Estivill se retracta: “Duérmete niño era para bebés a partir de los tres meses”

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El lograr que los bebés duerman toda la noche pareciera ser una de las mayores preocupaciones de los padres y madres a lo largo del mundo, y aunque decenas de estudios y profesionales señalan que los niños NO pueden aprender a dormir, sino que es un proceso evolutivo de maduración neurológica, hace ya varios años el doctor Edward Estivill en una especie de adaptación de un libro en inglés de Richard Ferber hizo popular el libro llamado “Duérmete Niño”, en donde enseñaba a través de una tabla de tiempo una técnica en teoría infalible para que los bebés durmieran solos en su cuna, llorando, pero al cabo de unos días estos llantos ya no volverían.

La técnica resultó ser mágica para muchos padres y madres que hicieron de tripas corazón y luego celebraron que sus hijos pequeños dormían sin problemas toda la noche, pero… lo que esos padres no sabían es que, estaban causando un tremendo daño a sus hijos, y mucho menos sabían que Ferber se retractaría de lo dicho y que el mismo Estivill diría que, este método se puede usar sólo para niños mayores de tres meses e incluso seis… Entonces ¿puedes confiar en un doctor que plantea un método sin mayores respaldos científicos y que además años después, y luego de haber redituado bastantes ganancias con su libro, suaviza su postura? ¿Acaso con su nuevo libro podrá recuperar el daño irreparable que causó a millones de niños que se durmieron llorando por las noches sin entender por qué sus padres no los contenían?

 

Polémica hay alrededor de las palabras del Dr Estivill en el diario El  País, pues  en un comienzo se publicó que era para mayores de tres años y luego se rectificó que era para mayores de tres meses, aunque en el libro se deja entrever que es para mayores de seis meses, lo cierto es que, más allá de la edad, Estivill en un nuevo libro llamado A dormir, ha suavizado su postura, y tal como explicara en la entrevista al diario mencionado, aclara que, como han dicho todos los estudios el sueño es un proceso de maduración evolutiva, sin embrago, sigue apoyando dejar llorar a los bebés, sólo que hace una modificación de la edad recomendándolo a partir de los tres meses.

Recientemente hemos publicado el libro ‘A dormir’, que es la actualización de los conocimientos sobre el sueño de los niños. En él, explicamos unas normas para enseñar a dormir a los niños correctamente respetando la lactancia materna, de hecho los estudios científicos que hemos publicado en la revista española de pediatría han sido realizados en niños con lactancia materna a demanda. En el cerebro de los niños existe un grupo de células que es nuestro reloj biológico. Es el que nos indica que hemos de dormir de noche y estar despiertos de día. Como otras estructuras del cerebro de los niños, este reloj biológico es inmaduro al nacer. Por esto los niños duermen a trocitos y no pueden dormir de un tirón las horas nocturnas hasta los seis meses de edad. Las normas que explicábamos en ‘Duermete niño’ eran para los niños a partir de los tres meses que tenían el denominado ‘insomnio infantil por hábitos incorrectos’. Estas norma no pueden ser aplicadas en los niños más pequeños por esta inmadurez de su reloj biológico. Hay que realizar otras rutinas respetando la lactancia materna a demanda para ir enseñando a este reloj biológico a sincronizarse con el medio ambiente y así llegar de seis meses con un sueño nocturno adecuado de unas once horas y tres siestas diurnas: una después del desayuno, una después de la comida y una después de la merienda. En nuestro libro ‘A dormir’ explicamos estos nuevos conocimientos científicos y damos las pautas adecuadas para que el niño, siguiendo la lactancia a demanda, pueda ir estructurando adecuadamente su sueño.

 

Ferber en cambio ha sido más claro señalando que “Desearía no haber escrito esa oración”, dijo a Newsweek. “Esto describía el pensamiento general de la época, pero no describía mi propia experiencia o filosofía”. Puedes leer artículo traducido aquí 

 

Entonces si Ferber se retracta, si Estivill cambia ligeramente el discurso, ¿qué es lo que está pasando aquí? Pasa que nos guste o no, el desarrollo del ser humano es mucho más complejo que fórmulas mágicas que más apuntan a dejar contentos a los padres que procurar el desarrollo adecuado de los niños y niñas, pasa que, NUNCA encontraremos para nuestros hijos e hijas un método que funcione perfectamente para lograr que coman, que duerman, que no hagan pataletas, y si, en el camino algún profesional, sea quien sea parece haber encontrado esta fórmula pues, como madre, como padre, tu deber es cuestionarlo, NO CREAS TODO LO QUE LEES, porque sí, puede que de resultados, puede que el niño deje de llorar y se duerma, pero cuál es el precio que debe pagar, ese bebé se durmió porque comprendió que sus cuidadores no lo iban a contener ni apoyar, que estaba sólo y que más le valía quedarse callado, aprendió pues a dormir, sí, pero dormir angustiado, sólo, triste, desamparado.

 

Yo sufrí las consecuencias del método Estivill

Si ya lo has usado, si lo estás usando o si piensas usarlo, piensa, escucha tu corazón, te prece lógico dejar llorar a un bebé, por qué quieres que duerma toda la noche, si necesita de ti, si necesita tu calor, ¿lo haces por el bebé o por ti? Puede parecer duro lo que lees, pero cuando de maltrato infantil se trata no puede haber medias tintas, y sí, puede que aún UNICEF no lo haya declarado, ni la OMS, pero dejar llorar a tu bebé es maltrato, estudios que lo afirman hay muchos, y puedes leer aquí la opinión de nuestra psicóloga Pamela Labatut quien cita bastantes estudios, pero, también queremos dejar para que reflexiones y pienses si quieres que tus hijos vivan esto.

 

Una mujer adulta cuenta su experiencia con el método Estivill, 15 años después que sus padres lo aplicaran en ella, ella lo vivenció cuando tenía ocho años, es decir, no era un bebé,  luego de llevarla a la consulta del Dr. Estivill porque se levantaba en las noches sin poder dormir, este les recomendó que cerraran la puerta de la pieza, le apagaran la luz y no permitieran que se fuera a la cama, y que cada semana le hicieran un regalo si lo lograba, entonces pareció funcionar, la niña no se levantaba y dormía, los padres estaban  felices, pero lo que no sabían era que la niña se dormía llorando cada noche.

“Pasó un més. Lo hice muy bien. Tuve un regalito casi todas las semanas. Eso sí, con un precio: cada noche me la pasaba llorando (sin hacer ruido, para que mis padres pensaran que lo estaba haciendo super bien) y poco a poco iba notando una sensación extraña en la barriga. Era como un vació que no acababa de comprender, pero que día tras día cada vez le tenia más miedo. Tenia miedo a ir a la cama y tener esa sensación a la barriga, que a veces me subía a la cabeza, me costaba respirar y hasta me daban ganas de vomitar.
Evidentemente en casa no quería decir nada, porque estaban super contentos conmigo sabiendo que por fin dormía cada noche como un angelito, no les hacia ninguna visita y ¡Milagro! ¡dejé de tener pesadillas! Sí sí, desde el método Estivill que por las mañanas ya no contaba si dormía bien o mal, si había tenido pesadillas…. o si había soñado algo bonito. No, dejé de contar mis sueños. Ni siquiera recuerdo si tenia sueños, pero lo que sí recuerdo es que dejé de hablar de las noches. Era algo que solo pensar me entraba esa cosa rara en el estómago. Fue un tabú para mi, no quería pensar en ello” Puedes leer el artículo completo en este link

 

Recuerda siempre que los responsables de la crianza de sus hijos son los padres y madres, los cuidadores principales, que ningún profesional de la salud puede decirte qué hacer, porque ellos sólo dirán una frase aprendida, o quizás recitada, pero tus hijos serán lo que paguen las consecuencias y tú tendrás que vivir con ellos y ver como al crecer se vuelven personas inseguras, con poca autoestima ansiosas, o que quizás lloran por todo, que al más mínimo reto lloran y no logran parar de hacerlo, quizás porque necesite  esta vez sí recibir la contención y el cariño de sus padres.

 

 

 

Acerca del autor

Mujer, madre, escritora y periodista. Enamorada de la vida y de un principito de rizos dorados. Amante de los libros, Valparaíso y el buen vino. Activista eterna por los derechos de las mujeres y los niños. No me gustan los extremismos, aceptar al otro como legítimo otro es mi lema de vida, ayudarnos a ser conscientes y relacionarnos con amor es mi misión. Autora del libro ¿Cómo construimos lo que somos? Memorias y olvidos de los italianos en Valparaíso. Expositora en Congresos y simposios sobre migraciones y reconstrucción de historias de vida/biografías. @jbruna jenny@mamadre.cl

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