Fin de semana sin niños: lo mejor de las madres separadas

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La primera vez que mi hijo se fue con su papá por el fin de semana se me apretó todo, cerré la puerta y me puse a llorar, sentía que se llevaban un trocito de mi y me sentí tan culpable por no darle la familia que el merecía, una “bien constituida” como las de mis amigas… a los pocos meses comprendí que ese fin de semana que él se iba con su papá era LO MEJOR de la vida, porque al fin tenía un tiempo para mi, sí, para hacer lo que yo quisiera sin culpa, sin horarios, sin correr, un tiempo para reencontrarme y regalonearme.

En general cuando se habla de la madre soltera, separada o sin pareja se suelen abordar connotaciones negativas sobre lo difícil que es, lo duro y un sin fin de cosas que son absolutamente ciertas pero hoy quiero hablar de esa pequeña ventajita que nos supone tener dos fines de semanas “libres” al mes, que en realidad de ventaja no tiene nada porque tenemos que bancarnos la soledad del día a día y noche a noche por siempre for ever, pero como sea, nosotras tenemos una ventaja que ya se quisieran nuestras amigas que viven con sus parejas (eso se llama ver el lado lleno del vaso ¿no?) y es que tenemos tiempo de soledad y ¡absoluto silencio!

Hace unos días nos juntamos algunas amigas separadas junto a una que había llegado recién al grupo -debo confesar que me sorprende todas las parejas que se separan antes que los niños cumplan los tres años- habíamos salido todas de una de esas terapias que tomamos las mujeres para volver a recordarnos que somos mujeres y volver a la vida, en eso la recién separada dice “y bueno estuve pensando que ahora tendré dos fines de semana sin mi gordo y eso me va a ayudar harto”,  la respuesta de nosotras tres al unísono fue la misma, con el mismo entusiasmo y la misma energía “es la rajaaaa” gritamos y nos echamos a reír, y es que es verdad aunque al principio nos cuesta, aunque duele, aunque los extrañamos, aunque a veces no tenemos mucha idea de que hacer, esos fines de semana se vuelven en nuestro encuentro con la luz, la vida, el mundo, con nosotras mismas, más aún cuando por fortuna divina las cuatro coincidimos con los mismos fines de semanas libres y nos podemos acompañar y hacer planes juntas, como cuando éramos solteras, aunque generalmente el panorama sea juntarse a ver películas y muy de vez en cuando animarnos a tomar un trago.

Pienso en esta “ventaja” porque mis amigas casadas o con pareja me lo han gritado a la cara “que ganas de tener ese tiempo que tienes tú, daría cualquier cosa por tener un tiempo libre!” O “bueno tú estarás sola galla pero tienes tiempo para darte un baño de tina todas las noches, para salir, para pasar el Año Nuevo sola a tú ritmo, sin tener que negociar las vacaciones ni fingir que te duele la cabeza para no hacerlo, en cambio yo estoy jodida, yo duermo con el enemigo y jamás tendré un tiempo SOLA hasta que tengan como 20 años”.

Escucho a mis amigas y me parece increíble, es cierto, yo sé que es un privilegio tener esta libertad, aunque el costo es tremendamente alto y siendo sincera si pudiera preferiría no pagarlo, pero más allá de eso me pregunto por qué las madres con pareja no pueden tener una vez al mes un fin de semana libre, sin hacer hijos, sin responsabilidades, sin esposo, solas, en silencio, a su ritmo y con sus necesidades, y es que criar se vuelve a ratos esclavizante porque nunca paramos, y porque de verdad eso de ser la madre siempre dulce y dispuesta es una tremenda mentira, yo que estoy separada tengo la “ventaja” de pasar cada quince días un fin de semana como me de la gana y es verdad, es lo mejor, a veces cuando no doy más solo pienso en ese momento y digo sí, puedo aguantar, pero pienso en ellas, que claro tienen el sostén de sus parejas – que muchas veces son más una carga que una contención- pero nunca paran, nunca pueden darse un tiempo real para ellas sin correr… ¿y qué tal si este fin de semana sin los niños fuera una regla, un acuerdo, algo que pudiéramos vivir todas sin necesidad de separarnos, y qué tal si al menos lo tomamos como regalo del día de la madre o de cumpleaños?

Yo disfruto plenamente de mi fin de semana si en mi hijo, y lo agradezco, pero quisiera que todas las madres pudieran tener ese espacio y a la vez estar contenidas y acompañadas en casa… es un poco utópic quizás pero, por,algo de parte ¿no? Primero hay que soñarlo.

Para todas las que cada quince días tenemos este espacio y para las que no lo tienen jamás.

Abrazos de luz

 

Acerca del autor

Tara es la diosa de la fertilidad en la civilización guanche, la diosa madre por excelencia... Hoy Tara es madre de uno y de muchos, una mamá que quiere que todas más mujeres seamos felices con nuestra maternidad, sin culpas, sin exigencias, que nos amemos a nosotras para enseñarles a los pequeños a amar sin límites a los demás.

1 comentario

  1. Me pasó lo mismo al principio, me daba pena que mi hija se fuera y que yo ya no fuera taaan necesaria en su vida, que podían vivir sin mí! Que había crecido. Después de la pena esperaba mi fin de semana. Ese respiro es imparable, nada que hacer, solo estar conmigo y mi silencio. Ahora que mi hija está más grande, nos echa a ambos de menos y hemos decidió el cuidado compartido con su papá. Ayer se fue por 5 días, y me dió un poco de pena. No sé qué haré estos días!! Estoy ansiosa jajaja pero estoy segura que me dará síndrome de abstinencia al 3er día… Estoy de acuerdo con que debería ser una regla del hogar, ya muchas están cansadas de ser la mamá mártir 24/7 y que además se les sume el esposo que quiere atención.Tengo una amiga que está harta de los planes de fin de semana, solo quiere dormir y silencio. Ventajas de las separadas jaja

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