¡Estoy embarazada! ¿Lo vas a tener?

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Me hice el test de embarazo en casa de mis padres, en silencio sin que nadie lo supiera, con el alma en un hilo vi como rápidamente se marcaban las dos líneas, no puede ser, no puede ser me dije conteniendo el llanto, salí rápidamente y me despedí, debo irme, escondí el test en mi bolso e intenté fingir que todo estaba bien, pero al cerrar la puerta rompí en llanto… llamé a una amiga enfermera, es posible que el test se equivoque, no, si es positivo no… luego llamé a mi mejor amiga de esos tiempos y le dije ‘estoy embarazada’, lloraba sientiendo que la vida se me desmoronaba, sí, suena terrible, pero así fue, nunca había querido ser madre, había terminado relaciones con grandes hombres que amaba simplemente porque la maternidad no estaba en mis planes de vida, yo era de las que decía ser mujer no implica ser madre ok… y ahí estaba llorando mientras la brisa tibia de una colorida primavera era el espejo de lo que ocurría en mi vientre…

Así comencé a contarle a personas claves, y la pregunta se fue repitiendo casi sin variar en todas esas mujeres que más que felicitarme me consolaban ¿lo vas a tener?, ni siquiera lo pensé, solo respondí sí, claro que sí, instinto maternal será eso, pero aunque antes cuando temí un embarazo pensé en abortar, ahora que sabía que un niño crecía en mi vientre me fue imposible siquiera pensarlo, recuerdo el mensaje de mi única amiga madre de ese momento “viste, hasta los aviones se caen” y tras eso siguieron las otras preguntas ¿qué vas a hacer, le vas a contar al papá o lo vas a criar sola? Nuevamente sin pensar respondí, claro que le diré, no podría alejar a un hijo de su padre, además yo no puedo ni quiero ser mamá y papá, no me imagino criando sola…

Hoy varios años después con mi niño revoloteando por casa, pienso que aunque le cuentes al hombre que es el padre, sigues criando sola, y que aún no entiendo cómo lo hago, eso de ver a los niños un fin de semana cada 15 días y pasar un porcentaje de dinero no es equiparable a la crianza a diario, la justicia chilena, sin duda, está en deuda con los niños y las mujeres que seguimos siendo discriminadas, pero ese es tema para otro artículo…

¿Lo vas a tener? Sí, era lo unció seguro, pero no sabía nada más, veía mi vida pasar por una película, la vida que soñé, de viajes, de aventuras, de vivir en europa, de libertad, de éxito profesional, veía todo eso difuminarse entre pañales y un niño 100% dependiente de mi…creí enloquecer… pedí hora de urgencias con mi ginecólogo, antes de verlo una sabia amiga mayor que yo y que nunca sería madre porque le habían estirpado su útero me visitaba y me decía no tengas miedo, esta alma te ha elegido y tú lo has elegido a él aunque ahora no lo puedas comprender, quizás este hijo sea el cambio que necesita en tu vida, aprovecha el embarazo porque nunca más volverás a tener tanta luz dentro de ti como ahora….

Llegué con el padre de mi hijo luego de una discusión increpándole si me acompañaba o no, no lo culpo, él me había pedido pololeo dos semanas antes y yo no solo le había dicho que no, sino que había salido arrancando a otra ciudad para no topármelo… entramos y mi doctor se veía feliz, fuimos  a la sala de ecografias, mientras yo no me sentía en mi, solo un profundo dolor en mi pecho que rogaba porque el test se equivocara… pero no, no se equivocó, un pequeño ser crecía en mi vientre, ocho semanas de embarazo y su silueta de ser humano perfectamente formada, de pronto escuché un sonido, qué es eso le dije al doctor, es su corazón me respondió… no lloré, pero el miedo se disipó, me conmovió hasta las entrañas saber que otro corazón latía dentro de mi, miré la ecografia sin poder creer lo que veía, ese de la foto era mi hijo…. estaba vivo, dos corazones latían en mi… jamás pensé decirlo.

Me tomó varios meses asimilarlo, más que nada por el contexto que por el bebé mismo, test de paternidad, cuánto dinero pondrás tú, cuánto pondré yo… no te daré nada hasta saber si es mío… ¿vendrás a las ecografias? Llorar, pelear, saber que eso puede afectar al capullito que crece dentro de ti, pensar y si no estuviera yo estaría viajando un nuevo congreso, haciendo clases, de parranda con mis amigas .. necesitar con locura un abrazo, abrazo de un hombre, que te diga que te ves guapa embarazada, que concienta  tus antojos, que te diga que no te preocupes, que todo estará bien… pero no, nada de eso llegó, al contrario, con síntomas de pérdida incluidas tuve que ir asumiendo que mi vida había cambiado, fui testigo de como muchos a quienes consideraba mis amigos comenzaron a desaparecer, cambiar los happy hours por un desayuno, y sentir cómo laboralmente te transformas en un cacho que todos quieren desechar, ver en la mirada de otras mujeres sin hijos el desdén y los aires de triunfo como queriendo decir “te cagaste la vida”.

Pero poco a poco el exterior te comienza a dar lo mismo, tremendo aprendizaje para lo que vendrá, hay un capullito de ensueño que se mueve en tu vientre, comienzas a reconocer un pie, una mano, la cabeza,  vienen la náuseas, los antojos, el reflujo, duele la espalda, piensas en el parto, te das cuenta que estás creando vida, que de ti, de tu cuerpo y tus emociones se forja un nuevo ser… y de pronto te haces consciente que ya no estarás sola nunca más en tu vida, esa sola frase me llenaba de pavor, yo amante de mi soledad pero a la vez me daba cierta valentía para lo que se venía… qué paradoja más grande para una mujer como yo… y así te entregas, y comienzas a prepararte para el parto, a hablarle, a cantarle, a leerle, a salirte del mundo, a aceptar, a cuidarte… pero también comienzas a luchar, a luchar dia a día por vivir una maternidad lo más equilibrada posible mientras el padre de tu hijo te destroza a veces y a veces te idolatra, mientras el dinero se hace cada vez más primordial en tus planes de vida, mientras comprendes que sí, en esto sí estarás sola, que es quizás el mayor desafío de tu vida, pero que a pesar de ello, a pesar de todo, no renunciaras a tu felicidad ni la de tu hijo, hijo que elegiste conscientemente tener, porque vamos, pudiste abortar, hijo que hoy, con todo el dolor de años de crianza en soledad te ha transformado, te ha revolucionado, te ha enseñado a amar incondicionalmente, hijo no esperado  que se ha convertido en tu pequeño gran maestro.

El camino de una maternidad no deseada no es color de rosa, no es siempre la bendición que nos quieren hacer creer, y aunque es verdad, cuando los acunas, los haces dormir o corres junto a él olvidas todo y das gracias a la vida por tenerlos, también es muy cierto que no te enamoras de ellos al primer minuto, que no te vuelves la santa madre abnegada, que no, que a veces te revelas, te cansas, odias estar sola y ver cómo el padre de ese hijo sigue su vida como si nada llevándolo a los juegos cada 15 días sin tener idea de lo que es entregarse y volver a parirse… No amigas, no es todo bello, pero sí decides tenerlos depende de nosotras vivir la maternidad con alegría y placer, rodéate por favor de mujeres madres, con o sin pareja, pero madres, mira que se puede criar y luchar sin un padre, pero sin mujeres, sin tribu es casi un suicidio…

Hiy agradezco a la vida tener a mi pequeño baboseando amor y diciendo Te amo mucho mamá, pero también llevo en el corazón las cicatrices de un cambio de vida radical que ni el trabajo, ni las ispares, ni él sistema legal han hecho fácil… aún así doy gracias por ti, porque eres lo mejor, porque siempre serás mi maestro transformador.

Abrazos y y mucho Newen Newen (fuerza en mapudungun)

Tara

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1 comentario

  1. Es difícil quedar embarazada cuando es algo que no estaba en nuestros planes, sobre todo cuando se supone que el embarazo te debería poner radiante y uno debería andar por la vida irradiando felicidad. Es una etapa que debería ser linda, pero muchas veces por distintos motivos resulta triste y solitaria, y tener pareja tampoco garantiza que esa persona éste al lado tuyo apoyándote y conteniéndote emocionalmente.