otra forma, por las prácticas de crianza, educación y cuidado de nuestras madres, padres, abuelas y abuelos.

 

Prácticas que se pueden reflejar en palabras, golpes, gestos, hábitos, valores, que se transmiten de generación en generación, orientan y configuran los lazos familiares, especialmente con los hijos e hijas y que sólo es posible cambiar si nos hacemos si nos damos el tiempo de re elaborar, resignificar, hacemos conscientes de ellos y sanar nuestras propias heridas de la infancia, para no repetirlos después.

 

 

 

 

 

 

 

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Portada: www.qtoplife.com

 

Bibliografía 

[1] Unicef Chile. Revisar en: http://unicef.cl/web/prevencion-de-la-violencia/violencia-intrafamiliar/.

[2] Nathaly Lepe (2015), “Maltrato infantil: Mas de 33 mil niños fueron víctimas de violencia en Chile”. Publimetro. Revisar en: https://www.publimetro.cl/cl/nacional/2015/02/16/maltrato-infantil-mas-33-mil-ninos-victimas-violencia-chile.html.

[3] Unicef Chile. Revisar en: http://unicef.cl/web/prevencion-de-la-violencia/estadisticas/.

[4] David Aparicio (2017). “El efecto de las nalgadas y correazos en la salud de los niños”. Revisar en: https://www.psyciencia.com/el-efecto-de-las-nalgadas-y-correazos-en-la-salud-de-los-ninos/.

[5] Janin, B. (2002). Las marcas de la violencia: Los efectos del maltrato en la estructuración subjetiva. Cuadernos de Psiquiatría y Psicoterapia del niño y del adolescente; 33/34, 149-171. Revisar en: http://www.sepypna.com/articulos/marcas-violencia-estructuracion-subjetiva/.

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Equipo de columnistas y colaboradores ocasionales de Mamadre.cl