Harvard critica a colegios chilenos: no los educan emocional ni socialmente

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“Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente”.

¿En qué te fijas cuándo buscas colegio para tus hijos? Si tu respuesta es en los resultados del SIMCE o la PSU o en el ranking de mejores colegios te sorprendería saber que lo que para Chile son los “mejores” colegios no son más que una educación deficiente para los estándares internacionales e incluso de países OCDE ¿La razón? en nuestro país se educa sólo para la competencia y los colegios no enseñan ni habilidades sociales ni emocionales, lo que nos convierte en uno de los países con peor educación de la región o incluso del mundo occidental.

Si estás buscando colegio de seguro ya sabes de lo que te hablo, informe de personalidad, certificado de comportamiento, desempeño intelectual, incluso tenemos especies de “preuniversitarios para preescolares” para que puedan pasar los exámenes de admisión para kinder, y digo kinder porque todos sabemos que si quieres que tu hijo quede en un colegio debes cambiarlo en pre escolar ya que en básica no encontrará cupo. Pero más allá de eso ¿nunca te has cuestionado si es normal que evalúen así a niños pequeños para entrar a kinder, como si se tratara de una entrevista laboral o el ingreso a la universidad?

Que si toma el lápiz así o no, que si salta en dos pies, que si se da la vuelta carnero, todos estos aspectos son medidos para quedar en los llamados buenos colegios, padres y madres estresados se preocupan de reforzar que el niño sepa tomar el lápiz como se debe, o saltar como se debe, y hacer todo “como se debe” como si hubiese una sola forma de hacer las cosas bien ¿Acaso los colegios no saben que cada niño se desarrolla a su tiempo y con más o menos avances dependiendo de sus habilidades innatas? ¿acaso a las madres y padres no les importa que se evalúe y discrimine así a sus hijos por pautas puestas por otros que serían, por lo demás, ilegales en cualquier lugar del mundo desarrollado?

Importa más el SIMCE que la educación emocional 

Lo que ocurre con la búsqueda de colegio es sólo una pequeña muestra de una realidad que nos sobrepasa: la educación en Chile es un desastre que no sólo no educa sino que además puede generar daños considerables, así nos lo recuerdan diversos especialistas y un reciente estudio de la universidad de Harvard que señala que en Chile los niños no son educados en sus habilidades sociales ni personales, según el libro Teaching and Learning for the XXI Century, editado por la U. de Harvard “en el sistema educativo nacional predominan las habilidades cognitivas, pero las habilidades interpersonales e intrapersonales no están bien desarrolladas”.

Así lo confirman los autores del capítulo de Chile profesores Cristián Bellei y Liliana Morawietz, del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la U. de Chile (Ciae),  quienes analizando la situación en el currículo chileno concluyen  que en nuestro país hay un claro énfasis de trabajo  “en la dimensión cognitiva, un menor énfasis en las dimensiones sociales, y todavía mucho menos en las dimensiones más personales” según consigna La Tercera, dado principalmente a que hoy todo se centra en el resultado del SIMCE olvidando que el aprendizaje emocional es la base de todo aprendizaje real y efectivo.

Foto de periodicohoy,com

Y es que las neurociencias ya nos han demostrado que hablar de aprendizaje y emoción no es una simple moda, al contrario, no existiría aprendizaje sin emoción, y eso es lo que le falta a nuestros niños que viven constantemente estresados, en una educación altamente competitiva y sometidos a niveles de presión maltratadores para cualquier niño o niña.

No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente

Preocupado por lo que la educación tradicional le está provocando a los niños y adolescentes el destacado psiquiatra chileno Claudio Naranjo advierte “la educación (actual) es una estafa, se basa en la equivocación, le roba la vida a los jóvenes, es una cárcel” Enfatizando que “la educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía!” Y es que para Naranjo es vital una educación para la conciencia que nos enseñe a ser seres completos y que no se centre sólo en aprender a sumar y a leer.

Así visto una educación que sólo se centre en las notas y la competencia estaría destinada al fracaso. Puesto que para Naranjo “la educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente”.

Lo terapéutico, según el escritor,  tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación” principalmente por una obsesión con la obediencia de los niños y jóvenes y con el miedo eterno a que expresen su opinión y piensen diferente.

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Ahora bien, este contexto que parece desalentador ha llevado a que en Chile la educación alternativa tenga un auge impensado, colegios Montessori, Waldorf o con metodologías más libres se vuelven tendencia porque cada vez son más los padres que buscan un modelo educativo que le entregue otro tipo de herramientas a sus hijos, educación integral que sin embargo, sigue siendo elitista y accesible sólo para los estratos socioeconómicos más altos por sus altos costos.

El fin de las notas para los niños

Pero también hay luces de cambio en la educación tradicional, así lo vemos con la iniciativa del Liceo Manuel de Salas sobre no evaluar con notas a los niños hasta cuarto básico, como una forma de centrarse en el aprendizaje integral y no en el resultado

“Esta metodología permite descomprimir la presión que tienen los niños con las notas, que implican competitividad, estigmatización y demasiado interés por obtener un número más que por aprender”, destaca María Correa directora de UTP del Manuel de Salas, quien además señala que los niños van felices al colegio y lo disfrutan más.

Según consigna el diario La Tercera esta idea fue recogida por el senador Jaime Quintana (PPD), quien prepararía un proyecto de ley para que todos los establecimientos adopten este modelo de aprendizaje entre primero y cuarto básico: “La experiencia comparada muestra que para llevar calidad al aula es necesario evaluar cualitativamente. Las notas agobian a estudiantes y padres. El mecanismo de calificación y promoción que tiene Chile no contribuye en nada en la calidad educativa”, asegura Quintana.

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora. Fundadora de Mamadre, amante de la vida, un buen vino junto a un libro y mi amado Valparaíso. La maternidad me cambió y hoy me siento en el deber de acompañar a otras madres para criar en libertad.