Fuerte rechazo a visita del Papa por victimas de abuso sexual infantil dentro de la Iglesia

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A días de la visita del Papa Francisco a Chile son miles las personas que se oponen a su visita, su rechazo no se debe a una cuestión de fe sino más bien a la necesidad de protección, reparación y respeto a los niños víctimas de abuso sexual infantil por parte de sacerdotes de la Iglesia Católica, institución que se ha negado a expulsarlos de sus filas como es el caso de Karadima.

Católico, evangélico, ateo, no se trata de la religión, madres, padres, víctimas sobrevivientes, psicólogos y médicos, chilenos como tú se oponen fervientemente a esta visita que consideran una falta de respeto a la niñez y a las victimas que dejaría nuevamente al descubierto el poco interés del Estado de Chile por respetar los derechos de los niños y niñas.

Así en una entrevista publicada en El Mostrador Juan Carlos Cruz, víctima de abuso comenta que “Karadima vive como príncipe y los obispos que vieron cómo abusaba de mí y cómo abusaba a otros y que hoy día lo niegan después de treinta y tantos años de verlo, también. Me parece el colmo y él (Papa Francisco) los defiende y los protege. Entonces, su discurso no me lo creo”.

La alusión de Cruz tiene relación a la declaración emitida por el Papa Francisco en Diciembre del 2016 donde además de pedir perdón declaró tolerancia cero a los abusos cometidos al interior de la Iglesia “nos unimos al dolor de las víctimas y a su vez lloramos el pecado. El pecado por lo sucedido, el pecado de omisión de asistencia, el pecado de ocultar y negar, el pecado del abuso de poder”m declaraba el sumo pontífice.

“A mí me parece tan falso el discurso de tolerancia cero porque, por un lado, predica una cosa, pero no es lo que vemos en la práctica. Los casos de Chile y Perú son un ejemplo clarísimo y así suma y sigue en el resto del mundo. El hecho de que John O’Reilly esté condenado por la justicia chilena y siga moviéndose por ahí como cura, ¿eso es tolerancia cero? No. El hecho de que Cristián Precht haya sido condenado por el mismo Vaticano por abusos sexuales a menores y jóvenes vulnerables y Ezzati le dé cinco años nomás, como si eso se pasara, francamente es una verdadera vergüenza”, comenta Cruz.

Ad portas de su llegada la polémica está lejos de calmarse, más aún cuando en la agenda del argentino no se ha dado espacio a una reunión con las víctimas, un mínimo acto de reparación de una autoridad que plantea tolerancia cero al abuso. Así las críticas en redes sociales sobreabundan.

 

 

Carta abierta al Papa ¿Por qué no se conmueven?

En una carta abierta al Papa Francisco publicada en The Clinic, James Hamilton también víctima del padre Karadima cuestiona la falta de empatía y el silencio cómplice de la Iglesia “aún no comprendo cómo nosotros, los miles de víctimas de abuso, no hayamos sido protegidos por nuestros pastores y sacerdotes, quienes eran testigos mudos de lo que nos pasaba”

Emplazando directamente a la máxima autoridad Eclesiástica “con tu venida, Francisco, no puedo dejar de preguntarme qué pasa con las autoridades eclesiásticas y religiosas. Con el obispo de cada diócesis cuyos límites territoriales y poderes han sido designados por usted y sus predecesores.

¿Qué ocurre a los ojos de ese dios misericordioso cuando un niño(a), joven o adolescente no sólo es abusado física o psicológicamente, sino también se le arrebata la fe?

¿Por qué no se conmueven?

Por qué frente a la denuncia leal y confiada de víctimas ya debilitadas por el sufrimiento y la edad, a través de las vías establecidas por ustedes mismos, la respuesta ha sido casi invariablemente la misma: negación, indiferencia, silencio y frialdad?

¿Por qué se permite el traslado silencioso de estos clérigos a otras parroquias e incluso otros países o continentes, donde miles de menores y adolescentes se siguen exponiendo a estos depredadores?

¿Cómo se dejó a numerosos sacerdotes ya identificados como pedófilos y abusadores a cargo de colegios hogares de menores?

¿Cómo nunca se nos explicó que nosotros éramos las verdaderas víctimas cuando los sacerdotes nos prestaban oído a cada confesión, donde nos culpábamos de haber cometido un pecado gravísimo que finalmente los inducía a pecar a ellos?

¿Y si después de un proceso desgarrador, donde finalmente enfrentamos esta terrible realidad y a sus responsables, se nos considera a nosotros como serpientes y lobos? ¿O tontitos y zurdos?

Señor Francisco, ¿por qué no nos recibes? ¿No nos crees? ¿O a pesar de creernos, la consanguinidad de la curia prevalece?”

Estas palabras dejan en jaque la visita del Papa y cuestionan fuertemente el tratamiento a las victimas, donde tras años de sufrimiento siguen esperando algún acto de reparación.

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora. Fundadora de Mamadre, amante de la vida, un buen vino junto a un libro y mi amado Valparaíso. La maternidad me cambió y hoy me siento en el deber de acompañar a otras madres para criar en libertad.