¡Estoy embarazada! ¿Lo vas a tener?

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El camino de una maternidad no deseada no es color de rosa, no es siempre la bendición que nos quieren hacer creer, pero si decides tenerlo, de ti depende vivir una maternidad feliz

Me hice el test de embarazo en casa de mis padres, en silencio sin que nadie lo supiera, con el alma en un hilo vi como rápidamente se marcaban las dos líneas, no puede ser, no puede ser me dije conteniendo el llanto, salí rápidamente y me despedí, debo irme, escondí el test en mi bolso e intenté fingir que todo estaba bien, pero al cerrar la puerta rompí en llanto… llamé a una amiga enfermera, es posible que el test se equivoque, no, si es positivo no, lloraba sintiendo que la vida se me desmoronaba, sí, suena terrible, pero así fue, nunca había querido ser madre, había terminado relaciones con grandes hombres que amaba simplemente porque la maternidad no estaba en mis planes de vida, yo era de las que decía ser mujer no implica ser madre ok… y ahí estaba llorando mientras la brisa tibia de una colorida primavera era el espejo de lo que ocurría en mi vientre…

Así comencé a contarle a personas claves, y la pregunta se fue repitiendo casi sin variar en todas esas mujeres que más que felicitarme me consolaban ¿lo vas a tener?, ni siquiera lo pensé, solo respondí sí, claro que sí, instinto maternal será eso, pero aunque antes cuando temí un embarazo pensé en abortar, ahora que sabía que un niño crecía en mi vientre me fue imposible siquiera pensarlo, recuerdo el mensaje de mi única amiga madre de ese momento “viste, hasta los aviones se caen” y tras eso siguieron las otras preguntas ¿qué vas a hacer, le vas a contar al papá o lo vas a criar sola? Nuevamente sin pensar respondí, claro que le diré, no podría alejar a un hijo de su padre, además yo no puedo ni quiero ser mamá y papá, no me imagino criando sola.

¿Lo vas a tener? Sí, era lo único seguro, pero no sabía nada más, veía mi vida pasar por una película, la vida que soñé, de viajes, de aventuras, de vivir en Europa, de libertad, de éxito profesional, veía todo eso difuminarse entre pañales y un niño 100% dependiente de mi…creí enloquecer… pedí hora de urgencias con mi ginecólogo, antes de verlo una sabia amiga mayor que yo y que nunca sería madre  me visitaba y me decía “no tengas miedo, esta alma te ha elegido y tú lo has elegido a él aunque ahora no lo puedas comprender, quizás este hijo sea el cambio que necesita en tu vida, aprovecha el embarazo porque nunca más volverás a tener tanta luz dentro de ti como ahora” Cuanta razón tenía.

Ya en el doctor  fuimos  a la sala de ecografias, un profundo dolor en mi pecho rogaba porque el test se equivocara… pero no, no se equivocó, un pequeño ser crecía en mi vientre, ocho semanas de embarazo y su silueta de ser humano perfectamente formada, de pronto escuché un sonido, qué es eso le dije al doctor, es su corazón me respondió… no lloré, pero el miedo se disipó, me conmovió hasta las entrañas saber que otro corazón latía dentro de mi, miré la ecografia sin poder creer lo que veía, ese de la foto era mi hijo…. estaba vivo, dos corazones latían en mi, comenzaba así un camino sin retorno.

De ti depende tener una maternidad feliz

Poco a poco el exterior te comienza a dar lo mismo, tremendo aprendizaje para lo que vendrá, hay un capullito de ensueño que se mueve en tu vientre, comienzas a reconocer un pie, una mano, la cabeza,  vienen la náuseas, los antojos, el reflujo, duele la espalda, piensas en el parto, te das cuenta que estás creando vida, que de ti, de tu cuerpo y tus emociones se forja un nuevo ser… y de pronto te haces consciente que ya no estarás sola nunca más en tu vida, esa sola frase me llenaba de pavor, yo amante de mi soledad pero a la vez me daba cierta valentía para lo que se venía… qué paradoja más grande para una mujer como yo… y así te entregas, y comienzas a prepararte para el parto, a hablarle, a cantarle, a leerle, a salirte del mundo, a aceptar, a cuidarte… y a hacer consciente que fue TU decisión tenerlo, porque vamos, también pudiste abortar, hacer como si nada, darlo en adopción, pero si lo elegiste, fue porque lo quisiste y eso, eso amigas nunca lo deben olvidar, tú eliges tenerlo, tú eliges la madre que quieres ser, tú eliges felicidad o dolor.

El camino de una maternidad no deseada no es color de rosa, no es siempre la bendición que nos quieren hacer creer, y aunque es verdad, cuando los acunas, los haces dormir o corres junto a él olvidas todo y das gracias a la vida por tenerlos, también es muy cierto que no te enamoras de ellos al primer minuto, que no te vuelves la santa madre abnegada, que no, que a veces te revelas, te cansas, odias estar sola y ver cómo el padre de ese hijo sigue su vida como si nada llevándolo a los juegos cada 15 días sin tener idea de lo que es entregarse y volver a parirse… No amigas, no es todo bello, pero sí decides tenerlos depende de nosotras vivir la maternidad con alegría y placer, rodéate por favor de mujeres madres, con o sin pareja, pero madres, mira que se puede criar y luchar sin un padre, pero sin mujeres, sin tribu es casi un suicidio…

Hoy agradezco a la vida tener a mi pequeño baboseando amor y diciendo Te amo mucho mamá, pero también llevo en el corazón las cicatrices de un cambio de vida radical que ni el trabajo, ni las ispares, ni él sistema legal han hecho fácil… aún así doy gracias por ti, porque eres lo mejor, porque siempre serás mi maestro transformador y porque volvería a vivir y a repetir cada segundo de mi vida con tal de dormirte cada noche entre mis brazos.

Abrazos y y mucho Newen Newen (fuerza en mapudungun)

Tara

Acerca del autor

Ps. Alejandra Silva Arenas, mamá múltiple. Psicóloga Clínica Terapeuta Familiar y de Pareja.